Los pacientes recibirán una factura informativa después de cada visita

La Generalitat no construirá más hospitales, recortará servicios en algunos centros y privatizará parte de la gestión - Las mutuas privadas desgravarán

Los anunciados recortes del Gobierno catalán han comenzado a tomar forma en la sanidad pública. Por ahora no habrá medidas como el copago, pero los usuarios notarán a corto plazo que la crisis ha llegado también a hospitales y ambulatorios. El sistema de Salud informará a los usuarios del coste de los servicios prestados, no se construirán hospitales y se privatizará parte de la gestión. Además, quienes tengan mutua privada podrán desgravar su coste.

El consejero de Salud, Boi Ruiz, anunció ayer que a corto plazo los pacientes recibirán, a título informativo, una factura con el precio de los servicios recibidos. No tendrán que pagar nada; pero, como ya se hace en Andalucía y la Comunidad Valenciana, el Gobierno catalán quiere que los ciudadanos tengan plena conciencia del coste de los servicios recibidos. "La sanidad es un bien limitado cuyo abuso perjudica al resto de la sociedad", manifestó Ruiz para justificar los planes del Gobierno.

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En realidad, el envío de facturas en la sombra era ya un proyecto que la anterior consejera, Marina Geli, tenía en cartera, pero nunca se llegó a articular. El Ministerio de Sanidad animó en octubre a todas las comunidades a actuar en este sentido y, de momento, Andalucía es donde se está aplicando la medida con mayor asiduidad. Será la primera que verán los ciudadanos, pero habrá otras de mayor calado.

No se construirán más hospitales. Varios centros de salud que había planificado el Gobierno tripartito quedarán por ahora en eso, en un proyecto. Ruiz, en declaraciones a TV-3, aseguró que los proyectos no quedan anulados definitivamente, pero el Gobierno de CiU opta por "aprovechar los centros privados antes que construir nuevos hospitales públicos". También habrá recortes en urgencias y en servicios. El consejero de Economía, Andreu Mas-Colell, abogó ayer por quitar de la cartera de servicios algunos de los que se han añadido los últimos cinco años, con el argumento de que el hecho de que antes no estuvieran sufragados por las arcas públicas significa que no eran tan necesarios. El consejero de Salud, sin embargo, apuesta por racionalizar más que por quitar, partiendo del punto de vista de que muchos de los nuevos servicios son fruto de un acuerdo entre el Gobierno central y todas las comunidades. Lo que sí quiere hacer Ruiz es eliminar duplicidades entre hospitales cercanos.

El sistema de gestión también se revisará. "Habrá criterios de gestión privada", adelantó el responsable de Sanidad, sin concretar más. El consejero ha calculado el alcance de los números rojos. El año pasado el gasto sanitario fue 850 millones de euros superior a lo previsto en los presupuestos. Pese a lo catastrófico de la situación, el Gobierno mantiene que quiere reducir los impuestos. Concretamente, Ruiz anunció que los ciudadanos que tengan contratada una mutua podrán desgravar su coste del tramo autonómico del IRPF. Esto afectará sobre todo a las clases medias y medias-altas, que son las que más asiduamente contratan este tipo de seguros. También se mantiene el objetivo de eliminar el impuesto de sucesiones para las rentas más elevadas. Lo que ya no tiene tan claro el Gobierno es cuándo podrá eliminar la subida del IRPF que aplicó el anterior Gobierno a las rentas más altas. De momento, Andreu Mas-Colell ha guardado la propuesta, a la espera de que la crisis acabe.

* Este artículo apareció en la edición impresa del jueves, 06 de enero de 2011.

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