Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
Reportaje:ATENTADO TERRORISTA

Andoain, un pueblo bajo la 'ley' de ETA

El acceso de los radicales al Gobierno municipal no ha servido para aminorar la tensión, más bien ha sido al contrario

"No vamos a permitir que nos avasallen". Con esta enérgica respuesta los socialistas liderados por Joseba Pagazaurtundua respondían, en agosto del año pasado, a una de los innumerables agresiones que los radicales abertzales han protagonizado estos años contra la Casa del Pueblo de Andoain donde habían colgado carteles en los que se leía "precintado", "fascistas".

Este episodio ilustra bien el clima que se ha vivido en esta localidad guipuzcoana desde que en 1999, en plena tregua de ETA, accediera Euskal Herritarrok (la anterior denominación de Batasuna) a la alcaldía de este municipio de 15.000 habitantes por una diferencia de 63 votos sobre los socialistas, que habían gobernado en anteriores legislaturas. Su acceso por vez primera al gobierno de la corporación no ha servido, sin embargo, para aminorar la tensión que ha caracterizado durante años a esta localidad. Más bien al contrario, esta circunstancia ha supuesto una ocupación más ostensible de la calle por parte de los radicales que, ahora, ante el final de la legislatura, no parecen dispuestos a ceder el ayuntamiento.

Batasuna gobierna en minoría (tiene cinco concejales, los mismos que el PSE y PNV-EA, y el PP dos) porque el nacionalismo moderado se negó a formar equipo con los socialistas para apartar a aquella de la alcaldía, como se había hecho en anteriores legislaturas. De hecho, el presupuesto que gestiona este año el alcade de la formación radical, Jose Antonio Barandiaran, es el que le han aprobado las fuerzas de la oposición. Pero esta unidad de la oposición no se ha podido extender a la presentación de una moción de censura contra el alcalde, lo que hubiera supuesto su inmediato cese. La coalición PNV-EA se ha negado repetidamente a esta fórmula a pesar de que tanto el PSE como el PP lo han planteado por activa y por pasiva.

En muchas ocasiones estas exigencias han coincidido con episodios de violencia y acoso a los que se ha sometido, de forma sistemática a los ediles socialistas y populares. Hasta el concejal peneuvista que va a encabezar ahora la lista de la coalición PNV-EA, fue objeto de un sabotaje el mes pasado, cuando le colocaron un artefacto casero bajo su coche estacionado en la calle.Pero quienes han sido sometidos a una violencia de persecución sistemática han sido los concejales socialistas. Fue tal la presión de las amenazas del mundo radical que, al menos dos de los cinco ediles del PSE -José Luis Vela y Stanis Amutxastegi- han tenido que trasladarse a vivir fuera del pueblo por razones de seguridad. El acoso, con insinuaciones tan directas como enviar dos veces, a modo de aviso, una llave del portal del edificio donde reside uno de los ediles, han sido la constante de estos años, con el objetivo de que desistan de presentarse a las elecciones y se vayan del pueblo. Pero no es ésta la única violencia. Las últimas detenciones de miembros de ETA han permitido a la policía conocer que, entre los planes de la organización terrorista, se encontraban con carácter prioritario varios ediles de esta localidad, lo cual da una idea de la importancia que le dan.

Cinco meses después de que ETA rompiera la tregua, Andoain se vió sacudida por el asesinato de José Luis López de Lacalle y ahora otro pistolero ha vuelto a imponer su ley en la localidad.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 9 de febrero de 2003