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Báñez: "No va a haber contrato único en este país porque es inconstitucional"

La ministra de Empleo también rechaza los contratos de 400 euros

La ministra de Empleo, Fátima Báñez, conversa con el diputado socialista Jesús Caldera al inicio de la Comisión de Empleo del Congreso.
La ministra de Empleo, Fátima Báñez, conversa con el diputado socialista Jesús Caldera al inicio de la Comisión de Empleo del Congreso. EFE

Los detalles de la reforma laboral, por superficiales que sean, tendrán que conocerse a través del BOE. Así se deduce de la comparecencia que la ministra de Empleo, Fátima Báñez, ha tenido esta mañana en el Congreso de los Diputados por primera vez para explicar las líneas básicas de su departamento. Y se ha agarrado literalmente al guión. Apenas ha anunciado algo más de lo que ya se había adelantado (bien en el programa electoral, bien en comparecencias posteriores suyas o de otros responsables del PP). Lo que sí ha hecho Báñez es aclarar qué no va a hacer. Y ahí sí que ha sido clara y tajante sobre todo con uno de los debates que polarizan la reforma laboral en los últimos años: contrato único sí o no. “No va a haber contrato único en este país porque es inconstitucional”.

Con esta negativa, Báñez rechaza el contrato que su compañero de gabinete, Luis de Guindos, ministro de Economía, defendió hace un par de semanas en un artículo en The Wall Street Journal. “El despido en este país es causal [tiene que tener un motivo]. Ese modelo es contrario al convenio 158 de la OIT [Organización Internacional del Trabajo], a la carta de Derechos Humanos y a la Carta de Derecho Sociales de la Unión Europea”, zanjó Báñez, “además, permite la arbitrariedad del empleado al despedir sin causa”.

Los sindicatos y la patronal CEOE rechazan también frontalmente este contrato. Báñez, como el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, forma parte de bando del Gobierno que defiende una reforma laboral menos dura que evite un choque frontal con las centrales de trabajadores a poco más de un mes de las elecciones andaluzas. En el otro lado, junto a De Guindos, se encuentra el titular de Industria, José Manuel Soria, más proclives a escuchar las demandas de Bruselas y Berlín para que el Ejecutivo haga una reforma laboral dura.

Guindos y Soria defienden una reforma laboral más dura que Báñez y Montoro

También ha negado la ministra que la reforma vaya a rebajar la protección por desempleo: “El Gobierno no va a recortar las prestaciones por desempleo, porque un derecho que se gana con el trabajo”. Este rechazo, como el del contrato único, ha llegado en la réplica a la oposición. Un par de horas antes, en su discurso inicial, la responsable de Empleo había anunciado un “un exigente plan de lucha contra el fraude en el empleo que mejore los controles en las prestaciones por desempleo y las bonificaciones”.

Entre las líneas rojas que ha marcado Báñez están los contratos precarios para jóvenes con sueldos de 400 euros que propuso la CEOE, los llamados minijobs (a imitación de una modalidad contractual alemana). Los ha despreciado. Aunque acto seguido ha apostado por un contrato a tiempo parcial, “con sueldos razonables”, para jóvenes. “Tenemos figuras que no funcionan y no vamos a cambiar la legislación para hacer más precarios los contratos de los jóvenes”, ha afirmado Báñez arrancando el aplauso de los diputados populares.

Las modificaciones de los contratos a tiempo parcial, para impulsarlos, y los cambios en las bonificaciones para combatir el alto desempleo juvenil, un 50%, es uno de los clásicos de las últimas reformas laborales. Así que Báñez también ha anunciado un cambio profundo en las ayudas a la contratación, dirigido, sobre todo, a luchar contra el paro de los menores de 30 años.

Empleo descarta los minijobs. "No vamos a precarizar más a los jóvenes"

Esta última es una de las líneas básicas de la reforma laboral que aprobará el Gobierno, el próximo viernes, ha confirmado Báñez. “Reducir la dualidad del mercado laboral, impulsando la creación de empleo estable y de calidad”, será el primer objetivo de la reforma ha anunciado Báñez. Aunque la ministra no ha adelantado detalles, más allá del rechazo al contrato único, sobre sus intenciones en este punto, sin comentarios sobre el coste del despido o cómo quedarán los distintos tipos de contratos.

La otra línea que apunta a un cambio radical en el mercado laboral español es la creación de una cuenta que financie durante toda la vida laboral la formación de los trabajadores. Esto supondría, de hecho, dar la vuelta como un calcetín al modelo actual y no hacer caso de uno de los acuerdos a los que han llegado sindicatos y patronal, y que han comunicado al Gobierno, que es la prórroga del modelo actual.

Báñez también ha dejado ver que entre los cambios que planea su Ministerio está el cambio en el modelo de diálogo social que se ha aplicado hasta ahora. Es decir, el que implica a sindicatos, empresarios y Ejecutivo. “Debe adecuarse a las necesidades de nuestro modelo productivo”, ha explicado, en clara referencia a introducir en esta institución laboral a los autónomos.

Esto precisamente era una de las críticas que ha formulado al acabar la sesión el diputado de Izquierda Plural (IU e Iniciativa per Catalunya) Joan Coscubiela, que señaló que lo lógico es que en el diálogo social, el foro de discusión de las relaciones laborales, se hable entre sindicatos y empresarios. “Los autónomos son otra cosa”, explicó.

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