Consecuencias de la decisión de la UE

El 'yo acuso' del cine español

Malestar y cruce de reproches tras el bloqueo de las ayudas por parte de Bruselas

El cine español vive desde la noche del martes en una situación de incertidumbre y preocupación que no se vivía desde hace tiempo. La decisión de la Comisión Europea de paralizar la orden ministerial que desarrolla la Ley de Cine de 2007 y, por consiguiente, todas las ayudas y subvenciones que se contemplan en ella, provocó ayer una gran conmoción en todos los estamentos de la industria cinematográfica, además de abrir una brecha entre los propios cineastas.

La imposibilidad legal de sacar adelante la convocatoria de ayudas prevista para el 10 de diciembre, y que ya había sido enviada a la abogacía del Estado como es preceptivo, dejará en la estacada a muchos productores que tenían previsto solicitar la subvención anticipada. Sólo el año pasado se presentó un total de 300 solicitudes. Aunque no hay datos oficiales, según cálculos de los productores para 2010 se preveían unas 200 peticiones en las dos convocatorias anuales que se realizan. Solo 20 proyectos podrán ser elegidos para acceder a este tipo de ayudas que, en total y según lo estipulado en la orden ministerial ahora paralizada, ascienden a 10 millones de euros.

La ministra fue la primera en admitir que el parón afectará a los rodajes
Gerardo Herrero calificó de "idiotez" el escrito de Cineastas contra la Orden

Más información

La ministra de Cultura, Ángeles González-Sinde, fue ayer la primera en reconocer que el parón de Bruselas afectará directamente a los rodajes previstos. "Hay rodajes que empezarán en enero que no podrán beneficiarse de las ayudas de la nueva orden. Tendrán que esperar, para recibir el dinero, a febrero, o a marzo... bueno, cuando se cumpla ese trámite del que no sé los tiempos". Esta suspensión fue decidida por la comisaria europea de la Competencia tras un escrito presentado por el colectivo Cineastas contra la Orden, formado por unos 200 miembros entre directores, productores, guionistas, actores y técnicos, en el que alegaban que la orden vulnera los principios de diversidad y excepción cultural.

Los más afectados por esta medida son todos los proyectos, tanto de largometrajes como de cortometrajes, que necesitan de la ayuda anticipada para poder rodar, frente a aquellas películas que optan por las subvenciones a la amortización (aquellas que se consiguen con lo recaudado en taquilla) y que no tendrán problemas porque se cobran con dos años de retraso y su cobro está garantizado por ley.

Este colectivo, que ayer estuvo en el ojo del huracán, salió al paso afirmando que les avala el derecho democrático a plantear ante cualquier organismo competente sus objeciones, "una vez que el Ministerio se ha negado sistemáticamente a tenerlas en cuenta y en el convencimiento de que la orden ministerial es profundamente dañina no solo para los miembros de este colectivo, sino para gran parte del cine español".

Cineastas contra la Orden, que mañana celebrará una asamblea en Madrid, rechazó tajantemente toda responsabilidad en esa situación y se la atribuyó a Cultura. Una de las firmantes, Lola Mallo, guionista y productora, fue más allá y apuntó directamente al director general del Instituto de la Cinematografía y las Artes Audiovisuales (ICAA), Ignasi Guardans, al asegurar que "lo que ha hecho es una temeridad". "Me parece un error administrativo y político gravísimo la decisión de publicar en el BOE la orden ministerial sin contar con el visto bueno de la Comisión y derogando la anterior, al contrario de lo que hicieron hace años países como Francia, Alemania o Hungría, que mantuvieron la orden vigente mientras negociaban en Bruselas", aseguró Mallo. Otro de los firmantes, Javier Rebollo, director de Lo que sé de Lola y La mujer sin piano, que se pensaba presentar a esta convocatoria de ayudas a través de su productora Lolita Films con el proyecto de un largometraje, El muerto, protagonizado por José Sacristán, lo tendrá que dejar para más adelante. Se lo toma con filosofía. "La orden va a salir; se retrasará pero saldrá"

Ayer hubo voces para todos los gustos, dentro de lo que hay que calificar sin remedio como una verdadera guerra de acusaciones. Gerardo Herrero, productor y director, que mostró su gran preocupación por las consecuencias de este parón, consideró "una idiotez el escrito de Cineastas contra la Orden". "Es como tirar piedras sobre su propio tejado. Los más perjudicados son ellos, aquellos que necesitan de una subvención anticipada para comenzar el rodaje".

También los técnicos, agrupados en el sindicato TACE, dieron su voz de alarma y pidieron explicaciones al Gobierno: "El llamado procedimiento rápido o simplificado, por el que optó el Ministerio de Cultura al publicar la orden en el BOE sin la autorización de la Unión Europea, nos deja en una situación de desamparo y vacío legal.

Más comedido y optimista se mostró Pedro Pérez, presidente de la Federación de Asociaciones de Productores Audiovisuales, a pesar de que la FAPAE había advertido con anterioridad a la Comisión Europea de que la paralización de la orden ministerial supondría "una catástrofe para el cine español". Pérez, después de calificar de "equilibrada y correcta" y de reconocer que puede haber discrepancias, se mostró seguro de que "todos, también los discrepantes, estamos a favor de mantener el tronco principal de un sistema que en España ofrece siete veces menos de ayudas estatales que en Francia". Pérez tiene la pretensión de reunirse próximamente con algunos de los firmantes de Cineastas contra la Orden para restañar las heridas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del jueves, 26 de noviembre de 2009.

Se adhiere a los criterios de