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Reportaje:LA RUTA DEL VINO

Algo más que el 'goya'

Bodegas Camilo Castilla, reconocida por su moscatel, se pone al día sin olvidar su tradición centenaria

Camilo Castilla Alzugaray llegó a Corella (Navarra) en busca del regaliz, pero le cautivaron más sus cepas de moscatel, tanto que la bodega que fundó en 1856 es una de las referencias imprescindibles del vino dulce. La referencia es el moscatel Goya, que lleva el tópico de las tardes de invierno de mesa camilla y pastas, pero la bodega navarra muestra, 150 años después, una imagen renovada, sin olvidar su dedicación tradicional.

Los edificios de la bodega son los mismos que levantó aquel emprendedor vascofrancés, la crianza de los vinos mantiene muchos de los usos que dieron fama a sus moscateles, y todavía se utilizan las prensas originales y se envejece el vino en damajuanas de museo. Pero la bodega que fundó Camilo Castilla se ha puesto al día: basta un repaso a su catálogo para descubrir una apuesta por la actualidad en contenido y continente de vinos tintos y blancos secos, y sobre todo en esos dulces que necesitan de crianzas de hasta ocho años.

Es inevitable reconocer el mérito de Ladis Montiel, el enólogo desde hace 18 vendimias. Entonces, el vino dulce estaba más pasado de moda que el chotis, pero él mantuvo la investigación hasta llegar a rescatar cientos de damajuanas de un futuro incierto.

El afán por respetar la memoria de la bodega se percibe en sus actuales propietarios, el empresario Arturo Beltrán y su hija Ana, ocupada de la gerencia. El complejo de edificios se mantiene, con las oportunas rehabilitaciones, como fue concebido por Camilo Castilla. Lo componen edificaciones de poca altura con patios entre ellas y una entrada principal arqueada decorada con azulejos de la primera Exposición Universal de Sevilla.

Hasta en este aire jerezano, la bodega muestra sus diferencias con el resto. La voluntad por mantener estos casi 150 años de historia alcanza a la memoria del fundador. En una sala se presentan todas las botellas con las marcas que se han elaborado en este tiempo, y en las estanterías reposa la documentación de las relaciones comerciales del emprendedor vascofrancés.

Los moscateles que elaboraba Camilo Castilla se bebían en los lugares más exclusivos de Hong Kong y Manila y eran unos vinos imprescindibles en toda embajada española. Los libros de cuentas muestran también cómo durante unos años mantuvo la elaboración de regaliz. Y joyas documentales, como una carta que le remitieron unos requetés que luchaban en el frente de Teruel para que les enviara unas botellas con las que sobrellevar mejor el frío de aquel invierno de 1937 y la distancia de su tierra navarra.

Durante la rehabilitación de la bodega se halló una tabla de una vieja columna de madera donde se lee escrito a lápiz un mensaje que hace referencia al año de construcción, 1893. Dice que fue un mal año para Navarra, por la fuerte sequía y porque un ministro llamado Gamazo quiso quitar los fueros a Navarra, lo que impidieron "las manifestaciones contra ese tal ministro gallego o asturiano", tal y como concluye este escrito de los carpinteros para la posteridad.

Y como última anécdota, de aquellos tiempos procede su vinculación con la iglesia: es una de las 30 bodegas permitidas para elaborar vino de consagrar.

Bodegas Camilo Castilla. Dirección: Santa Bárbara, 40, Corella (Navarra). Visitas: previa cita, en el teléfono 948 781021. Viñedo: 40 hectáreas de moscatel de grano menudo, y 10 de garnacha, tempranillo, merlot y cabernet sauvignon. Vende vino en bodega.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 23 de febrero de 2003