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Las familias de Freixenet pacifican la empresa con una dirección colegiada

Los accionistas crean una comisión para cambiar la gestión de la primera cavista catalana

Josep Ferrer, presidente de honor de Freixenet, y Josep Lluis Bonet, presidente de la empresa.
Josep Ferrer, presidente de honor de Freixenet, y Josep Lluis Bonet, presidente de la empresa.

Los accionistas de Freixenet han decidido dar un volantazo en la gestión de la empresa mediante la creación de una nueva comisión directiva en la que estarán representadas las tres familias propietarias (Ferrer, Hevia y Bonet) de la compañía. Este órgano tendrá funciones ejecutivas y responde a la desavenencias entre las tres familias por la gestión de la empresa. Tras haber barajado incluso la venta de la empresa, el Consejo de Administración ha decidido este miércoles crear una comisión en la que las tres familias controlarán la gestión diaria de la empresa.

Según la empresa, la comisión directiva ejecutiva estará integrada por Pedro Ferrer Noguer, Enrique Hevia Ferrer y Eudald Bonet Ferrer. Si bien los Ferrer tienen una participación del 42%, las otras dos familias, que tienen un 29% cada una, estaban descontentas con lo que consideraban una errática gestión de la compañía, con una escasa contención del gasto y una apuesta por el cava a precios bajos. De hecho, los Hevia Ferrer, que tienen la vicepresidencia que ocupa Enrique Hevia, plantearon la venta de la empresa al grupo alemán Henkell, filial de Dr. Oetker el pasado mes de enero.

El grupo alemán puso sobre la mesa 225 millones de euros, pero se topó con la negativa de los Ferrer Noguer, que propusieron quedarse con un paquete accionarial del 51% de la compañía, aunque ese plan dio al traste por las dificultades para hallar financiación bancaria. Según fuentes del mercado, los Bonet estaban divididos ante las dos opciones.Finalmente, este miércoles se ha optado por crear un comité en el que estén representadas las tres familias para asegurarse los cambios necesarios en la gestión de la empresa. Con la decisión, además, los Ferrer logran alejar la opción de la venta.

Freixenet disminuyó sus ventas un 3,8% en el año fiscal que cerró en abril de 2015, situándolas en 508 millones de euros. El beneficio también bajó hasta los dos millones, un 93% menos que hace una década.