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REPORTAJE

Praga comienza a salir a flote

Numerosos edificios históricos siguen inundados en la capital checa, donde el caudal del Moldava decrece poco a poco

La capital checa recupera poco a poco la normalidad. Tras varios días de angustia, el nivel del río Moldava decrece. El puente Carlos y la zona medieval más cercana al cauce seguirán cerrados un tiempo. Allí, las protagonistas ahora son las bombas para achicar el agua. Cientos de tuberías salen de los bajos de los edificios de la avenida Smetanovo y desembocan por las barandas en el río Moldava sin parar de escupir líquido.

Las islas en el Moldava, la de Kampa, los molinos del Sova y del Trnka, el palacio Lichtenstein, el museo Smetana y todos los edificios construidos en las orillas del Moldava siguen inundados, cubiertos con más de dos metros de agua. Un solo puente es transitable para cruzar la ciudad, donde la circulación es un verdadero caos. Pero el mal momento ya ha pasado; la crecida se ha ido hacía el norte, hacia Alemania. El río ha bajado diez centímetros durante la noche. Y en la zona del hermoso barrio viejo de Praga lo que importa ahora es secar cuanto antes lo mojado, deshacerse del agua. 'Se han destruido decorados, equipos técnicos y una gran cantidad de materiales de las tres compañías que trabajan en el teatro', afirma Martin Bonhard, del teatro Nacional, mientras enseña las bodegas inundadas del magnífico edificio neoclásico. Las piezas de la escenografía se ven flotando por los pasillos. Litros y litros se han colado en las bodegas, desde el sistema de canalización y desde el río. 'Es muy pronto para evaluar los daños. El Moldava ya no crece, pero no ha vuelto aún a la normalidad ni lo hará en los próximos días', asegura Bonhard. Durante la evacuación del zoológico Troja, unos cien animales murieron, entre ellos un león, cinco rinocerontes y 80 pájaros, según la agencia Reuters. El elefante Kadir, de 35 años, estrella de muchas películas checas, tuvo que ser sacrificado, al quedar atrapado en su jaula, donde se iba a morir ahogado.

En el barrio entero, centenares de miembros del Ejército, la policía y los equipos de saneamiento trabajan para recuperar la normalidad. Sólo ellos y los periodistas podrán atravesar las barreras de seguridad en dirección al río durante los próximos días. Placas metálicas de dos metros de altura han sido colocadas en la zona de Bellevue, allí donde las calles tienen un nivel más bajo. El paseo por las callejas y los adarves del barrio de origen medieval, sin el bullicio acostumbrado, impacta. La cafetería Slavia, un punto de encuentro habitual en Praga, se encuentra sin vida. La cafetería Rincón, tan turística, está enmudecida. El club Lauka, asomado a la orilla, medio inundado. El museo de las Marionetas, silencioso. El teatro Ta Fantastika, el de la Linterna Mágica, sin funciones. En la pizzería Capri anuncian souvenirs, pero sólo hay enormes sacos terreros en las puertas y las alarmas sonando solitarias en el interior de los edificios cercanos.

Hasta los policías están impresionados. 'Nunca jamás vimos la ciudad de este modo, al menos no los de mi generación', asegura Josef S., uno de los agentes en los controles de la calle Karlova. Los soldados se afanan en retirar sacos, estirar metros y metros de mangueras en los cruces de calles, limpiar la silicona selladora con espátulas. En el hotel Clementín se bombea agua, también en el U Prince y en el Rott Praha. Varios funcionarios de la administración de la ciudad se pasean y anotan en hojas el estado de las cosas, la intensidad de los daños: 'Es muy pronto, daremos información concreta en los próximos días. No se puede aventurar cuánto va a costar todo esto. Sólo hay que pensar en lo que supone para los empresarios de los distintos negocios turísticos permanecer en agosto cerrados'. Los 50.000 habitantes de éste y los otros cinco barrios desalojados no podrán regresar hasta la semana próxima a sus casas.

Ante las barreras que impiden el paso en la plaza del Ayuntamiento, donde se encuentra el famoso reloj de San Miguel, se amontonan cientos de turistas curiosos. La Oficina de Información, en la misma plaza, y muchos de los servicios de la zona abrieron sus puertas a las doce de la mañana tras recuperar la electricidad y la línea telefónica. 'No podemos decir que los visitantes se hayan portado mal. Aquí atendemos a viajeros solitarios que pueden llegar a ser 2.000 en un día de verano. Alguno se puso muy nervioso con la situación. Y nosotros no dábamos abasto para responder a tantas preguntas', asegura Petra Haskova. Varios touroperadores españoles, como Iberostar, anunciaban ayer aún cancelaciones en sus excursiones hacia distintas zonas afectadas en todo el país, hacia Bohemia o Karlovy Vary o el norte de Bohemia, donde las aguas seguían subiendo ayer. En Praga, ningún turista ha sufrido daños estos días, aseguraron ayer las autoridades.

Por otra parte, los soldados checos dinamitaron ayer cinco barcos de carga en el norte, en el río Elba, cuando se soltaron de sus amarres y flotaban en dirección a Dresde, en Alemania, para evitar que chocaran con los puentes en Decin. [Durante esa operación murió un hombre, lo que eleva a 11 el número de víctimas mortales en el país. La ayuda internacional ha empezado a llegar por aviones especiales desde Bélgica y Grecia. Francia anunció el envío de 200 motobombas y tres toneladas de mantas, según France Presse. La República Checa, Alemania y Austria podrán utilizar para financiar su reconstrucción los fondos europeos ya programados para el periodo 2000-2006. Alcanzan un total de 19.900 millones de euros para Alemania del Este y 703 millones para Austria. Según Reuters, Bruselas ofreció también ayer 57,7 millones a la República Checha, cuya integración en la UE está prevista para 2004.]

Alerta química tras el desbordamiento del Elba

Un escape de cloro de la fábrica química Spolana, anegada en parte por la crecida del río Elba, desató ayer la alerta en Neratovice, 20 kilómetros al norte de la capital checa, informa France Presse. Se declaró el tercer grado de alerta química en la zona, anunció el gobernador civil, Petr Bendl. Los habitantes de los pueblos cercanos tenían que permanecer encerrados en sus casas y les estaba prohibido abrir las ventanas. Era probable que fueran evacuados, según una cadena de televisión pública. Existen riesgos de contaminación de las aguas por la dioxina almacenada en dos edificios de la fábrica. Esos productos provienen de la fabricación de insecticidas en Spolana, que fue interrumpida en 1968, cuando un accidente provocó la intoxicación grave de 80 obreros. Activistas de la asociación Greenpeace realizaron el año pasado un bloqueo símbolico de Spolana para exigir una solución rápida al problema de la dioxina. El ministro alemán de Medio Ambiente, Jürgen Trittin, temía que la inundación de la fábrica causara una contaminación masiva del Elba, que corre hacia Alemania. Las reservas de mercurio y dioxina podrían depositarse en los muros y los sótanos de Dresde. El ministro checo de Medio Ambiente iba a llegar ayer a Neratovice, según la televisión. La nube amarilla de cloro se movía desde el noreste de la República Checa hacía Brandys Nad Labem y Kladno, dos ciudades cercana a Praga. El cloro resulta mortal para el hombre en grandes concentraciones. Fue utilizado como arma química durante la I Guerra Mundial.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 16 de agosto de 2002

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