Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Gómez acepta variar la reforma de los convenios antes de aprobarla

El Ejecutivo da luz verde hoy a una norma abierta a cambios en el Parlamento

La reforma de convenios que el Consejo de Ministros va a aprobar hoy no será definitiva. Después de más de cuatro meses de negociación fallida entre sindicatos y patronal, y de múltiples retrasos en la redacción de la reforma de negociación colectiva, el ministro de Trabajo, Valeriano Gómez, aún volvió ayer a emplazarles a que sigan negociando. Si hubiera pactos, Gómez ofreció al grupo socialista para recogerlos en el trámite parlamentario. Y mientras espera acuerdos de los agentes sociales, el Gobierno tendrá que sudar en el Congreso para lograr apoyos políticos y la viabilidad del último gran hito de la agenda reformista de Zapatero. "El proceso [de negociación política] no acaba mañana, empieza mañana", adelantó Gómez. Para facilitar la posibilidad de superar el trámite, el Ejecutivo ha aceptado que el decreto que aprueba hoy se convalide y luego se tramite como proyecto de ley.

El Gobierno se sabe débil. Gómez, en su emplazamiento a agentes sociales y políticos, admitió que está dispuesto a introducir cambios en casi todos los aspectos de la ley. Por ejemplo, el ministro ya rebajó de 20 meses a una horquilla de entre un año y 18 meses el plazo de negociación para la renovación de convenios. Y pese a que hoy se aprueba el decreto, solo fijó dos líneas rojas no sujetas a cambios: los cambios de condiciones sustanciales de trabajo (salarios, horarios, jornada...) tendrán que ser pactados y no impuestos por el empresario; y la prórroga indefinida y automática de los convenios (ultraactividad) que no cuenten con mecanismos de solución extrajudicial de conflictos es intocable.

Pero las posturas de partida de UGT, CC OO y CEOE no llevan a pensar en un acercamiento. Si el pasado miércoles era la patronal quien cargaba contra el borrador que el Gobierno les había puesto encima de la mesa, ayer lo hicieron los sindicatos. A la salida de una reunión con la secretaria de Estado de Empleo, Mari Luz Rodríguez, los secretarios de Acción Sindical de UGT, Toni Ferrer, y de CC OO, Ramón Górriz, cargaron contra el borrador de reforma del Ejecutivo. "Estos dos sindicatos no se sienten implicados con esta reforma", concluyó Górriz. "Este no es el proyecto que corresponde al principio de acuerdo que se alcanzó con la patronal", criticó Ferrer.

Los sindicatos ya sabían de la intención del Gobierno de invitarles a seguir negociando. El miércoles, los líderes de las dos organizaciones, Ignacio Fernández Toxo (CC OO) y Cándido Méndez (UGT) se reunieron con el vicepresidente Alfredo Pérez Rubalcaba. No obstante, anoche fuentes sindicales precisaban que ahora es el turno de los grupos políticos.

De momento, la primera prueba que tendrá que superar la reforma podría llegar en dos semanas. Será cuando el Congreso tenga que decidir si convalida el decreto. Para ello, al Gobierno le valdría la abstención de todos los demás grupos. Esa votación se plantea como un nuevo reto para Zapatero. Si la pierde quedaría en una situación aún peor, con la posibilidad de verse forzado a convocar elecciones.

Ningún grupo ha comprometido su apoyo aún. La izquierda lo rechaza. El Gobierno no cuenta con el PP. CiU dejó claro ayer que rechaza el proyecto del Gobierno. Por lo que respecta, al PNV, socio preferente del PSOE, aún todavía no ha llegado la aprobación.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 10 de junio de 2011