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58ª Feria del Libro de Francfort

Francfort espera la lista catalana de autores

La selección está pendiente de que se decida si se incluyen o no escritores en castellano

En el pabellón dedicado a la India cuelga una serie de retratos con los escritores que ha traído la delegación oficial del país invitado a Francfort 2006. Por citar sólo algunos de los que estarán estos días en Francfort: Alka Saraogi (que escribe en hindi), Amitav Ghosh (inglés), Javed Akhtar (urdu), Udaya Narayan Singh (maithili), Surjit Patar (punjabi)... En la caseta del Institut Ramon Llull, donde ya se anuncia que la cultura catalana es la invitada de 2007, los retratos que cuelgan de una de las paredes son todos de clásicos como Llull, Ausias March, Janot Martorell, Jacint Verdaguer o Joan Maragall... y así hasta 13, todos autores que escribieron, casi siempre, en catalán. La India es un país inmenso y plural, donde conviven varias lenguas oficiales. Pero la cultura catalana, ¿qué es exactamente? ¿Una cultura que sólo se expresa en una lengua o una cultura bilingüe?

Mascarell: "El catalán no se habla en un único país, no puede asociarse a un único Estado"

Beatriz de Moura: "El privilegio de ser bilingües no debería malgastarse"

Ferran Mascarell, consejero de Cultura de la Generalitat, visitó ayer la feria. "La lengua catalana no se habla solamente en un país, no puede asociarse a un único Estado. En cuanto a la Cataluña actual, es abierta, plural, diversa y profundamente democrática. La presencia de la cultura catalana en Francfort tiene que combinar el apoyo a una industria editorial que lleva cinco siglos funcionando (ahí está la segunda parte del Quijote, publicada en Barcelona) y que ha sido decisiva para consolidar voces que se expresaban en catalán y castellano (muchas de ellas procedentes de Latinoamérica) con la proyección del catalán como una lengua que se habla desde hace 1.000 años y una literatura que tiene ocho siglos de existencia. Y ambos objetivos deben convivir bajo el paraguas de esa Cataluña plural y diversa".

Hoy se presentará el programa que traerá la cultura catalana a Francfort (y otros lugares de Alemania) y el logo que ha diseñado Miquel Barceló para dar cara a la iniciativa. Actuaciones, exposiciones, debates..., pero lo que no se contará ("porque no se ha decidido, está el programa pero no los nombres que lo ilustran", dice Mascarell) es la lista de escritores que formarán parte de la delegación oficial. Para elaborarla será inevitable responder a dos preguntas fundamentales: ¿es la cultura catalana mono o bilingüe? y ¿quién tiene que pagar su proyección, el Estado o la Generalitat?

"Los seis millones que Industria ha aprobado se utilizarán íntegramente en el proyecto de Francfort", explica Mascarell. Habrá también apoyo económico de la Generalitat y patrocinios privados. En cuanto a la envergadura de la cifra que ha puesto el Ministerio de Industria, Comercio y Turismo, "responde a una voluntad del Gobierno, ratificada por el Congreso, de apoyar al sector editorial catalán en su expansión y consolidación del mercado internacional", manifestó ayer el ministro Joan Clos. "Es, sin duda, una oportunidad de promover las industrias culturales de nuestro país en una feria de gran prestigio en la que se tendrá un papel relevante". En cuanto al Ministerio de Cultura, no está previsto subvencionar de forma directa la participación catalana en la feria y, según fuentes del departamento, "tampoco se ha solicitado".

"La cultura catalana no debería ser un término exclusivo", comenta Ernest Folch, de Edicions 62. "Los escritores que escriben en castellano forman parte de la cultura catalana. Ahora, ¿hay que dar prioridad a los que escriben en catalán? Sí. A los que tengan un papel fundamental en esa cultura. Prioridad, sí. Exclusión, no". "El talento no tiene que ver con las lenguas", dice Jorge Herralde (Anagrama), que considera que los libros catalanes no tienen necesariamente que interesar en Francfort. "El interés por invitar a la cultura catalana reside en los editores alemanes que publican disciplinadamente de 80 a 100 títulos de autores de cada lengua. Esta invitación dará la oportunidad de darse a conocer en Alemania. Hay que apostar por ello sin hacerse ilusiones extravagantes". Beatriz de Moura (Tusquets) es escueta y rotunda: "No concibo la cultura catalana sin el castellano. El privilegio de ser bilingües no debería malgastarse". Y comenta que, según para qué, las instituciones oficiales catalanas utilizan el castellano. "A lo largo de todo el año recibimos todo tipo de invitaciones y comunicados exclusivamente en catalán. Sólo la propaganda política y la información fiscal vienen en formato bilingüe".

"El objetivo fundamental del Institut Ramon Llull es apoyar y proyectar la lengua catalana", dice Emili Manzano, su presidente. Esa lengua que se habla en Cataluña, parte de Aragón, parte de Valencia, las islas Baleares, Andorra, el sur de Francia y una zona de Cerdeña. "No dudo de la catalanidad cívica, familiar y sentimental de muchos autores que escriben en español, pero el instituto que proyecta esa lengua es el Cervantes. No tiene sentido que el Llull asuma responsabilidades que no son suyas". El escritor Biel Mesquida, premio Nacional de Literatura catalana, opina que la cultura catalana hoy no es una cultura normalizada. "Yo soy un escritor europeo en lengua catalana, pero estoy en una cultura en la que no estamos en situación de vivir normalmente esa realidad. En cierta forma, todavía estamos en la época de la transición. Los procesos históricos son lentos. Soy un escritor normal en una cultura anormal, y la confusión viene provocada por el mundo político. Yo no quiero una cultura que viva a la defensiva". Lo que parece claro es que los intereses políticos sobrevuelan esta iniciativa, y más con unas elecciones a la vista.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 5 de octubre de 2006