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Cumbre Iberoamericana en Chile

Duras críticas de Chávez y Kirchner a las empresas españolas

El presidente venezolano acusa a la CEOE de haber apoyado el golpe de 2002

Los empresarios españoles se convirtieron ayer en los inesperados protagonistas de la sesión plenaria de la 17ª Cumbre Iberoamericana cuando fueron citados tanto por el presidente de Venezuela, Hugo Chávez -que dedicó un furibundo ataque contra el presidente de la CEOE, la patronal española-, como por el presidente argentino, Néstor Kirchner. Mientras, y tratando de desechar la visión de que es un simple acuerdo retórico, los representantes de los 22 países asistentes a la cumbre aprobaron ayer impulsar el desarrollo de un sistema de cohesión social panamericano que beneficie sobre todo a los seis millones de emigrantes de Iberoamérica.

Chávez, quien llegó al amanecer a Santiago cantando una ranchera -"No soy monedita de oro pa caerle bien a todos"-, calificó el programa de acción aprobado como "una declaración de buenas intenciones sin metas que se puedan medir en el tiempo" e hizo blanco de sus críticas al presidente de la CEOE, Gerardo Díaz Ferrán, quien esta misma semana manifestó su preocupación por la inseguridad jurídica que existe en Venezuela, Bolivia y Ecuador. "Son los mismos que apoyaron el golpe de abril [de 2002, contra el propio Chávez y que no tuvo éxito], la derecha española. Y ahora los empresarios vienen a decirnos que el capitalismo es el camino", destacó el venezolano, quien a continuación arremetió contra el ex presidente José María Aznar, a quien acusó de ser el encargado de vender "el discurso de Washington" y tachó de "fascista". Algunos asistentes al acto comentaron que don Juan Carlos regañó después, en tono distendido y para rebajar la tensión, a Chávez por sus palabras. El ministro español de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, expresó anoche a su homólogo venezolano, Nicolás Maduro, el malestar de España por las declaraciones de Chávez.

El presidente de Venezuela restó valor a los acuerdos alcanzados en la cumbre y volvió a proponer a sus homólogos que abracen su proyecto bolivariano para Latinoamérica, del que subrayó ya se han puesto en marchas iniciativas concretas como el Banco del Sur, PetroSur, ALBA (el tratado económico alternativo al ALCA) y Telesur. En particular sobre la televisión, Chávez subrayó que "las élites se han adueñado de los medios" y aseguró que tiene razones para cerrar "todas las televisiones privadas" de Venezuela. "Aunque en Venezuela somos generosos y en vez cerrarlas esperamos a que se acaben las concesiones", anunció. La de Chávez no fue la única referencia al empresariado español que se escuchó ayer en la sede del encuentro. "Los empresarios españoles me corrían por todos lados y yo no tuve más remedio que pelear", destacó el argentino Néstor Kirchner, en un discurso que suponía su despedida oficial de sus homólogos. Kirchner agradeció en público su apoyo al rey Juan Carlos.

Hay dos grandes empresas españolas que atraviesan momentos delicados en Argentina: por un lado Repsol, que está negociando la venta del 25% de YPF a un empresario amigo personal del presidente argentino y, por otro, el Grupo Marsans, propietario de Aerolíneas Argentinas, compañía con un altísimo nivel de conflictividad laboral donde el Estado argentino quiere aumentar su participación.

Quien es, según las encuestas, el presidente más popular de los asistentes a la cumbre, el ecuatoriano Rafael Correa, pidió que se emitiera una condena del racismo y la xenofobia, espoleada por la reciente agresión a una ecuatoriana en Barcelona.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 10 de noviembre de 2007