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La policía interroga a un matrimonio y registra su casa por la desaparición de Jessica y Holly

La mujer fue profesora de las niñas y su marido trabaja de conserje en el colegio

Un matrimonio británico fue interrogado ayer en conexión con la desaparición, el pasado domingo 4 de agosto, de las niñas Jessica Chapman y Holly Wells, de 10 años. Ian Huntley, de 28 años, y su novia Maxine Carr, de 25, ambos residentes en Soham, el pueblo donde viven las familias de las pequeñas, se prestaron voluntariamente a hablar por separado y en calidad de testigos con la policía, según informó el detective David Hebb. Su vivienda y el colegio donde estudian las niñas fueron al mismo tiempo inspeccionados minuciosamente por el equipo que conduce la investigación criminal.

El portavoz del distrito de Cambridgeshire, Bob Pearson, manifestó ayer a la prensa que Ian Huntley lleva menos de nueve meses trabajando como conserje del instituto y que, cuando asumió este puesto, se registró con el nombre de Ian Nixon. El cambio de identidad se justificó por "cuestiones personales", según un portavoz policial. Ian Huntley, o quizá Nixon, fue una de las pocas personas conocidas que vió y habló con las niñas la tarde de su desaparición, el pasado día 4. "Me preguntaron: '¿Qué tal está la señorita Carr?'. Yo dije: 'No está muy bien. No ha conseguido el empleo'. Creo que fui la última persona que habló con ellas. Si al menos les hubiera preguntado adónde se dirigían", había comentado a la prensa a principios de semana.

Su pareja, Maxine Carr, ejerció como profesora temporal en la clase de Jessica y Holly en el último trimestre escolar. Se personó en la escuela de primaria de St Andrews en febrero de este año y, durante unos meses, ayudó, sin sueldo, en las lecciones. Después de las vacaciones de Semana Santa obtuvo una plaza como docente asistente y, dada quizá su juventud, se ganó la confianza y cariño de los pupilos. Posteriormente, solicitó una plaza fija en el colegio para el curso siguiente, que le fue denegada.

Días atrás, la maestra explicó a los medios de comunicación cómo Holly le había obsequiado una postal con un poema y una caja de chocolatinas antes de salir de vacaciones. "Estaba llorando porque no me habían dado la plaza. Yo también lloré y terminamos abrazándonos", dijo acerca de su alumna, a la que describió como un "ángel". Ayer por la tarde, ambos fueron conducidos a distintas comisarías del condado de Cambridge, mientras la policía procedía a revisar su casa de Soham en búsqueda de posibles pistas sobre el paradero de Jessica y Holly. No fue necesario detener a la pareja porque, según el inspector Hebb, quien está convencido de que en Soham "está la pieza del rompecabezas" que buscan los investigadores, ambos se prestaron a cooperar. Sin detenerse en las causas de este giro en las pesquisas, el detective señaló que se trata de "una de las muchas activas e interesantes líneas de investigación". Anoche un portavoz policial anunció que, tras pasar siete horas en sendas comisarías, Huntley y Carr habían "terminado su declaración" y que se disponían a regresar a su vivienda que forma parte de las dependencias del colegio.

"Encontraremos vivas a Jessica y Holly. Nos encontramos, sin duda, en una fase crítica de la investigación", señaló anoche un portavoz de la policía. Más de 400 agentes participan ahora en la investigación criminal.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 17 de agosto de 2002