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IV Congreso Internacional de la Lengua

Las cuentas pendientes del español

El Congreso de la Lengua constata la necesidad de invertir más en educación

Cartagena de Indias

El lunes, en Colombia, se vendió cada segundo -desde que comenzó a distribuirse- un ejemplar de la edición especial de Cien años de soledad, realizada por la Real Academia Española y editada por Alfaguara. Total: 14.000 ejemplares en cuatro horas.

El gasto cultural de los países avanzados es 220 veces mayor que el de los hispanoamericanos

Pero en Chile, que acogerá el V Congreso Internacional de la Lengua Española el 2010, se constató el año pasado que el 20% de los adolescentes no alcanza el nivel básico de comprensión lectora, y que un 28%, lo hace muy justito. Con apenas dos sesiones plenarias, en el cuarto congreso que se está celebrando en Cartagena de Indias (Colombia) se empieza a detectar un problema no incluido en el programa: sí, el español crece en el mundo -es la segunda lengua de comunicación y la cuarta más hablada- y sí, hay que reforzar su posición en Internet y en el ámbito científico y diplomático... pero no hay que olvidar la retaguardia, la base educativa en los países hispanohablantes.

El escritor chileno Antonio Skármeta plasmó ayer gráficamente esa idea en la sesión El español, lengua de comunicación global cuando aseguró: "sólo me preocupa el español de los que están más cerca del silencio que de la pablara, de los que no pueden expresar sus ideas porque les han robado libros y la cultura, porque no hay política cultural", sepultada, dijo, por la vacuidad de los medios audiovisuales y la inacción política. Una reducción del español que en su país se traduce en un latiguillo muy popular al final de cada frase: "¿cachai?", extraña traducción gráfica del inglés to catch y equivalente, pues, a un ¿me comprendes?

Skármeta retomaba así el hilo del discurso que el día anterior, en la sesión El español, instrumento de integración iberoamericana, planteó Juan Ramón de la Fuente, rector de la Universidad Nacional de México, cuando informó de que la economía de los países más desarrollados es 40 veces superior a la de los países hispanoamericanos, pero sus inversiones en educación y cultura lo son 220 veces más. Cifras para una idea que apareció ya en los discursos inaugurales de Tomás Eloy Martínez y Antonio Muñoz Molina.

Los medios son los primeros que deben salir en ayuda de ese "español, del pobremente educado", sometido a una "ración cultural de pan y agua carcelaria", según Skármeta. Deben convertirse en filtros y el reposatorio del lenguaje popular", dijo Enrique Durand, representante de la CNN en español, quien admitió la presión de la cultura anglosajona en el habla de los emigrantes hispanos de EEUU (el 21% de ellos casi sólo habla en inglés).

El académico Juan Luis Cebrián constató tanto la potencia del idioma como sus talones de Aquiles, que ejemplificó con Internet y los buscadores semánticos: "necesitamos desarrollar programas informáticos en castellano para mejorar la presencia del idioma en este ámbito".

Como moderador también del acto, Cebrián experimentó la pasión con la que los asistentes abarrotan el congreso, donde se han registrado 3.200 personas, casi el doble de las previstas y dejando fuera a otras 1.500. Estudiantes y profesores son, con un 60%, los clientes mayoritarios, que pueden exponer sus variopintas ideas y pueden ser respondidos de entre el público por el mismísimo presidente de la RAE, Víctor García de la Concha, en mangas de camisa, didáctico, dicharachero... pero sin usar el cachai.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 28 de marzo de 2007