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Las milicias de Arafat se comprometen a poner fin a los atentados contra civiles

Al Fatah reivindica la lucha contra la ocupación y excluye del compromiso a los colonos

Un día después de que Yasir Arafat condenara los atentados contra civiles ante una sesión plenaria del Consejo Legislativo Palestino, el movimiento Al Fatah filtró un documento en el que hace un llamamiento similar, que podría eventualmente convertirse en una declaración formal durante los próximos días. Portavoces del Gobierno y del Ejército israelíes reaccionaron de forma escéptica ante la nueva posición de Al Fatah, dado que reivindica la legitimidad de la lucha contra la ocupación y excluye a los militares y a los colonos de la tregua.

El secretario general de Al Fatah, movimiento mayoritario tanto dentro de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) como dentro de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), Hussein Al Sheikh, aseguró que la aprobación del documento es algo inminente, aunque también expresó algunas reservas sobre su contenido. Según Al Sheikh, al que Yasir Arafat ha utilizado últimamente como contrapeso al liderazgo emergente de Maruán Barguthi, la propuesta debe ser todavía enviada a todas las ramas del movimiento, para efectuar las enmiendas pertinentes y elaborar un texto definitivo, que se convertiría en declaración formal.

Si esta iniciativa tuviera éxito, gran parte del mismo habría que atribuirselo a la mediación del enviado especial de la Unión Europea, Miguel Ángel Moratinos, cuyo asesor de seguridad, el británico Alistair Crooke, ha trabajado con gran tesón y perseverancia para la consecución de este objetivo. A finales del pasado mes de junio ya tenía consensuado un texto similar, no sólo con Al Fatah, sino también con el movimiento islamista radical Hamás, cuando el asesinato del jeque Salah Shehade mediante un misil disparado por un F-16 hizo saltar por los aires la tregua en ciernes, además de acabar con la vida de 15 civiles. [En este sentido, Javier Solana, Alto Representante de la UE para la Política Exterior, aseguraba en una entrevista a EL PAÍS el pasado domingo que "los palestinos debaten sobre la necesidad de acabar con los atentados suicidas, cambiar la naturaleza de la Intifada, convertirla en un movimiento pacífico"].

Según Al Sheikh, aquí está la clave de la declaración, en la discriminación entre civiles y combatientes. "De acuerdo con el interés nacional del pueblo palestino, así como sus valores morales y su tolerancia religiosa, nosotros, el movimiento Al Fatah, rechazamos cualquier atentado contra civiles israelíes", señala el texto. Asimismo, llama expresamente al resto de facciones a asumir el mismo compromiso, cuando dice que "apelamos a todas las organizaciones palestinas a dejar de atacar a civiles israelíes, de acuerdo con el interés de nuestro pueblo", lo que fue puesto de relevancia por varios analistas israelíes.

Sin embargo, el hecho de que el texto no mencione expresamente a los colonos judíos que residen en los territorios palestinos fue criticado por el director de la Oficina de Prensa del Gobierno israelí, Daniel Seaman, quien calificó el texto de insuficiente y argumentó que "un civil es siempre un civil, independientemente del lugar en el que se encuentre". De esta forma, la declaración llama la atención sobre una de las claves del conflicto: si los colonos deben ser considerados civiles y, por tanto, deben quedar o no al margen de lo que la propuesta califica de "nuestro legítimo derecho a resistir la ocupación de nuestra tierra invadida en 1967". La omisión de los colonos fue condenada por el director del servicio de inteligencia del Ejército, el general Aarón Ze'evi, quien incluso llegó a poner en entredicho los buenos oficios de la UE a la hora de alcanzar la tregua.

Tal como declaró Al Sheikh en un intermedio de la sesión de investidura del nuevo Gabinete ante el Consejo Legislativo en Ramala, "les hemos dicho a los europeos que tenemos reservas sobre el documento y debemos completar el diálogo interno antes de tomar una decisión final".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 11 de septiembre de 2002