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LA POSGUERRA DE IRAK

EE UU mata a los dos hijos de Sadam

Uday y Qusay, muertos en un enfrentamiento con tropas norteamericanas en una casa de Mosul

EE UU confirmó a última hora de ayer una información que otras fuentes sobre el terreno ya daban por cierta: la muerte de los dos hijos de Sadam Husein, Uday y Qusay, durante un tiroteo con miembros del Ejército de EE UU en la ciudad de Mosul. El jefe de las fuerzas de tierra estadounidenses en Irak, el teniente general Ricardo Sánchez, confirmó que dos de los cuatro cadáveres que dejó el asalto a un domicilio privado "son, con certeza, los de Uday y Qusay". En una conferencia de prensa en Bagdad, Sánchez afirmó que habían usado "múltiples fuentes para identificar a los individuos", que se encontraban en el interior de una casa rodeada y atacada por las tropas. Uday y Qusay ocupaban los puestos 2 y 3 en la baraja de malos distribuida por EE UU.

Los dos hijos de Sadam Husein están muertos. Uno de ellos era el seguro sucesor al frente del país y el otro ejercía el control político con una perversidad legendaria. "Cuatro personas resultaron muertas en la operación y sus cuerpos fueron sacados de la casa. Hemos confirmado que Qusay y Uday están entre los muertos", afirmó el teniente general Sánchez. Le correspondió a este militar confirmar oficialmente una información que iba provocando euforia en el Pentágono a medida que se corroboraba su veracidad.

Las noticias que se agolpaban la pasada madrugada hablaban de una operación militar de EE UU cerca de Mosul, a unos 200 kilómetros al norte de Bagdad y fuera de la zona suní en la que los norteamericanos buscan al ex presidente iraquí. Soldados de la Task Force 20, encargada de la búsqueda de miembros del régimen de Sadam, rodearon un domicilio privado que, según algunas informaciones, pertenecía a un primo del ex presidente que ejercía como líder tribal en esa región.

La operación se inició por una pista proporcionada por una informante iraquí, aunque este extremo no está confirmado; puede formar parte de una operación de imagen del Pentágono para que otros ciudadanos de ese país faciliten pistas sobre el paradero del padre de los fallecidos.

La Task Force 20, apoyada por casi 200 soldados de la División Aérea 101, rodeó el edificio a primera hora de la mañana. Según la versión facilitada por el teniente general Ricardo Sánchez, varias personas atrincheradas en el interior de la casa comenzaron a disparar a través de las ventanas. "La división empleó entonces múltiples armamentos para reducir a los sospechosos, que habían construido una barricada en el interior de la casa y seguían resistiendo ferozmente el ataque. Murieron las cuatro personas en la operación. Hemos sacado los cadáveres del edificio y hemos confirmado", concluyó el militar estadounidense, "que Uday y Qusay Husein están entre las víctimas". El edificio quedó parcialmente derruido por el fuego de artillería. Dos casas colindantes también quedaron dañadas en la operación. Dos soldados estadounidenses sufren heridas de bala, pero están fuera de peligro.

Durante todo el día de ayer, el Pentágono y la Casa Blanca se resistían a confirmar la identidad de los fallecidos "porque los cadáveres no están en las mejores condiciones", según una fuente militar. El jefe de la operación confirmó después que los cuerpos fueron inmediatamente trasladados fuera de Mosul y sometidos a una prueba de DNA para verificar la identidad. Se sabe que los servicios de inteligencia de EE UU poseen desde hace tiempo muestras genéticas de Sadam Husein que permitían cotejar la relación. "Hemos usado muchas, muchas maneras de identificar a estos individuos", dijo Sánchez cuando confirmó la información.

Un periodista preguntó si EE UU no haría un esfuerzo por demostrar que lo que dice es cierto; Sánchez anunció que a lo largo del día de hoy facilitaría pruebas para demostrar al pueblo iraquí que Usay y Qusay están muertos.

Los dos hijos de Sadam Husein ocupaban el segundo y el tercer lugar en la lista de los 55 ex altos cargos iraquíes buscados por EE UU, que ofrecía 15 millones de dólares a quien pudiera facilitar la captura de cada uno de ellos. Sánchez sugirió que un individuo iraquí con nombre y apellido se va a embolsar los 30 millones de dólares.

Las otras dos víctimas de la operación estaban provisionalmente identificadas como un guardaespaldas de los hijos de Sadam y un nieto del ex presidente, de sólo 14 años. Extrañamente, Sánchez se negó a confirmar esta información, quizá para evitar reconocer que sus tropas acabaron con la vida de un adolescente. Algunas informaciones facilitadas por miembros capturados del antiguo régimen habían confirmado que Qusay, considerado el heredero de Sadam, se movía siempre acompañado de su hijo.

La CNN citó a un alto cargo del Gobierno de EE UU que se mostró satisfecho de que "Uday y Qusay hayan encontrado su destino". Durante las horas previas a la confirmación, los altos cargos del Pentágono trataban de contener su satisfacción. En la Casa Blanca, el secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, informaba personalmente al presidente, George W. Bush, sobre la marcha de los acontecimientos. Las primeras informaciones provocaron una subida inmediata de los tipos de cambio del dólar en el mercado de Wall Street y una bajada de los precios del petróleo.

Efectos imprevisibles

Muchos analistas militares y políticos creen que la caída de los números 2 y el 3 del régimen de Sadam puede marcar el principio del fin de la resistencia a la ocupación estadounidense, pero otros adelantaban un aumento del rencor y la agresividad hacia las fuerzas invasoras.

En Washington, el administrador civil de Irak designado por EE UU, Paul Bremer, se mostró seguro de que la muerte de los hijos de Sadam "es, desde luego, una buena noticia para el pueblo iraquí". Más exultante parecía Ahmad Chalabi, el delegado del Consejo de Gobierno iraquí invitado en Nueva York para la sesión del Consejo de Seguridad de la ONU: "Esto va a reducir significativamente los ataques contra los soldados de la coalición. Ahora hay que acabar este trabajo y encontrar a Sadam y su gente. Acabar con ellos de una manera o de otra es muy, muy importante para la estabilidad", dijo con una amplia sonrisa.

Mientras tanto, el Pentágono analizaba ayer los documentos y los materiales que se encontraban en el interior del edificio en el que murieron los hijos de Sadam, con la esperanza de encontrar pistas sobre el paradero de su padre. "Seguimos centrados en encontrar, capturar o matar a los miembros de alto valor de nuestra lista de objetivos", dijo anoche el teniente coronel al mando de la operación en Irak.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 23 de julio de 2003