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Feria Internacional del Libro de Guadalajara

La Cátedra Jesús de Polanco, un vehículo de cultura en libertad

La presentación evoca la pasión por América Latina del fundador de PRISA

Jesús de Polanco dijo a Carlos Fuentes en 1997 -cuando arreció contra él y contra el Grupo PRISA, que presidía, una campaña difamatoria-: "Si me lo quitan todo volveré a los libros".

Fuentes recordó ayer en Guadalajara esa conversación, que se produjo en Tenerife mientras un grupo de amigos arropaba al editor cuya libertad había sido amenazada "por un juez prevaricador", igual que la de Juan Luis Cebrián, consejero delegado del grupo editor de EL PAÍS. Ese recuerdo de un período crucial en la vida profesional (y personal) de Polanco marcó el ánimo de la presentación de la Cátedra que lleva su nombre, que ya se presentó en Madrid la pasada semana.

La vocación de Jesús de Polanco eran los libros y la comunicación pero su pasión era América Latina. Su hijo Ignacio, presidente del grupo tras la muerte de su padre, en julio del año pasado, recordó esa pasión en la presentación de la Cátedra de Estudios Iberoamericanos Jesús de Polanco. México, en concreto, fue un punto de llegada de Polanco en los primeros años de su dedicación editorial, y jamás abandonó la relación, hasta el último momento.

Humildad y amor por la obra bien hecha, claves del proyecto académico

Esa pasión se trasladó al grupo editorial, cuando éste decidió convertir su catálogo en una apuesta global, y a través de Alfaguara y otros sellos del grupo se convirtió en un adelantado de la globalidad literaria del español.

En esa tarea Polanco confió la dirección a su hija Isabel; Fuentes, que es autor de Alfaguara desde el comienzo de aquella aventura, en los años 90, recordó a Isabel "como la mano derecha de Jesús en las tareas editoriales" y como una persona "de gran entereza moral, de mano firme y sonrisa permanente, con la que fue capaz de encantarnos a todos". La fortaleza con la que ella arrostró la enfermedad que la llevó a la muerte (en marzo de este año) simboliza para Fuentes los rasgos que también tuvo el padre.

La cátedra nace, dijo Ignacio Polanco, para reafirmar la aspiración de su padre de dotar a la sociedad de instrumentos y medios para que los ciudadanos sean más cultos; cuanto más culta, más libre será la sociedad. El director de la Cátedra, el periodista Joaquín Estefanía, ex director de EL PAÍS, anunció un gran número de actividades que tratarán de conseguir ese objetivo: dotar a la sociedad de instrumentos que subrayan el historial profesional y vocacional del fundador del grupo PRISA.

El presidente de PRISA mostró el mismo entusiasmo que su padre por América Latina; las encuestas que citó denotan un gran entusiasmo por el porvenir de esta parte del mundo. La Cátedra se pone al servicio de ese entusiasmo con los valores que Jesús de Polanco cultivó e inculcó a sus colaboradores: "Humildad, austeridad y amor por la obra bien hecha".

La Cátedra se puso en marcha aquí con un debate sobre cultura y democracia, del que fue moderador Juan Luis Cebrián, primer director de EL PAÍS. La libertad es un bien escaso, y lo es en casi todo el mundo. En México, por ejemplo, dijo el consejero delegado de PRISA, hay periodistas chantajeados por la muerte. El mérito de EL PAÍS de haber sido el primero en resistir el golpe militar de febrero de 1981 en España no es nada frente a ese sufrimiento.

El coloquio, en el que intervinieron la escritora mexicana Ángeles Mastretta, el catedrático de la universidad norteamericana de Brown Julio Ortega, escritor peruano, y el escritor nicaragüense Sergio Ramírez, incidió en las dificultades que hay hoy para definir qué le puede aportar a la democracia la cultura de la red; la nueva conversación de la cultura requiere tiempo, y para llegar a una verdad hay que partir del consenso de muchas verdades. La sociedad dirige los cambios y precisa de profundizar en la cultura para que el método de la democracia sea útil a ciudadanos más libres por ser más cultos. Esos fueron algunos de los puntos sobre los que hablaron los ponentes. La sesión contó con la presencia del Nobel Gabriel García Márquez, que forma parte del comité de honor de la Cátedra Jesús de Polanco, que han constituido la Universidad Autónoma de Madrid y la Fundación Santillana.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 2 de diciembre de 2008