La Vega Baja de Toledo acogerá el Centro de la Época Visigoda

El Ayuntamiento aún no ha concedido el acceso a las excavaciones

Los visigodos le han ganado definitivamente la batalla al ladrillo en Toledo en pleno siglo XXI. La Vega Baja, donde inicialmente se iban a construir 1.300 viviendas, albergará el que puede ser el mayor parque arqueológico de Europa. La ministra de Cultura, Carmen Calvo, y el presidente de Castilla-La Mancha, José María Barreda, firmaron ayer en Toledo el protocolo de colaboración que permitirá la creación de un Centro Internacional de la Época Visigoda que incluirá un Museo de la Época Visigoda, un Centro de Interpretación de la Vega Baja y un Centro de Investigación. Todo con la intención de poner en valor la que fuera capital de la monarquía visigoda durante los siglos VI y VII, porque, según Barreda, "no podíamos enterrarlo para siempre construyendo edificios sobre el mismo".

Sin fechas, ni una inversión cerrada -dependerá de los restos que se vayan encontrando en las excavaciones-, el proyecto cuenta con el compromiso, no sólo del Ministerio de Cultura, sino también de los de Fomento, Trabajo y Defensa, propietario este último de terrenos en la zona.

Pero mientras se firmaba este acuerdo, sin la presencia de ningún representante del Ayuntamiento de Toledo, las excavaciones en la zona continúan paralizadas a la espera de que el Ayuntamiento autorice el acceso, a pesar de que según la Consejería de Cultura se ha entregado toda la documentación necesaria. En precampaña electoral, el alcalde, José Manuel Molina del PP, ya ha dicho que se construirá en la zona si él vuelve a ganar las elecciones.

Pendientes de que se autorice de nuevo la entrada de los arqueólogos a las excavaciones y se reanuden los trabajos, de momento ya ha aparecido una importante estructura urbana visigoda, vinculada al monasterio pretoriense de San Pedro y San Pablo del siglo VI, donde se pudieron celebrar algunos de los concilios toledanos, o restos aparentemente de origen militar, relacionados también con este monasterio. Los arqueólogos han podido dar también con el hipocaustum, la estructura de hornos con la que se alimentaba la calefacción del monasterio bajo el suelo. Pero siendo esto muy importante, según el director general de Patrimonio de la Junta de Comunidades, Enrique Lorente, lo que está despertando más el interés de los arqueólogos son los restos encontrados de la época preemiral, coincidiendo con la entrada de los árabes en Toledo, en el siglo VIII, una de las más desconocidas. A esto se suman restos de asentamientos romanos previos.

La importancia de los hallazgos encontrados llevó a Carmen Calvo a recordar la parte de responsabilidad que tiene el Ministerio de Cultura en la defensa del patrimonio de una ciudad reconocida patrimonio de la humanidad por la Unesco. Por eso presentó el convenio alcanzado como "un verdadero pacto por esta ciudad y por lo que representa Toledo en términos históricos y de patrimonio arqueológico". Un centro desde el que interpretar la época visigoda y poder entender la historia de nuestro país. "Cuando se destroza la historia y su patrimonio no hay punto de retorno, y hemos conseguido llegar a tiempo".

Barreda destacó la capacidad y el futuro de una ciudad que puede conjugar proyectos como éste con el del nuevo barrio en el que trabaja ya, también por encargo del Gobierno regional, el arquitecto Jean Nouvel o el futuro hospital que diseña Álvaro Siza. Barreda agradeció el trabajo de los que han empeñado su esfuerzo por conservar el patrimonio de la Vega Baja, entre los que destacó a los propios arqueólogos e instituciones como la Real Fundación de Toledo y las academias de Bellas Artes y Ciencias Históricas de Toledo y de San Fernando.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0006, 06 de mayo de 2007.

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