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Arafat afirma por primera vez que cederá el poder sin anunciar fecha

El presidente palestino condena los atentados suicidas

Yasir Arafat se dirigió ayer al pleno del Consejo Legislativo palestino para solicitar la investidura del nuevo Gabinete y reiterar su voluntad de introducir reformas y celebrar elecciones generales a principios del año que viene. Por primera vez desde que comenzaran las presiones ejercidas por la Administración de Bush y el Gobierno de Ariel Sharon para que se apee del poder, Arafat dijo irónicamente que está dispuesto a ceder el Ejecutivo, aunque no especificó una fecha para ello.

En estos momentos, el candidato que cuenta con mayores posibilidades sería el secretario del Comité Ejecutivo de la OLP, Abu Mazen, que se reunirá con Sharon en los próximos días.

Una vez más, Arafat volvió a articular un discurso ambiguo en el que no especificó medidas concretas, como pudiera haber sido la esperada creación de la figura del primer ministro, que parece ser inminente. Y aunque aseguró que los comicios presidenciales, legislativos y municipales tendrán lugar el próximo enero, condicionó su celebración a la retirada del Ejército israelí de las áreas autónomas palestinas. 'Las elecciones deben celebrarse en una atmósfera democrática, para lo que Israel debe levantar el sitio sobre las ciudades palestinas y retirar sus tanques para que la gente pueda ejercer sus derechos democráticos', exigió Arafat.

Otra cuestión abordada por el presidente palestino fue la de la violencia. 'Condeno todo acto de terrorismo contra civiles israelíes, así como condeno los perpetrados contra civiles palestinos', dijo, repitiendo la misma ecuación que lleva reiterando durante meses. Al igual que en ocasiones anteriores, esta condena no satisfizo al Gobierno israelí, que sin embargo sí pareció motivado por las declaraciones del nuevo titular de Interior, Abdel Razek Al Yahiye, quien ha solicitado el fin de toda acción armada, especialmente de los atentados suicidas.

Pero la parte más esperada del discurso fue, sin duda, la cuestión sucesoria, en la que no quiso entrar directamente, pero sí ironizó sobre la misma. 'Podéis traer a alguien que me reemplace en el Ejecutivo, de forma que yo pueda descansar un poco', dijo Arafat ante las sonrisas de algunos de sus potenciales relevos. Entre ellos, el propio portavoz del Parlamento, Ahmed Qureia, que se encontraba a su derecha, o los titulares de Cooperación Internacional, Nabil Sa'ath, y de Administración Local, Saeb Erekat, cuya presencia destacaba entre las primeras filas.

Sin embargo, todo parece indicar que el candidato que mayores probabilidades de éxito tiene ante la eventual creación de la figura del primer ministro sería un veterano político que se encontraba ausente. El secretario general del Comité Ejecutivo de la OLP, Mahmoud Abbas, más conocido por el nombre de Abu Mazen, quien empieza a perfilarse como aquel que detentaría el Ejecutivo, relegando a Arafat a una posición meramente representativa.

Para ello, Abu Mazen contaría con el apoyo de la Casa Blanca, según parece deducirse de la reunión que mantuvo recientemente con el adjunto al subsecretario de Estado norteamericano para Oriente Próximo, David Satterfield.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 10 de septiembre de 2002