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Galicia acogerá el archivo fílmico y fotográfico de Julio Cortázar

Aurora Bernárdez, primera esposa del escritor, lo dona a la Xunta

Santiago de Compostela

Aurora Bernárdez, primera esposa y albacea testamentaria de Julio Cortázar, era hija de gallegos, y aunque nació en Buenos Aires, vivió en Lugo en su infancia. A sus 85 años, Bernárdez, que reside en París, ha tenido un gesto de reconocimiento a sus raíces: ha donado a la Xunta de Galicia el archivo cinematográfico y fotográfico del escritor argentino, única parte sustancial de su legado que no tenía destino.

El material donado por Aurora Bernárdez, quien desde hace años había perdido el contacto con sus orígenes familiares, se depositará en el Centro Galego de Artes da Imaxe (CGAI), en A Coruña. El fondo consta de dos horas de grabaciones cinematográficas captadas por Cortázar en Brasil, India y Uganda, y varios cortometrajes con ciertas pretensiones artísticas que revelan el interés por el cine del escritor.

En el archivo figuran además 2.000 fotografías, en las que se mezclan recuerdos personales del autor de Rayuela que se remontan a su infancia con obras creativas. Entre éstas tienen especial interés los negativos de las instantáneas que dieron lugar a su libro Prosa del Observatorio, una mezcla de textos e imágenes que realizó a medias con el fotógrafo Antonio Gálvez, y sus series Muñecas rotas y Los autonautas de la cosmopista, esta última fruto de un singular recorrido por los aparcamientos de las autopistas francesas. Entre las fotos personales hay algunas del único viaje a Galicia de Cortázar, junto a Bernárdez, poco después de su matrimonio, en 1955.

La donación se consumará mañana en París, en la casa donde Cortázar vivió buena parte de su vida y donde aún reside Aurora Bernárdez, quien, a pesar de su separación, mantuvo una relación personal con el escritor hasta la muerte de éste y se convirtió en su albacea. Bernárdez, en un acto que ha pedido que se mantenga en la intimidad, será visitada por el presidente de la Xunta, Emilio Pérez Touriño, a quien acompañarán su secretario de Comunicación, Fernando Salgado, y las dos personas que gestionaron personalmente la donación: el director del CGAI, José Luis Cabo, y la comisaria de arte Rocío Santacruz.

El fondo cinematográfico ya ha sido transportado al CGAC, donde se está digitalizando el material, y la entrega de las fotos está pendiente del inventario que realiza estos días un amigo del gran cuentista, el escultor argentino Julio Silva, con la ayuda de Bernárdez y Santacruz.

La donación ha sido, en cierta medida, fruto del azar. Santacruz y Cabo coincidieron con Aurora Bernárdez hace algunos meses en una exposición sobre la obra del narrador argentino organizada por el Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona. Ella se interesó por la digitalización que había realizado el CGAI de las viejas películas del pintor surrealista Eugenio Granell y le propuso al director del centro gallego que hiciese lo mismo con el archivo fílmico de Cortázar. "Estaba muy preocupada por la conservación de ese legado", relata José Luis Cabo, "y fue ella misma quien tomó la iniciativa y nos ofreció la donación de todo ese material junto a la colección fotográfica".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 9 de diciembre de 2005