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ELECCIONES EN CATALUÑA | El veredicto de las urnas

CiU gana al PSC por cuatro diputados

Artur Mas, candidato de Convergència i Unió (CiU), se hizo anoche con la victoria en las elecciones autonómicas catalanas, con el 100% de los votos escrutados. La retirada de Jordi Pujol, tras 23 años de gobierno, ha tenido un broche de oro: CiU ha revalidado por séptima vez consecutiva su mayoría. Los convergentes han obtenido 46 diputados, cuatro más que los socialistas de su más directo rival, Pasqual Maragall (42 diputados). El Partit dels Socialistes (PSC), sin embargo, ha obtenido unos 8.000 votos más que CiU. Esta circunstancia hizo que, a medida que avanzaba el escrutinio, el fantasma de 1999 volviese a apoderarse de la sede del PSC, en la barcelonesa calle de Nicaragua. Hace cuatro años, los socialistas lograron 4.000 votos más que los convergentes, pero también cuatro diputados menos.

ERC alcanza el medio millón de votos que esperaba y tiene la llave para decidir gobierno

ICV duplica el número de votos y escaños y alcanza su mejor resultado desde 1995

El PSC obtiene más votos que CiU, pero pierde ocho diputados respecto a 1999

Piqué logra para el PP tres diputados más, pero no llega a los 17 de Vidal-Quadras

Las urnas han castigado a los dos principales partidos mayoritarios -socialistas y CiU- en beneficio de los pequeños. Los convergentes han perdido 10 diputados; los socialistas, ocho. Los receptores del voto que han huido de los partidos mayoritarios son los independentistas de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) -que pasan de 12 a 23 escaños- e Iniciativa per Catalunya Verds-Esquerra Unida i Alternativa (ICV-EUiA) -de 5 a 9 diputados-. Ambas formaciones duplican prácticamente el número de escaños respecto a los comicios autonómicos de 1999.

La doble llave de ERC

Ahora, los comicios han colocado a Esquerra en una posición inmejorable y compleja: tiene la doble llave para la formación de Gobierno. El veredicto de las urnas hace factible un gobierno de la izquierda plural, con los socialistas como fuerza mayoritaria, Esquerra Republicana y los ecosocialistas de Iniciativa. El gran derrotado moral de la noche, el socialista Pasqual Maragall, abundó ayer en esta idea, tras comparecer ante su militancia en la sede socialista. "Cataluña ha dicho que quiere el cambio", afirmó el cabeza del lista del PSC, subrayando que la izquierda tiene 74 diputados y la derecha, 61.

Pero no todos lo ven así. Desde primeras horas de la noche, los dirigentes de Convergència i Unió abogaban por la creación de un Gobierno nacionalista con Esquerra Republicana (69 diputados en total). Con todas estas quinielas en marcha, el líder de ERC, Josep Lluís Carod, no aclaró anoche, ante su enfervorizada militancia, hacia dónde se inclinará. El secretario general de Esquerra volvió a poner sobre la mesa un gobierno de concentración nacional -todos los partidos excepto el PP- que enseguida fue descartado por PSC e ICV-EUiA. Los republicanos han crecido a costa de comerse en estos comicios una porción del hasta ahora indiscutido territorio de CiU y ya tutean a su hermano mayor nacionalista.

Y si ERC ha recogido el voto desencantado del nacionalismo mayoritario, Iniciativa ha hecho otro tanto con el del Partit dels Socialistes. Además, ERC e ICV han sido beneficiarias del voto joven y de las movilizaciones pacifistas contra la invasión norteamericana de Irak, que tuvieron en Cataluña una extraordinaria caja de resonancia. El candidato de Iniciativa, Joan Saura, abogó anoche por un gobierno de izquierdas. "En 1999 no éramos mayoría, ahora sí", subrayó Saura.

Ese Gobierno de izquierdas ha sido objeto de los dardos del Partido Popular durante la campaña electoral. Pero el PP -15 diputados, tres más que en 1999- no suma con CiU la mayoría suficiente para repetir la experiencia de la pasada legislatura. Los nacionalistas de Mas y el PP obtienen 61 diputados, siete por debajo de la mayoría absoluta. El ex ministro Josep Piqué no ha logrado igualar los 17 diputados que alcanzó su antecesor Aleix Vidal-Quadras en 1995. A pesar de la mejora, los resultados no sacan al PP de la situación de marginación política.

Los próximos días se dibujan como clave para las negociaciones y pactos de gobierno. Deben despejar quién será el sucesor de Jordi Pujol. El plazo máximo del nuevo Ejecutivo para constituirse concluye antes de Navidad.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 17 de noviembre de 2003