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AB InBev niega que la megafusión cervecera dañe la competencia

La compañía dice que el mercado está fragmentado y se complementa con SABMiller

Un trabajador junto a cajas de cerveza en Pekín, China, uno de los mercados donde la nueva empresa podría afrontar problemas regulatorios.
Un trabajador junto a cajas de cerveza en Pekín, China, uno de los mercados donde la nueva empresa podría afrontar problemas regulatorios. AP

Mientras algunas voces advierten de los riesgos para la competencia que entraña la fusión de la belgo-brasileña Anheuser-Busch InBev (AB InBev) y la anglo-sudafricana SABMiller, las dos mayores cerveceras del mundo, la compañía defiende que el acuerdo solo puede ser un problema en zonas muy puntuales. "El sector se compone de numerosos mercados nacionales, no de un mercado global. Seguirá habiendo una considerable competencia por parte de compañías multinacionales, independientes y pequeñas cerveceras", señalan a EL PAÍS fuentes de la compañía.

La empresa resultante vendería una de cada tres cervezas que se consumen en el mundo, y tendría una posición de dominio en determinados países. "Hemos pensado en las implicaciones regulatorias del acuerdo. En Estados Unidos y China trabajaremos rápida y proactivamente para resolver estas cuestiones", añaden. La acción de los reguladores para evitar una excesiva presencia en ambos mercados es la mayor incertidumbre que rodea la fusión: en Estados Unidos alcanzarían cerca del 70% de cuota de mercado, y en China el 37%.

El nuevo gigante, nacido de la oferta de 92.000 millones de euros de AB InBev por SABMiller, la sexta mayor operación empresarial de la historia y la mayor del Reino Unido, cree que en la mayoría de países no habrá problemas. "La naturaleza nacional del sector se ve en el hecho de que muchas marcas solo tienen éxito en uno o dos países", explican desde AB InBev. Entre las principales marcas con que contará la empresa resultante están Stella Artois, Budweiser, Corona, Peroni, Miller o Pilsner Urquell.

La compañía puede enfrentarse a la oposición de reguladores de la competencia en varios países, y algunas autoridades ya han reaccionado al acuerdo con inquietud: dos miembros del subcomité antimonopolio del Senado estadounidense han solicitado la celebración de una audiencia con responsables de la empresa antes de final de año para examinar las consecuencias del pacto para los consumidores norteamericanos.

No ha sido la única respuesta: la coordinadora de sindicatos de Sudáfrica se ha opuesto públicamente al acuerdo, y los responsables del Ministerio de Hacienda sudafricano han indicado que vigilan cualquier movimiento que afecte al pago de impuestos y dividendos en el país, donde tiene un amplio dominio con una cuota de mercado del 90%.

En China, las leyes antimonopolio impiden a un grupo controlar más del 50% del mercado, algo que teóricamente no debería afectar a la nueva compañía, que unirá los activos que posee SABMiller en la cervecera líder del país asiático, cuya cuota de mercado es del 23%, con el 14% de penetración de AB InBev en empresas chinas como Harbin Beer. Aún así, no se descarta que las autoridades obliguen a la empresa a desprenderse de algunos activos. Otras cerveceras presentes en el país como la danesa Carlsberg, la quinta con mayor cuota de mercado, o cerveceras japonesas que están tratando de hacerse un hueco en el mercado chino, estarían entre las candidatas.

En otros países como Perú también ha habido tímidas reacciones políticas advirtiendo del riesgo de monopolio. Es el quinto mayor mercado de SABMiller, donde tiene una amplia presencia con varias fábricas y el control de las principales marcas del país con AB InBev como único competidor de entidad. La ausencia de leyes sobre competencia en el sector puede allanar el camino y evitar que tengan que afrontar ventas de activos.

AB InBev cree que en la mayoría de casos la fusión no conlleva grandes solapamientos con SABMiller. "Es complementaria desde un punto de vista geográfico. SABMiller tiene una gran trayectoria en mercados donde no tenemos una presencia significativa", explican.

La presencia de ambas empresas en el mercado español es testimonial, y se limita a la Compañía Cervecera de Canarias (CCC), propiedad de SABMiller. La CCC es la quinta mayor cervecera de España y es dueña de marcas como Tropical y Dorada.

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