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CATÁSTROFE ECOLÓGICA EN GALICIA

El PSOE anuncia una moción de censura a Fraga por su "desastrosa" gestión de la crisis

El presidente de la Xunta niega que estuviera cazando, pero admite que hizo un viaje privado

La marea negra del Prestige ha alcanzado de lleno a la política. El PSOE emprendió ayer en Galicia una ofensiva sobre el episodio del petrolero siniestrado ante Finisterre con el anuncio de una moción de censura contra el presidente de la Xunta, Manuel Fraga. Los socialistas, que también preparan iniciativas en el Congreso, pedirán la reprobación parlamentaria de Fraga en cuanto la crisis "esté bajo control". Por su parte, el presidente de la Xunta desmintió ayer haber participado en una cacería y explicó que se desplazó a Madrid, donde estuvo con su hija y un amigo.

La iniciativa del PSdeG-PSOE es consecuencia del alboroto que se ha levantado en Galicia tras conocerse que Fraga se ausentó de la comunidad por actividades privadas.

El episodio del Prestige ha tenido una enorme repercusión en la prensa internacional, que en su inmensa mayoría ha juzgado con gran dureza la actuación de las Administraciones españolas. Con un Ejecutivo dañado en su credibilidad, los socialistas se preparan para exigir responsabilidades políticas en cuanto se haya superado lo peor de la crisis. El PSOE prefiere modular su ofensiva para que no se le acuse de perturbar a la Administración en un momento delicado.

Pero a los socialistas se les ha brindado la primera ocasión en Galicia y no la han dejado pasar. El secretario general del PSdeG-PSOE, Emilio Pérez Touriño, de acuerdo con la Ejecutiva federal, reaccionó con celeridad después de que Fraga quedase el sábado en una situación embarazosa. El presidente de la Xunta, según aseguró la cadena SER, estaba de cacería en Toledo el fin de semana anterior, cuando los primeros vertidos del Prestige llegaban a tierra.

Pérez Touriño reunió ayer con urgencia la ejecutiva gallega del partido y obtuvo su respaldo para anunciar una moción de censura contra Fraga todavía sin fecha concreta, a la espera de que la situación de emergencia se vaya normalizando. La iniciativa no tiene ninguna posibilidad de prosperar, porque el PP disfruta de mayoría absoluta en el Parlamento autonómico.

Forzar un debate

Pero los socialistas tratan de forzar un debate a fin de que los ciudadanos perciban que Fraga ha actuado con "una grave irresponsabilidad, insoportable en democracia", en palabras de Touriño. "Ha dado la espalda a Galicia cuando más lo necesitaba y ha gestionado de forma desastrosa la catástrofe del Prestige", agregó el líder del PSOE gallego.

A Fraga le sorprendió el revuelo en su pueblo natal de Vilalba (Lugo), adonde acudió el sábado a celebrar su 80 cumpleaños. El presidente de la Xunta trató ayer de demostrar que su ausencia no era sólo por motivos privados. Explicó que había pasado la mañana del sábado en su despacho de Santiago. Por la tarde se fue a Madrid para mantener una charla "extensa y tranquila" con su hija Carmen, secretaria de Estado de Pesca Marítima.

Al día siguiente estuvo "con unos amigos que se dirigían a una cacería", pero les dejó "tirados", afirma, "porque no podía quedarme a comer con ellos". Asegura que no estuvo en Toledo. E incluso en esa reunión, se ocupó del caso del Prestige, porque uno de los contertulios era el naviero y presidente de la Cámara de Comercio de Madrid, Francisco Fernández Tapias, "uno de los principales expertos en transporte de hidrocarburos". Fuentes socialistas de Galicia insistieron ayer en que el presidente de la Xunta estuvo el domingo por la mañana cazando con un grupo de amigos, entre los que se encontraban Fernández Tapias y un consejero de la Xunta, en Aranjuez (Madrid), antes de regresar a Galicia.

Los socialistas "carroñeros"

El PP tardó 24 horas en salir de la parálisis que le produjo la información según la cual Fraga se había ido de cacería a Toledo con el Prestige vertiendo fuel hacia las costas gallegas. Ni el Gobierno autónomo ni el PP regional hicieron el sábado el menor intento de desmentir o matizar la noticia, cuando el PSOE y el BNG ya habían calificado en términos muy graves el comportamiento del presidente.La Xunta, siempre ágil para responder a las críticas de la oposición, se limitó a decir que nunca informa de las "actividades privadas" de Fraga. Preguntado por el asunto, el vicepresidente del Gobierno, Mariano Rajoy, se excusó: "Lo ignoro absolutamente".Los populares no reaccionaron hasta ayer, después de que el PSOE anunciase su moción de censura y Fraga hiciese su desmentido. Y la respuesta a la iniciativa socialista fue muy airada. Hasta el secretario regional del PP, Xesús Palmou, con una estridencia desconocida en él, la calificó de "casi carroñera". Palmou reprochó a los socialistas que traten de sacar rentabilidad política de un accidente que, a su juicio, no es responsabilidad de la Xunta. El consejero de Presidencia y portavoz del PP en el Parlamento gallego, Jaime Pita, la consideró una "vergüenza". En defensa de Fraga también salió el subsecretario del Ministerio de Fomento, Adolfo Menéndez, quien declaró a Europa Press que las críticas al presidente gallego son una muestra de "bajeza política".Pita defendió el comportamiento de Fraga, quien antes de irse a Madrid estuvo trabajando en su despacho "desde las siete y media de la mañana".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 25 de noviembre de 2002

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