Reportaje:

El botín del expolio viajaba en maletas

La policía detiene a una pareja con 700piezas de arte precolombino robadas en yacimientos de Perú y Ecuador

Luis Ángel M. S., un sexagenario jubilado de Telefónica, y su esposa Albenis O. A., una colombiana de 23 años, llegaron el pasado miércoles al aeropuerto de Madrid-Barajas. Traían cuatro maletas, con un peso total de 65 kilos. Entre las ropas llevaban un tesoro: vasijas, figurillas, cerámicas y piedras talladas precolombinas, procedentes de Perú. Nada más aterrizar, se fueron a su casa de Logroño, dejaron el equipaje y se trasladaron a otra vivienda de Jubera. Allí fueron detenidos por la Brigada de Patrimonio Histórico, que les seguía el rastro desde hace meses. Tras ponerlos a disposición del juez de Logroño, éste les dejó horas después en libertad con obligación de comparecer cada 15 días.

El español detenido solía proveerse directamente de los expoliadores
Los compradores pasaban la aduana diciendo que eran simples imitaciones

En el registro de su domicilio de Logroño, de tres plantas, fueron halladas 700 piezas de arte de valor incalculable: máscaras de oro, vasijas, figuras mitológicas, cerámicas, piedras talladas, arcos... Según la policía, hay objetos de la cultura chancay (desarrollada en Perú entre los años 1200 y 1400), de la cultura moche (del siglo I al siglo IV después de Cristo; y de la cultura chavín (del año 1500 al 500 antes de Cristo). ¿Su valor? Imposible de precisar a falta de una peritación de los expertos. Pero baste decir que Luis Ángel M. S. ofertaba una mascarilla de oro por 100.000 euros.

El antiguo empleado de Telefónica llevaba al menos cinco años dedicado a comercializar obras de arte procedentes de yacimientos saqueados, según el comisario Antonio Tenorio, jefe de la Brigada de Patrimonio Histórico. El motivo de estos viajes era proveerse directamente de los expoliadores, con los que solía acordar de antemano el precio y la calidad de las piezas.

Luis Ángel había exportado a Ecuador un todoterreno Toyota que utilizaba para desplazarse por los países de la región. Su base de operaciones era Bogotá, donde reside la familia de su esposa. Prefería moverse por tierra porque los controles fronterizos son menos rígidos que los aeroportuarios, según fuentes policiales. Así obtuvo, sin el menor contratiempo, cientos de piezas en Colombia, Ecuador y Perú. "Su estado de conservación es "magnífico", afirma Ángel Galán, comisario-jefe de la Unidad de Delincuencia Especializada y Violenta (UDEV).

En el registro de la vivienda de la pareja, que se prolongó durante 22 horas, la policía se incautó de docenas de máscaras y estatuillas de oro primorosamente trabajadas, pendientes, colgantes, vasijas, piedras antropomorfas, cerámicas que representan a parejas -tanto de hombres como mixtas- en actitudes sexuales, mazas de guerra, arcos y hachas procedentes del expolio de yacimientos. También había dos grandes figuras aztecas.

Manuel González Olaechea y Franco, agregado cultural de la Embajada de Perú en Madrid, estaba exultante: "Ha sido un trabajo policial magnífico porque ha permitido recupezar piezas verdaderamente notables". Según Olaechea, en Perú hay 100.000 yacimientos arqueológicos, cuya vigilancia es imposible, circunstancia ésta de la que se aprovechan los huaqueros (ladrones que profanan los recintos funerarios precolombinos para apoderarse de los huacos y cuanto hallen de valor).

El matrimonio logró sacar de América, e introducir en España, todo su tesoro sin el menor tropiezo. ¿Y los controles aduaneros? Según fuentes de la investigación, si algún guardia les preguntaba por esas piezas, se limitaba a responder que eran copia o imitación. Así de fácil. Aunque es posible que en Suramérica hubiera más de un policía que miraba para otro lado.

La policía está analizando documentación que podría probar que Luis Ángel vendió piezas a diferentes países europeos, sobre todo a casas de subastas de Francia. En una de éstas había actualmente piezas expuestas para su venta.

Por otra parte, la policía entregó ayer a las autoridades italianas una bañera romana de mármol del siglo II, en la época del emperador Adriano, sustraída en octubre de 2005 de un domicilio de Roma. Es una bañera oval, con bajorrelieves de leones y figuras humanas, valorada en 300.000 euros. A finales de 2005 había sido comprada por un anticuario de Barcelona, por 3.000 euros, a otro colega.

* Este artículo apareció en la edición impresa del martes, 06 de mayo de 2008.

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