Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Bodegas Valsacro

Cuando los hermanos Escudero se pusieron al frente del negocio familiar, su preparación académica y profesional era perfecta, no en vano, su padre, Benito Escudero, se había preocupado de que sus hijos aprendiesen todas las facetas del mundo-negocio del vino. Así, el relevo generacional introdujo nuevos aires al negocio familiar.

Empiezan a elaborar nuevos vinos acorde al mercado actual, pero siempre bajo los parámetros del respeto a la tierra y al viñedo. Puede que los vinos Valsacro no sean una clara concesión a la moda, pero la familia sabe ser respetuosa al terreno y al entorno.

Valsacro Blanco Crianza es un blanco lejos de los populares vinos afrutados y fáciles de beber. Partiendo de las variedades chardonnay y viura fermentan por separado en barricas de roble americano, para dar lugar a un mosto complejo, glicérico y muy envolvente.

Su tinto Valsacro es también un coupage de las variedades de la zona, como la tempranillo, mazuelo, garnacha y graciano. Uvas obtenidas de viñedos de una edad media de 60 años, situados en la ladera del monte Yerga, donde los suelos arcillo-calcáreos son muy pedregosos. Las fermentaciones y crianza se realizan en barricas de roble americano y francés, dando lugar a un vino con personalidad, de notas minerales y discretos matices de crianza.

Así son los vinos de Bodegas Escudero, donde las labores de su enólogo y propietario Amador, quieren quedar reducidas a expresar ese terreno que tanto conoce.

En su afán de innovar, la familia Escudero empieza nuevos proyectos: extraer la máxima calidad a una variedad un tanto destronada, la garnacha. Para ello han seleccionado un viñedo viejo de muy poca producción y, en breve, verá la luz su Dioro Valsacro, un vino cargado de color, donde las notas de fruta roja ensamblan con los balsámicos y el paladar se vuelve goloso, lleno de matices.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 4 de mayo de 2003