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Reportaje:Estafa en Wall Street

Madoff saca los colores al regulador

El 'broker' actuaba como asesor, pero sólo tenía licencia para ello desde 2006 - Los fondos tienen que ser supervisados donde están radicados

"Es difícil imaginar que un fraude de este tamaño no vaya acompañado de problemas de cumplimiento [de la regulación] considerables e inquietantes". Esta reflexión que ayer expresó Mercer Bullard, profesor de la Universidad de Mississipi y ex abogado del regulador bursátil estadounidense (SEC, por sus siglas en inglés), recorre los mercados desde que el pasado jueves fue detenido Bernard Madoff por una estafa que, según él mismo afirma, puede alcanzar los 50.000 millones de dólares (34.500 millones de euros). Lo cierto es que hasta que la policía detuvo al famoso broker, era un símbolo de distinción formar parte de su cartera de clientes.

Hasta la semana pasada, el prestigio de Madoff se había escapado al escrutinio del regulador estadounidense. O, al menos, había salido indemne de los exámenes a los que había sido sometido. Su "gran mentira", como él mismo la llamó en su confesión ante sus hijos Mark y Andrew, había pasado inadvertida pese a que en ya en 1992 había levantado sospechas y dio a la SEC la primera ocasión de intervenir.

No fue la única vez. En 2005, el broker fue investigado por la SEC y se descubrieron tres violaciones menores de las normas. También el año pasado el regulador estadounidense realizó una investigación a la correduría bursátil de Madoff tras las filtraciones de varios chivatos y las denuncias de la prensa, pero el inversor volvió a salir indemne de la investigación.

A falta de que la instrucción judicial avance y aclare todo lo sucedido, parece que Madoff, se aprovechó de las lagunas que le dejó la regulación estadounidense. No en vano, el gestor de fortunas llegó a ser presidente de la Bolsa electrónica Nasdaq. Basta un ejemplo que ayer mismo revelaba The Wall Street Journal. En 2006, Madoff se registró en la SEC como asesor de inversiones, pues hasta este momento su licencia legal era la de broker y como tal era tratado por la Administración. En cambio, ya cinco años antes, él mismo se definía como un broker que asesoraba a sus clientes. En estos dos años, Madoff no ha tenido que responder al control de la SEC por esta actividad, pese a que lo habitual es que el regulador estadounidense somete a examen a los nuevos en su primer año de actividad, apunta Bloomberg.

La estafa Madoff -calificada por su creador como un esquema Ponzi, o lo que es lo mismo, los últimos inversores en aportar dinero a la trama pagan los intereses de los que ya están dentro- ha vuelto a encender las alarmas sobre la laxitud de la regulación y la supervisión financiera en Estados Unidos. El fondo de inversión británico Bradeam Alternatives, que invirtió un 10% de su cartera en la firma de Madoff, critica los "fallos sistémicos" cometidos por el regulador estadounidense. El tema se ha convertido en recurrente desde que estallara la crisis de las hipotecas basura.

"Yo sabía que la SEC no hacía los deberes desde hace muchos años", señala el ex presidente de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), Blas Calzada, si bien matiza que en su opinión el problema en Estados Unidos no es la falta de normas. "El problema es que está todo demasiado regulado. Lo que hace falta es tener menos regulación, pero aplicarla", apostilla.

Bruce Goslin, consejero delegado de la firma de riesgos Kroll, admite el fallo. "Los reguladores no ven todo, sólo algunas cosas", explica. Pero en su opinión, en la estafa también han jugado un papel determinante la pericia del supuesto estafador a la hora de esconder su trama y un cierto factor psicológico: "Entre los clientes había bancos".

Y, como pasara con las hipotecas basura, la mancha Madoff a través de los hedge funds que manejaba se extiende por todo el mundo, desde Japón hasta Europa, sin que los reguladores de los países afectados lo puedan evitar. Eso, al menos, es lo que explican desde la CNMV. "Nosotros supervisamos a los fondos españoles, ese fondo [en referencia a Madoff] no es nuestro. Controlamos que el fondo español cumpla los requisitos, pero no el fondo en el que invierte", aclaran desde el regulador español. Y añaden que desde la CNMV no se controlan todos los productos financieros que se comercializan en España, sólo aquellos que figuran en sus registros.

Aplicada esta explicación al ejemplo del Santander, esto quiere decir que sobre la red que la entidad cántabra tejió para que sus clientes llegaran hasta Madoff han actuado, al menos, cuatro supervisores: la gestora Optimal Investment está radicada en Suiza; la sociedad de inversión Optimal Multiadvisors, en Irlanda; Optimal Strategies, en Bahamas; y Madoff Securities, en Estados Unidos. "Todo el mundo confía en que los reguladores han cumplido su papel", explica Calzada. Por lo que en el momento en que hay un fallo, y esta vez parece que lo ha habido en la base, la pirámide se desmorona como un castillo de naipes.

En caso de reclamación

- El primer paso que debe dar un inversor que quiere presentar una reclamación es quejarse ante el defensor del cliente de la entidad que le vendió el producto. Este paso es preceptivo.

Si la respuesta de la entidad no le satisface, el interesado ya puede presentar la reclamación ante la CNMV.

El regulador bursátil abre un expediente administrativo en el que reclama la información que requiera pertinente a las dos partes en litigio.

Tras la investigación, la CNMV emite un informe en el que determina quién tiene la razón. Aunque el fallo del regulador dé la razón al cliente, éste no es de obligado cumplimiento, por lo que no tiene que implicar compensación alguna.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 16 de diciembre de 2008

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