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LA POSGUERRA DE IRAK

La falta de agua y luz dificulta la reconstrucción iraquí

Más de tres meses después de que se iniciara la reconstrucción de Irak, la escasez de electricidad es uno de los problemas más graves a los que se enfrentan los iraquíes. Sin energía eléctrica no hay agua potable, y sin ésta, la población es más susceptible a contraer enfermedades. A la larga cadena de dificultades hay que añadir que no funcionan las líneas de comunicación y que la falta de luz en las calles facilita la actuación de bandas criminales.

En declaraciones a la BBC, el director de una organización británica de ayuda humanitaria, Ian Lethbridge, afirmó que los niños se enferman cada vez más debido a la carencia de energía: "La electricidad es crucial, sin ella no se puede bombear agua ni funciona el sistema de aguas residuales. Los niños enferman de disentería".

Aunque la Administración norteamericana habla de avances, se registran retrocesos. Cuando las tropas estadounidenses se instalaron en las gasolineras, desaparecieron las largas filas y los revendedores de combustible, que compraban más allá de la cuota diaria de combustible permitida y la revendían hasta 10 veces más cara que su precio original. Pero con la retirada de las tropas, volvieron los revendedores y las largas colas.

Reconstrucción

De acuerdo con la revista The

Economist, en las últimas semanas ha habido mejoras. Con la ayuda de los técnicos iraquíes, las tropas estadounidenses restablecieron la electricidad durante 12 horas diarias. Escuelas y comisarías reabrieron; y algunos funcionarios comenzaron a cobrar su salario.

De acuerdo con el Consejo de Gobierno provisional, actualmente Irak genera cerca de 3.300 megawatios, frente a los 4.400 del verano pasado. Con la ayuda de la Comisión de Electricidad iraquí, el Consejo suministra equipamiento nuevo para reparar algunas instalaciones afectadas por la guerra, y espera que el abastecimiento de energía llegue a los niveles de preguerra al final de este mes. Antes del conflicto, Bagdad disfrutaba diariamente de entre 20 y 24 horas de electricidad, mientras que el resto del país contaba con entre 8 y 15 horas. Con la destrucción de la estructura que suministraba la energía desde las provincias hasta la capital iraquí, algunas ciudades cuentan con más electricidad que antes de la guerra. Bagdad, sin embargo, recibe mucho menos. Sin embargo, lo que más llama la atención en el restablecimiento de las comunicaciones, es que desde el jueves pasado y por primera vez en su historia, el servicio de cobertura internacional de móviles funciona en Bagdad. Se prevé poner en oferta tres licencias para empresas de teléfonos móviles.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 23 de julio de 2003