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En manos del peluquero sabio

Madonna, Gwyneth Paltrow o Scarlett Johansson son algunas de las mujeres que han puesto sus cabezas en manos de Orlando Pita. Inagotable buscador de nuevas formas e ideas, ahora ficha por L'Oréal en la cumbre de su carrera

Este neoyorquino de origen cubano es el creador de tendencias más importante del mundo de la peluquería. Autodidacta y versátil, trabaja desde los 21 años en los platós de los más famosos fotógrafos de moda del mundo, desde Peter Lindberg -con quien hizo su primer trabajo en París- hasta Steven Meisel, pasando por Mario Testino, Karl Lagerfeld, Paolo Roversi, Ellen von Unwerth, Stephan Sednaui o Inez & Vinoodh. Peina los desfiles de los más grandes, desde John Galliano hasta Óscar de la Renta, y es el responsable de la imagen impecable de un montón de actrices y cantantes como Madonna, Gwyneth Paltrow, Julia Roberts, Julianne Moore o Scarlett Johansson. Ahora, en la cumbre de su trayectoria profesional, ficha por L'Oréal para ocuparse de la dirección creativa de Studio Line.

Hablamos con Orlando Pita en París, durante la semana de los desfiles que presentan la moda del próximo verano. Entre prueba y prueba, su conversación amable y próxima convirtió la entrevista en un remanso de paz. Nada que ver con el tópico.

Usted es el peluquero más famoso del mundo de la moda y todo el gremio le respeta. ¿Cómo empezó todo esto?

Empecé con las fotos cuando tenía 21 años; aunque ya peinaba desde los 14, no de forma profesional. Mi hermano era asistente de un fotógrafo de moda, y un día les falló el peluquero a última hora, así que les sugirió que yo podría hacerlo y me llamaron. El agente del fotógrafo me citó una semana después y me dijo que yo tenía talento y que le gustaría representarme.

¿Qué experiencia atesoraba entonces?

Lo que había hecho anteriormente por mi cuenta. Nunca fui a ninguna escuela de peluquería ni trabajé para otro peluquero. A los 14 años empecé a interesarme, me gustaba mucho peinar; así empecé en la moda. Y me quedaba mucho que aprender. Pero mientras trabajaba seguí aprendiendo.

¿En qué cree que consiste el secreto de la proyección de su carrera?

Creo que entendí muy rápido que el éxito en este negocio es saber trabajar en equipo. Es muy importante recibir la inspiración de otras personas y saber trabajar con ellas. Por ejemplo, el fotógrafo con el que yo empecé quería que le diera tres variaciones de un mismo peinado para cada foto y luego elegir; si en un día había que hacer seis fotos, yo tenía que inventarme 18 peinados. Ahí empecé a entender que si a alguien no le gustaba el peinado, yo podía inventarme otra cosa sin que supusiera ningún problema. Oigo por ahí que muchos peluqueros, cuando les dicen que tienen que cambiar el pelo, dicen que no, que la cosa tiene que ser así… Gran parte de mi éxito se debe a haber sabido trabajar con un grupo de gente.

¿Cómo explicaría a una persona que desconoce este mundo el intercambio de ideas que se produce desde el momento que llega la modelo hasta que te pones a peinar? ¿Qué le inspira: la ropa, hablar con la estilista o el fotógrafo, la modelo…?

Todas esas cosas. Yo tengo que ver la ropa. Me encanta la moda; sé coser y me interesa lo que hacen los diseñadores. Eso forma gran parte de la inspiración. Después, hablar con el fotógrafo: saber qué tipo de luz va a usar, qué tipo de fotos quiere… Y por último, ver el pelo de la modelo para decidir qué hacemos con él. Hay veces que tenemos un trabajo de varios días y el primero de ellos sólo logramos hacer una foto al final del día, porque probamos muchas cosas.

¿Y para un desfile? Todo debe de ser mucho más complicado.

Es más o menos la misma cosa. Hoy muchos estilistas trabajan con diseñadores, así que llegas a la maison y te encuentras con todo el equipo, oyes su inspiración… Y después te enseñan el casting: ves a todas las modelos, qué tipo de pelo tienen, y empiezas a proponer ideas.

En el desfile de Dior para el próximo verano [que Pita peinó el día anterior a esta entrevista], las modelos llevaban la cabellera escondida en una especie de bucle alrededor de la cabeza, que escondía el pelo largo y les hacía a todas parecerse a Juana de Arco. La colección, para ser de Galliano, era sorprendentemente neutra, sobria y urbana, para nada medieval ¿Cómo concibió esa idea?

Fue tan difícil… Me encanta trabajar con John [Galliano] porque proporciona mucha información; a veces, demasiada. Lo que para otro decides en tres o cuatro horas, con él lo haces en uno o dos días. El peinado de este desfile fue el tercero que hicimos, antes habíamos probado otras cosas. Todas las modelos tenían un montón de pelo, una tendencia que ya es aburrida. Me apetecía hacer desaparecer tanto pelo.

¿Hacia dónde cree que va la tendencia en pelo después de tanta melena?

Hay tres o cuatro chicas en el casting de los desfiles que se han cortado el pelo. A lo mejor no son las más bellas, pero trabajan mucho, y yo creo que los diseñadores encuentran a las chicas con el pelo corto más frescas. En la última publicidad de Gucci usé pelucas porque las modelos ahora no se dejan cortar el pelo. Aunque las agencias recomiendan llevarlo largo, recuerdo que Linda Evangelista trabajaba poco con esa imagen. Fue al cortarlo cuando lanzó su carrera. Puede que los agentes traten de controlar mucho y sean los que no dejan que la moda progrese.

¿Hay tendencias en peluquería que mueren cada temporada, como la ropa?

Yo creo que la moda y la mujer que no está en la moda no están conectadas entre sí. La mayoría tiene un pelo que puede arreglarse fácilmente por la mañana y salir a trabajar o a lo que tenga que hacer; pero las mujeres reales no tienen el pelo por la espalda, como las chicas de 17 años. No les estamos ofreciendo algo a las mujeres, a través de las modelos, que ellas puedan adquirir para su vida. La moda todavía no se conecta con la vida real, pero yo espero que se vayan pareciendo cada vez más.

Hasta ahora ha trabajado para un mundo muy exclusivo: supermodelos, famosas, diseñadores… Con Studio Line de L'Oréal va a dar el paso hacia un público masivo. ¿Cómo se plantea ese cambio?

Primero abrí una peluquería en Nueva York hace dos años, y a raíz de ahí me he planteado el reto de traer a los dos mundos juntos: la moda y el público de la calle. Yo no puedo cortar el pelo ni peinar a todo el mundo. Pero con L'Oréal tendré oportunidad de enfrentarme a un público enorme.

A propósito de su peluquería, hay quien se rasga las vestiduras porque cobra 800 dólares por cortar el pelo… ¿En qué consiste un corte de ese precio?

En Nueva York, muchas peluquerías cobran -cobraban; ahora, desde que yo llegué y tuve éxito, cobran más- entre 400 y 500 dólares. Pero te cortan el pelo en 15 minutos y luego te pasan a un asistente para que te acabe de secar el pelo y peinar, atendiendo a cuatro o cinco personas en una hora. Yo me quedo con la persona que estoy cortando hasta el final, una hora u hora y media. Pienso que los peluqueros que hacen cuatro o cinco cortes en una hora son los que no están dando la atención que merecen sus clientes por el precio que están pagando. Yo creo que quien está dispuesto a pagar 500 dólares por un buen corte de pelo prefiere pagar un poco más y tener la atención que nosotros le ofrecemos.

¿Cómo se enfrenta a un corte? ¿Qué le importa más: las facciones, la textura del cabello…?

Todo eso, y también cómo viste la destinataria, cómo es, si es un poco introvertida… Son muchos factores. Hay una cosa que los peluqueros hacen: saben cuatro o cinco cortes de pelo y le hacen esos cortes a todo el mundo. Yo no veo mi trabajo así; tengo que darle a cada persona algo individual. Es el training que avalo de mi trabajo en la moda, y quiero pasarle eso al público.

¿No hay, entonces, un 'estilo Orlando Pita'?

He trabajado muy duro para que nadie me pueda colocar bajo ninguna categoría. Desde luego, también en la moda: yo peino para Galliano, para Ann Demeulemeester, para Óscar de la Renta… Son estilos muy distintos, y todos son mis clientes. No quiero que nadie diga que soy muy vanguardista o muy comercial, quiero tratar de hacer toda clase de pelo, de todas las razas y en todos los estilos. Uno tiene que saber tratarlos todos; procuro que todos los que trabajan conmigo sepan hacer de todo. Yo quería crear una peluquería que no existía, tratar de hacer lo mismo que hago en la moda y llevarlo al salón.

Ahora, con Studio Line de L'Oréal, ¿va a crear una serie de peinados distintos para utilizar sus productos?

Así es. Hemos empezado con la publicidad, elaborando una nueva imagen. Lo mejor es utilizar los productos uno mismo y no tener que ir a la peluquería a gastar mucho dinero. Por eso, también con Studio Line, hemos hecho unas minipelículas para Internet en las que ayudo a cada persona a peinarse, enseñándole a usar cada posibilidad.

¿Dónde se siente más cómodo: en las sesiones de fotos, haciendo pasarela, en el estudio, en exteriores…?

La mezcla de todo eso. No creo que me gustara hacer todos los días la misma cosa, y ahora que he añadido a la peluquería trabajar con L'Oréal, esa mezcla todavía me gusta más. Me sentía como un robot, sabía cuando empezaba la próxima temporada que después venían las campañas de publicidad, después los desfiles de hombre, luego la alta costura… Ahora la mezcla es mejor, la encuentro más interesante.

¿Se involucra también en la creación de los productos?

Sí, también hago de consultor de los nuevos proyectos. Me encanta hablar con los químicos. Por mi experiencia en la moda, puedo ayudar a encontrar los productos que resuelvan problemas con los que me he ido encontrando: días de viento, estar en una playa con mucha humedad y con una modelo a la que has puesto el pelo liso, pero se le encrespa… Que el pelo se vea sano y brillante, natural. Me gustan las cosas que uno puede sentir, que puedes tocar. Que luzca bello, pero que no parezca que llevas producto. Por eso estamos también experimentando con productos que funcionan, pero que no se notan, que son más naturales.

¿Cómo se enfrenta al cambio de 'look' de una actriz famosa?

Se trata de algo en lo que también me encanta trabajar. Creamos el look de Anne Hathaway para El diablo viste de Prada, y hay un momento en la película en el que ella se inspira mucho en la moda y cambia radicalmente. Eso lo hicimos nosotros en la peluquería, y fue muy interesante. Trabajar con famosas resulta algo muy distinto que la moda; en la moda, uno puede ser extremo y las modelos siempre tienen una cara bonita. Se pueden hacer muchas cosas porque para eso son modelos; las puedes transformar. El trabajo con las famosas se parece más a cuando uno trabaja con los clientes en la peluquería: quieren sentirse bellas y únicas, pero sin apartarse de lo que al público le agrada de su estilo. En el caso, por ejemplo, de Madonna, que ha cambiado constantemente, la gente ya espera los cambios. Pero hay otras famosas que, si cambian, corren el peligro de que la gente no llegue a reconocerlas, o de que no gusten.

¿Cómo surgieron los numerosos y radicales cambios de 'look' de Madonna?

La gran mayoría de las veces, cuando Madonna ha cambiado su look ha sido por el trabajo; un nuevo vídeo, un nuevo disco. Pero ya no cambia tanto como antes, cuando lo hacía en todos los vídeos, hasta con tres o cuatro aspectos diferentes. Ahora mantiene la misma imagen para todo un disco, desde la presentación hasta la gira. Así lo hicimos con Ray of light: ella tenía el pelo rizado en la portada del álbum. Acababa de nacer su hija Lourdes y me dijo: "No quiero pasarme dos horas aquí para que me peines, quiero que me peines en 15 minutos". Y empecé a hacerle rápidamente una textura natural. Quizá ahora ya no cambia tanto porque, con la edad, uno tiene que peinarse de forma apropiada.

¿Tiene la edad mucho que ver con el peinado?

Hay personas muy excéntricas en su look, que pueden llevar lo que sea a cualquier edad. Pero eso le pasa a muy poca gente. Yo lo veo en la peluquería: hay señoras que no se quieren cortar el pelo, pero yo las convenzo de que prueben sólo un poco y ven que su pelo gana mucho en aspecto. Sólo con cortarse un poco así… [y hace un gesto de un par de dedos con las manos].

Usted es muy creativo en cuestiones de texturas, sin perder la naturalidad. ¿Cree que hay algún límite en cuestión de volúmenes o de texturas que nunca rebasaría?

Sí. Hay cosas que he hecho para desfiles o para fotos que no funcionan igual en la vida real. He hecho desfiles con John Galliano donde el espacio era tan enorme que si haces una cabeza pequeña no se ve. Ésta es muchas veces la razón por la que moldeamos una cabeza enorme: hay que llenar espacios inmensos. Pero eso no se hace en la vida real, aunque el cielo sea enorme.

¿Qué será tendencia en peluquería durante este otoño?

Los peinados muy femeninos y románticos han pasado a la historia. La moda es más gráfica, y hay unos volúmenes más definidos. Presenta más control; se trata de mantener el aspecto natural, no despeinado. Yo apuesto por un pelo corto, al estilo de los años sesenta, un poco mod. Como se lo han cortado algunas tops: Maria Carla, Patricia Schmid o Jacquetta Weller. Y actrices como Sienna Miller o Natalie Portman.

¿Es importante el color?

Sí, ahora es muy importante. Incluso las niñas más jóvenes quieren color. Antes sólo se teñían las mujeres con canas, pero ahora lo hace más gente buscando algo distinto o más divertido. Hay una tendencia hacia el color rico, que realza el aspecto del cabello sin evidenciar mechas ni reflejos. Más igualado, cuidando la calidad del pelo y el lujo de los tonos profundos; más oscuros, extremadamente ricos.

¿Y para el verano que viene? ¿Tiene ya alguna idea, después de algunas pasarelas?

Apuesto por el pelo corto. Habrá que ver si las modelos se dejan, pero yo estoy por ello. Por eso hice aquel peinado en Dior. A John Galliano también le apetece el corto, y parece que para el desfile de su propia marca seguiremos esta tendencia.

Dos días después de esta entrevista, las modelos de Galliano salían a la pasarela con un flequillo estilo paje y el pelo recogido en una coleta, simulando una melenita corta.

Las películas de Orlando Pita para Studio Line pueden verse en la página 'web': www.lorealstudioline.es.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 29 de octubre de 2006