Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Apuñalada la ministra de Exteriores sueca en unos almacenes de Estocolmo

Los socialdemócratas suspenden la campaña del referéndum sobre el euro del domingo

La ministra de Asuntos Exteriores sueca, Anna Lindh, de 46 años, fue apuñalada ayer en unos almacenes del centro de Estocolmo. El agresor, según los testigos, era un hombre de aspecto sueco, de un metro ochenta de estatura y de unos 40 años, que vestía chaqueta militar. La ministra fue inmediatamente hospitalizada si bien su vida no corría peligro. Lindh, una de las políticas socialdemócratas más populares, se ha destacado por su activismo en la campaña a favor del en el referéndum que Suecia celebrará el próximo domingo sobre el euro.

La ministra, que recibió tres puñaladas, una en el pecho, otra en un brazo y otra en el estómago, fue trasladada consciente en una ambulancia al hospital Karolinska-Sjukhuset, al sur de la capital sueca, donde fue intervenida. El primer ministro Göran Persson, anunció en televisión horas después del atentado que el Partido Socialdemócrata suspendía su campaña en pro del ingreso de Suecia a la zona euro. Otros partidos políticos, tanto a favor como en contra de la moneda única, adoptaron idéntica decisión por respeto a Lindh.

Según los testigos, la ministra se encontraba haciendo compras en los almacenes Nordiska cuando fue arrojada al suelo por su agresor, que acto seguido comenzó a apuñalarla. Lindh gritó en ese momento: "¡Dios, me ha apuñalado en el estómago!". Otras personas que se encontraban en ese momento en el lugar de los hechos aseguraron que el hombre, al verse sorprendido, salió corriendo y arrojó el cuchillo a la calle.

La policía sueca no había practicado ayer ninguna detención, pero no se descartaba que el atentado tuviese alguna motivación política. Algunas fuentes apuntaban que por su vestimenta, el agresor podía ser algún miembro descontrolado de la ultraderecha sueca, contraria al euro. Otras señalaban la hipótesis del loco solitario.

En cualquier caso, el ataque sufrido por Anna Lindh, una de las políticas más populares del país, conmocionó ayer a la sociedad sueca y trajo a la memoria el asesinato en febrero de 1986 del primer ministro socialdemócrata Olof Palme, cuando salía de un cine de Estocolmo acompañado por su esposa. La televisión y la radio suecas emitieron en las primeras horas constantes boletines sobre el estado de la política.

El primer ministro sueco, Göran Persson, ofreció una conferencia de prensa desde la sede del Gobierno que fue emitida por la televisión estatal. Visiblemente afectado, el jefe del Gobierno anunció que el Partido Socialdemócrata suspendía su campaña a favor del ingreso de Suecia en la zona euro. "El atentado contra ella es un ataque contra nuestra sociedad abierta", dijo Persson, que reconoció sentir "una gran indignación y rabia".

Sin escolta

El líder socialdemócrata añadió que la operación a la que estaba siendo sometida Lindh era "delicada" y que ésta no llevaba escolta en el momento en el que fue agredida ya que se dedicaba a sus actividades privadas. Los políticos suecos tienen a gala ser figuras accesibles al público, en las antípodas de la importancia que se dan sus colegas del continente. El proverbial igualitarismo de la sociedad sueca, que desterró el tratamiento de usted hace más de 30 años, no permitiría la soberbia y el boato que se llevan en otros países europeos.

Anna Lindh es una convencida europeísta, que se había empleado a fondo en la campaña a favor del euro y se le situaba como clara candidata a suceder a Persson al frente de los socialdemócratas en el futuro. El ataque contra ella favorecerá previsiblemente, según comentaban ayer analistas políticos suecos, a los partidarios de la moneda única en el referéndum del domingo.

Ministra de Exteriores desde 1998, Lindh ha defendido con pasión los derechos humanos, criticado el unilateralismo del presidente de EE UU, George W. Bush, en la guerra contra Irak y, recientemente, a la actual presidencia italiana de la Unión Europea por considerar que el primer ministro, Silvio Berlusconi, carece de suficientes apoyos políticos para la tarea.

Casada y con dos hijos, Lindh desarrolló una larga carrera política en las juventudes socialdemócratas para pasar en 1991 a la ejecutiva del partido. Fue ministra de Medio Ambiente entre 1994 y 1998.

El comisario europeo de Relaciones Exteriores, Chris Patten, fue uno de los primeros políticos de la UE en condenar el atentado y calificó a Lindh de "valiente y brillante" política.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 11 de septiembre de 2003