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CRISIS EN EUROPA | Reacciones en Bruselas

El segundo 'no' fuerza el debate en la UE para suspender el proceso de ratificación

Chirac pide tiempo y Barroso exige que nadie decida nada antes de la cumbre del día 16

El no de Holanda, el segundo de un país fundador, abrió ayer en la UE el debate sobre la posible suspensión del proceso de ratificación del tratado para que la crisis no derive en un colapso. Mientras Londres se plantea anular su referéndum, el francés Jacques Chirac aconseja tomarse "el tiempo necesario" para evaluar lo ocurrido. Lo mismo opina el primer ministro checo, Jiri Paroubek. El presidente de la Comisión, José Manuel Durão Barroso, pidió que ningún país tome decisiones unilaterales "que puedan hacer más difícil el consenso" en la cumbre del 16 y el 17 en Bruselas.

Tras conocer el revés de los holandeses, los presidentes de la UE, el luxemburgués Jean-Claude Juncker; del Parlamento Europeo, Josep Borrell, y de la Comisión comparecieron juntos en Bruselas para insistir en que el proceso de ratificación "tiene que continuar" para que todos los países se definan. Juncker anunció que presentará en la cumbre "propuestas" para "el análisis colectivo y profundo", como dice la declaración suscrita por los tres. Barroso añadió que hace falta "una clarificación" ante "el grave problema" que tiene Europa. "El miedo ha sido más fuerte que el sueño", dijo Borrell al comentar los rechazos al nuevo Tratado que, para Barroso, no deben esconder una realidad: "Europa no es el problema, sino la solución a los problemas de los ciudadanos".

"La Constitución sufre una muerte cerebral, pero nadie quiere desenchufarla", decía anoche un diplomático francés. El golpe mortal lo recibió con el rechazo francés del domingo, pero lo ocurrido en Holanda prueba que el efecto dominó puede causar estragos sin tener un Plan B. De ahí la tentación de algún Gobierno de reaccionar por su cuenta. El británico Tony Blair anunciará el lunes si mantiene o no el referéndum para el año que viene. Si lo anula, Dinamarca, Irlanda y otros podrían seguir el mismo camino.

Por eso, Barroso compareció a media tarde de ayer para decir: "Pido a los Estados miembros que se abstengan de tomar decisiones antes de la cumbre para no dificultar un acuerdo".

En una carta de Jacques Chirac a los demás jefes de Estado y Gobierno, el presidente francés propone un respiro. En una aparente disculpa por el "mayoritario" rechazo a la Constitución, Chirac dice ser consciente "de las consecuencias que esta situación entraña" para la UE y añade: "Convendrá tomarse el tiempo necesario para analizar bien las consecuencias. Es una reflexión que debemos iniciar en el Consejo Europeo del 16 y 17". Es decir, no antes.

Y es que, tras el no holandés, asoman otros nubarrones. En Luxemburgo, el siguiente país en celebrar un referéndum el mes que viene, las últimas encuestas indican que el apoyo a la Constitución ha descendido al 59%, cuando el pasado otoño estaba en el 76%; y el no ha crecido en ese periodo del 24% al 41%.

La cumbre del 16 y 17 se presenta con tintes dramáticos. Nueve jefes de Estado y Gobierno, entre ellos el español José Luis Rodríguez Zapatero, que representan a 220 millones de europeos (el 49% de la UE), llegarán allí con los deberes cumplidos porque ya han ratificado la Constitución. Se trata de Alemania, Austria, Italia, España, Lituania, Hungría, Eslovenia, Grecia y Eslovaquia. No aceptarán enterrar sin más el nuevo Tratado.

Otros 14 líderes llegarán a Bruselas sin haber ratificado la Constitución. Algunos desean hacerlo a toda costa por vía parlamentaria. Es el caso de Bélgica. Otros, como Luxemburgo, Dinamarca o Irlanda ya han convocado para sus referendos. En el Reino Unido, Blair prometió hacerlo, pero ahora tiene dudas y parece inclinado a suspenderlo para ahorrarse un problema a la vista de las desfavorables encuestas. Por último, Polonia y la República Checa aún no han decidido qué hacer.

La cumbre, por tanto, se centrará en cómo salir de este atolladero que nadie podía imaginar hace sólo unas semanas. Es todo un radical cambio de agenda, porque la cumbre era para intentar pactar el futuro marco financiero de la UE que enfrenta a todos contra todos. Nadie confía en un acuerdo en este terreno y todo retraso es perjudicial para España, ya en situación delicada por el fiasco constitucional.

Los 25 intentarán dentro de dos semanas buscar la salida en este callejón. Su pacto tendrá que ser gestionado por Blair, el líder del país menos europeísta de la UE, quien presidirá el club a partir del 1 de julio. Mientras, el euro seguía cayendo ayer lentamente frente al dólar y fijaba su valor más bajo en los últimos ocho meses. Juncker lo avisó anoche: "Fuera de Europa, la duda y la incertidumbre se instalan. Es una situación peligrosa". Pero, como concluye el comunicado de Juncker, Borrell y Barroso, "Europa sigue y sus instituciones seguirán funcionando plenamente".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 2 de junio de 2005