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LA POSGUERRA DE IRAK

Kofi Annan pide en Naciones Unidas el final de la ocupación militar de Irak

"Los iraquíes necesitan saber cuándo acabará la situación actual", dice el enviado especial

Por primera vez desde la guerra, la ONU habló del futuro de Irak. Ante el Consejo de Seguridad, el secretario general de Naciones Unidas, Kofi Annan, pidió el final de la ocupación militar. Su enviado especial en la zona, Sergio Vieira de Mello, abogó por el reconocimiento internacional del nuevo Gobierno iraquí, y una delegación de Bagdad reclamó legitimidad y apoyo. La ONU no tomó decisiones, pero anunció que en los próximos meses ampliará su tarea, pese a la indefinición de su actual mandato, para participar más activamente en la reconstrucción del país.

El tiempo parece discurrir sin sobresaltos en la sala del Consejo de Seguridad. Hace unos meses sus 15 miembros escuchaban sin pestañear los informes del jefe de los inspectores de armas, Hans Blix, sobre el arsenal de Sadam Husein. Ayer prestaron la misma imperturbable atención al primer balance de su enviado especial tras la guerra y al discurso de un ex ministro iraquí, apartado de la política desde los años setenta.

"Nuestra meta común sigue siendo el próximo final de la ocupación militar, con la formación de un Gobierno representativo y reconocido por la comunidad internacional" empezó diciendo Annan. "Es vital que los iraquíes puedan ver una agenda clara, con una secuencia específica de acontecimientos que lleven al restablecimiento pleno de su soberanía tan pronto como sea posible", añadió.

Según el secretario general, los iraquíes están "ansiosos" de que su país se convierta en un "Estado estable, democrático y próspero".

Vieira de Mello, el diplomático brasileño que desde el pasado mayo representa a la ONU en Irak, habló en inglés y en español, en honor a la ministra de Exteriores, Ana Palacio, que presidió la sesión, y en ambos idiomas repitió el mismo mensaje: las fuerzas de la coalición deben establecer un claro calendario de salida y los iraquíes deben recuperar cuanto antes la soberanía de su país.

"Los iraquíes necesitan saber cuándo acabará la situación actual", enfatizó el enviado especial. "Necesitan saber cuándo volverá la estabilidad y cuándo terminará la ocupación. Debemos entender su legítima impaciencia. Articular un calendario con etapas les otorgará una cierta tranquilidad y contribuirá a estabilizar la situación".

Vieira de Mello pidió a la comunidad internacional respaldar el nuevo Consejo de Gobierno iraquí. "Aunque no haya sido democráticamente elegida, esta institución representa de forma muy amplia a los sectores de la población iraquí. (...) Ahora tenemos un organismo formal, con credibilidad y autoridad, con el que podemos discutir el futuro". No será fácil. El Gobierno de Bagdad, designado la semana pasada, apenas tiene autonomía y sigue bajo el veto del administrador civil estadounidense y máxima autoridad en el país, Paul Bremer.

El futuro también incluye "la creación de un Ejército y una policía iraquíes". Aunque mantener la seguridad sigue siendo competencia exclusiva de las fuerzas de ocupación, el diplomático brasileño dejó abierta la posibilidad de enviar un contingente internacional y especificó que para ello no se necesitaba una nueva decisión de la ONU. "La resolución 1.483 (aprobada el pasado mayo) es suficiente", indicó.

La delegación iraquí, encabezada por el ex ministro de Exteriores, Adnan Pachachi, reivindicó la legitimidad de la nueva autoridad "liberada de la opresión de un régimen tiránico". Pachachi, que no intervino en calidad de representante oficial sino de "experto", anunció la creación de una fuerza policial de 30.000 soldados y la pronta rehabilitación de 15.000 escuelas y hospitales.

Una Constitución

La ministra Palacio centró su discurso en la próxima elaboración de una Constitución iraquí, un proceso que los estadounidenses calculan tardará unos ocho o nueve meses con suerte. "La redacción del proyecto institucional deberá ser ante todo incluyente. Incluyente de las diferentes formaciones políticas democráticas, etnias y confesiones religiosas del país y de los diversos grupos de la sociedad, en particular las mujeres", señaló. El proceso, indicó Palacio, "deberá estar liderado por una personalidad con prestigio y experiencia".

La sesión de ayer no fue del todo pacífica. Algunos dirían que no alcanzó la somnolencia de las reuniones habituales. Segundos después de la intervención de Vieira de Mello, dos mujeres se levantaron de la tribuna de prensa y empezaron a increpar al enviado especial a voz en grito por "legitimar un gobierno impuesto tras una guerra ilegal". Las dos manifestantes, pertenecientes a la ONG estadounidense Occupation Watch, fueron rápidamente desalojadas por los agentes de seguridad mientras la ministra Palacio les pedía, desde el otro lado de la sala y sin mucho éxito, que guardaran silencio.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 23 de julio de 2003