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GUERRA EN IRAK | Operación Libertad para Irak

EE UU inicia la invasión terrestre de Irak

Tropas aliadas entran desde Kuwait y toman una ciudad portuaria del sur del país

La máquina de guerra estadounidense y británica se puso ayer en marcha sobre las arenas fronterizas entre Kuwait e Irak, y nada más cruzar lo que hasta hace poco era tierra de nadie ocupó sin resistencia el puerto de Um Qasr. Poco antes se había entregado un número indeterminado de soldados iraquíes sorprendidos cuando plantaban un campo de minas para frenar el avance de las tropas invasoras. Los soldados ni tan siquiera trataron de hacer uso de sus armas. Se rindieron de inmediato, al igual que los 17 que el miércoles guardaban supuestamente la frontera iraquí y optaron por cruzarla y entregarse a las tropas aliadas. Sin embargo, las baterías antiaéreas iraquíes no dejaron de tabletear contra los invasores.

Mientras, la capital de este pequeño pero rico país presentaba a última hora de la noche de ayer el aspecto de una ciudad en guerra. Con el sonido constante de los aviones estadounidenses sobrevolando el cielo kuwaití. Con las sirenas de alerta que llevaron por cinco veces -desde la mañana de ayer hasta la madrugada de hoy, hora española- a los ciudadanos del país a los refugios antiaéreos. Con la amenaza de saberse en la primera línea de fuego del ataque iraquí, que llegó a disparar durante la jornada sobre el emirato diez misiles, tres de ellos interceptados en vuelo por los antimisiles Patriot. Anoche dos de los proyectiles iraquíes cayeron en las aguas del Golfo cerca de una de las plataformas petrolíferas kuwaitíes sin ocasionar víctimas, según un comunicado del Gobierno kuwaití.

 

Vacía y temerosa, la ciudad de Kuwait recibió la noticia de que la artillería pesada estadounidense había abierto fuego desde las proximidades de la frontera con Irak, con cañones de 105 milímetros. Fue el aviso de la ofensiva terrestre, cuya primera fase avanzaba anoche, tras la entrada en Irak de una fuerza expedicionaria compuesta por unos 1.000 marines, la Tercera División de Infantería y tropas de Reino Unido. El vital puerto iraquí de Um Qasr fue tomado. Esta victoria fue negada por Irak.

 

Dentro de la dinámica de una contienda que ya está en marcha, una patrulla de vehículos blindados de la Infantería de Marina de EE UU encontró y destruyó dos blindados iraquíes. Eran las cuatro de la tarde. Poco antes había habido intercambio de artillería. Los vehículos de los marines, del tipo LAV-25, usaron ametralladoras pesadas de 25 milímetros capaces de perforar blindajes y misiles anticarro TOW. Anoche no se tenían informaciones de bajas en ese enfrentamiento. La información sobre este combate llegó muy poco después de que se anunciara que la artillería estadounidense había comenzado a disparar sobre posiciones iraquíes.

 

Obuses autopropulsados y lanzacohetes múltiples SLCM de la Tercera División de Infantería iniciaron una cortina de fuego que, según el jefe de la unidad, general Bufourd Blount, marcaba el comienzo de la ofensiva terrestre. El jefe del Pentágono, Donald Rumsfeld, informó ayer de que no va a haber declaraciones respecto a las operaciones militares en curso.

 

Un oficial norteamericano confirmó que una avioneta Cessna se estrelló ayer poco después de cruzar la frontera desde Irak. "Atravesó la frontera y se estrelló", reconoció el oficial. El accidente generó gran preocupación, ya que se teme que Irak haya podido convertir avionetas en naves no tripuladas que podrían transportar armas químicas o biológicas. Tanto oficiales estadounidenses como británicos alertaron de la posibilidad de un ataque químico inminente sobre la capital kuwaití, por lo que, según la emisora BBC, las autoridades de ambos países habían pedido a a sus ciudadanos que abandonaran Kuwait.

 

La respuesta de Irak ante el inicio de la ofensiva estadounidense no se hizo esperar. Por la mañana, pocas horas después de que Washington lanzara sus misiles Tomahawk contra objetivos selectivos de Bagdad, cuatro misiles Scud cayeron en territorio norte kuwaití. El emirato se convertía en el primer objetivo del Ejército del presidente de Irak, Sadam Husein, pero no hubo bajas ni heridos. Las cabezas de los misiles no iban cargadas con armas químicas.

 

Desde Israel, fuentes gubernamentales informaron que fuerzas especiales estadounidenses y británicos estaban actuando contra las lanzaderas de misiles Scud emplazadas en el oeste de Irak para evitar que los proyectiles fueran disparados sobre Israel tal y como ocurrió en 1991.

 

Las explosiones ocurridas en la zona norte de Kuwait, un área desértica denominada Mutla, protegida por EE UU con un perímetro de defensas antiaéreas, pudieron escucharse en la capital, situada a poco más de 40 kilómetros. Mutlá se encuentra a dos kilómetros del control de carreteras que divide este emirato en dos zonas. El norte, fronterizo con Irak, militarizado y tomado por el Ejército de Estados Unidos. Y el temeroso sur, que ayer, cuando la guerra fue ya una realidad, no podía dejar de contemplar al norte con la desesperación de quien quiere ser salvado.

 

"Estamos tranquilos porque tenemos con nosotros al Ejército más poderoso del mundo", quería creerse Yusef Al Zamel. "Sabíamos que podía volver a hacerlo, que podía volver a atacarnos", decía en referencia a Sadam. En calma y enfrentando con resignación una guerra que deseaban, los kuwaitíes querían creerse que ayer fue el primer día del final de su pesadilla. Quieren ver caer a su más odiado enemigo, Sadam Husein.

 

"No es fácil ser vecino de Sadam, alguien que odia a los kuwaitíes", aseguraba un policía de fronteras. Un compañero suyo desea en alto que la ciudad no sea alcanzada por los misiles de Irak. "Pero somos un claro objetivo", admitía el guardafronteras. Llamada a la oración. Los policías que controlan la carretera despliegan una manta y rezan mirando a La Meca. Aseguran pedir que todo acabe cuanto antes.

 

Las calles de Kuwait estuvieron durante todo el día de ayer prácticamente vacías, debido en gran parte al comienzo del fin de semana islámico. La gente se quedó en sus hogares pegada al televisor, siguiendo minuto a minuto cómo se desarrollaban los ataques aéreos sobre Bagdad. O sobre ellos mismos. Por tres veces sonaron ayer en Kuwait las sirenas de alerta. Con su frenético ulular todo el mundo debía abandonar sus hogares y dirigirse a los refugios aéreos. Hubo pánico. Quienes no tenían las máscara antigás se mostraban desesperados. Las tres alarmas quedaron sólo en un mero ejercicio de evacuación.

 

Quienes llevaron puestas las máscaras todo el día fueron los soldados norteamericanos desplegados en el norte de Kuwait. En la carretera que conduce a Irak, el movimiento de tropas fue constante durante todo el día. Un ir y venir de carros de combate blindados. De convoys cargados de tropas con sus M-16 preparados para un asalto. Cientos de tanques que ya han dejado sus huellas sobre el asfalto. En tan sólo dos horas, el cielo se cubrió repetidas veces con helicópteros que transportaban hacia Irak tropas de combate. Unas tropas que anoche ya se encontraban dentro de territorio iraquí.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 21 de marzo de 2003