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Más impuestos al alcohol y el tabaco de liar, gravado como los cigarrillos

Los expertos consultados por el Gobierno advierten de que las bebidas de alta graduación tienen tasas muy por debajo de la media comunitaria y pide tantear un gravamen para el vino

El tabaco y el alcohol también están en el punto de mira de los expertos en reforma tributaria consultados por el Gobierno, que han explicado este viernes su propuesta. Los impuestos que soportan en España las bebidas alcohólicas, razona el informe, están muy por debajo de la media europea. Este es el argumento básico en el que se apoyan para pedir una subida de este tributo.

Solo cuatro países comunitarios tienen gravámenes más bajos para el alcohol etílico y el vino o la cerveza están en España exentos de impuestos, algo que no pasa en 13 países vecinos. De ahí que recomienden al Ejecutivo “incrementar progresivamente la imposición”, y en el caso del vino, mirar hacia Francia, donde se acaba de imponer una nueva tasa, y “considerar la posibilidad de establecer un impuesto a tipo muy reducido”.

"En el caso del alcohol etílico, el impuesto, que supone 913,28 euros por hectolitro de alcohol puro es de los más bajos de la Unión Europea, pues su nivel se encuentra alrededor del 50% del nivel europeo medio de gravamen, tan solo por encima de Bulgaria, Rumania, Hungría e Italia. En cuanto a los productos intermedios91, el nivel de imposición en España, que es de 61,08 euros por hectolitro de producto terminado, es el más bajo de la UE con la excepción de Chipre, y se sitúa en un nivel de tan solo el 32% de la media europea. Por su parte, la tributación del vino y bebidas fermentadas se encuentra en España sujeta a un tipo cero. En este caso, hay 13 países de la UE que hacen tributar los vinos tranquilos y 18 países los vinos espumosos", recuerda el informe del comité.

En cuanto al tabaco, es menos crítico por lo que respecta a los cigarrillos (ya que el peso de los impuestos ronda la media europea), pero ve injustificado que otros productos, como la picadura, tributen menos. Recomienda igualar la fiscalidad de las cajetillas y el tabaco de liar.

"Los impuestos sobre el tabaco y el alcohol tienen una doble justificación. En primer lugar, estos impuestos suelen fundamentarse en la necesidad de corregir los efectos externos negativos derivados del consumo de estos productos, efectos que no se recogen en los precios de los mismos. En este caso el impuesto tiene por finalidad restringir su consumo y hacer que recaiga un parte del coste social del mismo en los consumidores. En segundo término, su justificación puede encontrarse también en los criterios de imposición óptima, según los cuales deberían gravarse en mayor medida los bienes de demanda más rígida", justifican los expertos. "Es importante subrayar que esta regla de imposición óptima también lleva a que la tributación sobre los distintos tipos de tabaco y de bebidas alcohólicas sea uniforme para evitar los efectos de sustitución entre ellos, que pueden ser considerables", señala, en relación a la picadura de tabaco.

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