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100 pacientes españoles probarán una terapia para el infarto con células madre adultas

Investigadores de la Clínica Universitaria de Navarra (CUN) anunciaron ayer un ensayo clínico con un centenar de pacientes españoles infartados de corazón a quienes se les inyectarán células madre adultas extraídas del músculo esquelético de la pierna. La primera fase del ensayo clínico de esta nueva terapia celular, que ha sido desarrollada completamente en España, comenzó en 2002, y los resultados obtenidos en los 12 primeros pacientes tratados en la clínica de Navarra, responsable de la dirección médica de la investigación, y en el Hospital Clínico de Salamanca han constatado una sensible mejoría de la función cardiaca general, señala Felipe Prosper, director del área de Terapia Celular del hospital pamplonés.

El proceso para conseguir las células madre comienza 21 días antes de la intervención, cuando al enfermo se le extrae una pequeña porción del músculo de la pierna. Mediante procesos in vitro se aíslan y expanden células madre de ese músculo que posteriormente se inyectan en el corazón enfermo. El tratamiento se aplica cuatro meses después de que se haya sufrido el infarto.

Dos años de ensayos

La segunda fase de los ensayos clínicos, que durará al menos dos años y en la que participarán cien pacientes en quince centros hospitalarios españoles, ha sido aprobada por los correspondientes comités de ética y se está a la espera de recibir la autorización de la Agencia Española del Medicamento.

En la mitad de los casos de esta segunda fase se intervendrá a enfermos a los que se haga necesario realizar un by-pass y a la otra mitad de los enfermos se les aplicará un tratamiento menos invasivo inyectando las células madre adultas mediante catéter directamente en el músculo cardiaco sin necesidad de cirugía. En ambos casos se comparará la evolución que experimenten pacientes a los que se aplica la nueva terapia celular frente a enfermos tratados con técnicas habituales. El proceso se seguirá durante los 12 meses siguientes.

Los 12 pacientes tratados en la primera fase, en su mayoría varones de entre 50 y 75 años, habían sufrido un infarto al menos un mes antes del tratamiento. Su capacidad funcional mejoró, y en estos cuatro años de seguimiento 11 de ellos han continuado estables y sólo uno falleció debido a una enfermedad ajena a su dolencia cardiaca.

Uno de los pacientes, el logroñés Alfonso García Ullarga, de 67 años, recordó su infarto de hace cuatro años. "Nunca antes había estado enfermo.", afirmó con unas entusiastas ganas de vivir. "Ya ve usted, me extrajeron unas células de mi propia pierna, las pusieron a germinar y mes y medio después me dijeron que se habían reproducido muy bien y que me adelantaban la operación. Todo fue bien y ahora no me acuerdo para nada del corazón, aunque por desgracia tengo otros achaques de la edad", bromeó.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 4 de agosto de 2006