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Alto el fuego en Oriente Próximo

Italia comunica a la ONU su disposición a liderar la fuerza multinacional en Líbano

EE UU y Alemania instan a desplegar "lo antes posible" tropas para afianzar el alto el fuego

El presidente de EE UU, George W. Bush, hizo ayer un llamamiento para el despliegue "lo antes posible" de la fuerza multinacional de la ONU en Líbano que garantice el cese de las hostilidades. Mientras, el primer ministro italiano, Romano Prodi, recibió llamadas de sus homólogos israelí, Ehud Olmert, y libanés, Fuad Siniora, y de la secretaria de Estado norteamericana, Condoleezza Rice, animándole a asumir "una posición de liderazgo". Prodi confirmó al secretario general de la ONU, Kofi Annan, que Italia está preparada para liderar la fuerza.

"Hay que pasar de las palabras a la acción", insistió el presidente de EE UU en una rueda de prensa, en la que no se decantó por si prefería que la misión estuviera dirigida por Francia o Italia. En este punto, dijo que la comunidad internacional "debe designar ahora al líder de esta fuerza, dotarla de reglas claras y desplegarla cuanto antes". Washington quiere que esta misión esté guiada por reglas "robustas" que permitan asegurar la paz en el sur del territorio y evite a la vez el rearme de Hezbolá, como luego explicó su embajador ante la ONU, John Bolton.

George W. Bush dijo que la fuerza multinacional de la ONU debe impedir que Hezbolá actúe "como un Estado dentro de un Estado". Y aunque EE UU no hará contribuciones de efectivos militares a la misión de la ONU, le ofrece apoyo logístico, inteligencia y comunicaciones. La canciller alemana, Angela Merkel, se sumó al llamamiento de Bush, en vista de la fragilidad del alto el fuego, informa Cecilia Fleta desde Berlín.

Esto se completa con 230 millones de dólares [178,1 millones de euros] para la reconstrucción, que se suman a los 50 millones ya movilizados en concepto de ayuda humanitaria urgente. "Haremos lo posible por nuestra parte para que tenga éxito", aseguró Bush.

Con el alto el fuego en su segunda semana, en medio de una gran fragilidad, los potenciales países contribuyentes intentan ahora ponerse de acuerdo en la ONU sobre las reglas operativas y de enfrentamiento que regirán la misión de los cascos azules. El Consejo de Seguridad considera la posibilidad de adoptar una segunda resolución, en la que se deje claro el mandato de la fuerza de paz y permita superar el punto muerto actual en su formación definitiva. La resolución 1701 ya prevé la extensión del mandato de la Fuerza Interina de Naciones Unidas en Líbano (FINUL).

La idea de ese texto, que quiere introducir EE UU, es abordar de nuevo la cuestión del desarme de Hezbolá, como ya hiciera la 1559, adoptada en 2004. "Si se hubiera aplicado esa resolución, no nos encontraríamos en esta situación", dijo Bush. El embajador Bolton explicó que la resolución adoptada el 11 de agosto por el Consejo de Seguridad permite en todo caso el despliegue de la avanzadilla de 3.500 soldados que necesita la ONU para integrarse con los 2.000 efectivos de FINUL que se encuentran en la zona.

Italia, protagonista

Precisamente en ese despliegue Italia ha adquirido, de forma no del todo voluntaria, un papel protagonista en la prevista misión militar de la ONU en Líbano. Después del paso atrás de Francia, que debía asumir el mando de la fuerza multinacional pero no quiere enviar más de 200 soldados, Romano Prodi recibió llamadas del primer ministro israelí, Ehud Olmert; del primer ministro libanés, Fuad Siniora, y de la secretaria de Estado de EE UU, Condoleezza Rice, animándole a asumir "una posición de liderazgo" en los esfuerzos por la paz.

El presidente del Gobierno italiano habló también el domingo con el primer ministro británico, Tony Blair, y con el secretario general de la ONU, Kofi Annan, y recibió el mismo mensaje: Italia debía desempeñar un papel protagonista. Ayer, Prodi confirmaba a Annan su disposición a hacerlo.

El Consejo de Ministros y el Parlamento aprobaron ya la semana pasada el envío de tropas a Líbano, bajo la hipótesis de una misión compuesta por 2.500 o 3.000 soldados, pero el decreto definitivo quedó pendiente de que el Consejo de Seguridad de la ONU especificara los detalles de la operación y la UE alcanzara algún tipo de postura común en su reunión de mañana.

Las peticiones llegadas de Israel y Líbano resultaron oportunas para Prodi, desde un punto de vista interno: las acusaciones de la oposición acerca de una presunta parcialidad proárabe del Gobierno de Roma se desmoronaron en un instante. "Ésta es la prueba de que todos nos consideran fiables y equilibrados", proclamó el ministro de Defensa, Arturo Parisi.

[El grupo chií libanés Hezbolá aseguró ayer que el Ejército israelí "está disparando contra todo lo que se mueve" en el sur de Líbano, cerca de la frontera con Israel, informa Efe.]

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 22 de agosto de 2006