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El fallo del Supremo no zanja la pugna familiar de los Álvarez en Vega Sicilia

David Álvarez recupera en el Supremo los derechos económicos sobre la bodega pero sus hijos advierten de que no le cederán el poder político

Una de las últimas imágenes de todo el clan de los Álvarez unidos, en 2005. Sentado, el tercero por la derecha, aparece el patriarca, David Alvarez, junto a sus hijas María José, Marta y Elvira (a la derecha). De pie, de izquierda a derecha, Emilio, Juan David, Pablo y Juan Carlos.
Una de las últimas imágenes de todo el clan de los Álvarez unidos, en 2005. Sentado, el tercero por la derecha, aparece el patriarca, David Alvarez, junto a sus hijas María José, Marta y Elvira (a la derecha). De pie, de izquierda a derecha, Emilio, Juan David, Pablo y Juan Carlos.

El Tribunal Supremo ha dado la razón a David Álvarez, el patriarca de la compañía de servicios Eulen, en la batalla jurídica que mantenía con cinco de sus hijos por el control de la bodega Vega Sicilia. Sin embargo, la sentencia cierra un conflicto, pero abre otro nuevo y ambas partes auguran ya que volverán a los tribunales. El patriarca considera que el Supremo le devuelve todo el poder en la empresa. Sus hijos, en cambio, aseguran que todo sigue igual y que, aunque el padre sí recupera los derechos económicos, el control político sigue en sus manos.

La batalla entre David Álvarez y cinco de sus hijos (de los siete que tiene) se remonta a 2009. Hasta aquel año todos compartían la propiedad de Eulen y El Enebro. Sin embargo, en 2010 David Álvarez apartó a cinco de los vástagos de Eulen, después de que estos intentaran que su padre se retirara. Y, en respuesta, estos mismos hijos apartaron al padre de la otra empresa, El Enebro, al negarle el derecho de usufructo del 51% de las acciones que hasta entonces sí le reconocían. Los dos bandos quedaron definidos.

Tras un largo intercambio de litigios entre ambos bandos, los juzgados de primera instancia y la Audiencia Provincial de Madrid dieron la razón al patriarca. Ahora el alto tribunal ha rechazado el recurso de sus hijos. “Una sentencia de la Sala de lo Civil del Tribunal Supremo ha devuelto a David Álvarez —presidente y accionista mayoritario del Grupo Eulen— los derechos políticos y económicos que tenía en la sociedad El Enebro —propietaria, entre otros activos, de las Bodegas Vega Sicilia—, derechos de los que fue desposeído por cinco de sus hijos en el año 2010”, explicó este viernes David Álvarez en una nota por escrito. El patriarca asegura tajante que esta sentencia, “que ya no admite recurso, pone fin a un largo y doloroso litigio al que el fundador de las empresas Eulen y El Enebro, de 88 años de edad, se ha visto obligado a hacer frente”.

Sin embargo, los cinco hijos que se enfrentan a su padre por el control de Vega Sicilia no dan por acabada la guerra y no entregarán El Enebro. Admiten que su padre tiene los derechos económicos (de dividendo) en la empresa, pero no el poder de decidir nada. “La sentencia del Tribunal Supremo en ningún caso le concede el control político de la sociedad”, insistieron ayer. “Por tanto, la sentencia no altera el control de El Enebro”, defienden. Su padre calificó estas palabras este viernes como “un agravio más” contra él.

Cuestión de interpretación

Dos versiones distintas, de nuevo, para una misma sentencia, lo que hace que la guerra familiar continúe. La discrepancia surge porque los jueces del Supremo conceden al padre el derecho de usufructo del 51% de las aciones de la empresa y, con él, el poder de representar a sus vástagos en las juntas de accionistas. Sin embargo, la Ley de Sociedades de Capital establece que esta representación siempre es revocable y que la asistencia personal a la junta del representado (en este caso, los hijos díscolos) tendrá valor de revocación. Es decir, que si los hijos se personan en la junta, su padre no podrá decidir por ellos.

Los jueces admiten que, aunque el patriarca tiene razón, este aspecto de la ley (artículo 185) deja en manos de los vástagos la posibilidad de controlar la empresa. En este caso, la norma solo prevé para el padre el derecho a una indemnización por daños y perjuicios. Fuentes cercanas al conflicto auguran que, de nuevo, acabarán otra vez en los tribunales.

Una familia dividida en dos bandos y dos empresas

  • El patriarca y sus dos ‘escuderos’. David Álvarez, de 88 años, es el fundador de Eulen. Nunca ha perdido el control de esta compañía gracias al apoyo de dos de sus siete hijos: María José, que parece llamada a sucederle, y Jesús David. Apartó a sus otros cinco hijos del control de Eulen porque consideró que ellos trataban de retirarle a él. Creó una sociedad, Daval, en la que acumuló sus acciones y las de su hija y con la que blindó el poder político en esta empresa. Tienen el 61% de sus acciones. Otro 36,3% de los títulos está en manos de El Enebro, que hasta ahora estaba controlado por sus hijos “díscolos”, pero que con la sentencia del Supremo, en principio, vuelve en parte a manos del patriarca.
  • Los cinco hijos ‘rebeldes’. Elvira, Marta, Emilio, Juan Carlos y Pablo Álvarez Mezquíriz se unieron y se hicieron fuertes en El Enebro, la empresa patrimonial de la familia, que controla Vega Sicilia y Valles del Esla. Aglutinaban (antes de la decisión del Supremo) entre todos el 70% de los títulos de esta compañía. Pese a que la propiedad no se discute, en los tribunales se debatía si su padre podía hacer uso o no del 51% de los derechos de decisión en la empresa, que sus hijos le negaron en 2010. Los cinco hermanos mantienen más del 36% de Eulen, pero de manera indirecta y sin posibilidad de influir en la gestión, por orden de su padre.

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