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LOS TEMPORALES DEVASTAN EUROPA CENTRAL

Las riadas devastan Europa Central y alcanzan el casco histórico de Praga

Unas 50.000 personas, evacuadas en la capital checa por temor al desbordamiento del río Moldava

La furia de las aguas amenaza desde ayer el centro histórico de una de las ciudades más bellas de Europa. El río Moldava, que cruza la capital checa, alcanzó ayer un caudal de 4.700 metros cúbicos, una cifra entre 20 y 30 veces superior a la habitual, y obligó a evacuar a 50.000 personas de varios distritos céntricos. Entre los desalojados se encontraban 700 turistas españoles, según explicó un portavoz de la Embajada en Praga. Cortes de luz, comercios cerrados, ulular de sirenas y estaciones de ferrocarril y de metro fuera de servicio dibujaban en la tarde de ayer el panorama de esta ciudad patrimonio de la humanidad. Las crecidas de los ríos en la República Checa, las mayores desde fines del XIX, se cobraron ayer nueve muertos, uno de ellos en la capital.

Dos cifras dan la medida de las inundaciones en Praga: 50.000 personas evacuadas ayer y una crecida del río Moldava que supera en casi cuatro metros su nivel normal, según el alcalde, Ígor Nemec. Una persona ha muerto en la capital y ocho más en el resto del país, la última de ellas en el sur de Bohemia. Esa región ha sido declarada en estado de emergencia, así como Praga. El Ministerio de Finanzas anunció una ayuda extraordinaria de 34 millones de dólares. Los servicios de agua, luz y gaz no se restablecerán en Praga antes del viernes, advirtió Nemec.

Praga cuenta con 1.180.000 habitantes, de los que 350 son residentes españoles. Pero la población se multiplica en verano por la llegada masiva de turistas. Las personas evacuadas vivían en cinco barrios del centro histórico construido en torno al río Moldava, incluido Mala Strana, el corazón medieval de la ciudad.

Héctor San Juan, un sevillano de 35 años, llegó el lunes al hotel Olympik, situado cerca del Moldava. 'Ayer a las 6.30 de la mañana nos despertaron para evacuarnos. Nos llevaron a un colegio en las afueras, en lo alto de un cerro. Había allí unos cincuenta españoles más y cien checos. Nos dieron mantas y comida', contó por teléfono ese profesor de Física. Fue trasladado a otro hotel, según informan Flora Coll y Tirma Pérez.

Un total de 700 españoles han sido evacuados, afirmó Darío Otero, consejero de la Embajada española en Praga. 'De éstos, unos cien han sido realojados en otros hoteles. Un grupo de 415 turistas con touroperador ha decidido adelantar su viaje a Budapest. Otros que se iban a Viena están esperando a ver cómo evoluciona la situación en Austria', explicó el diplomático.

El hotel Barceló acogió a algunos de los desalojados. 'Han venido en taxi o en autobús. Tampoco se trata de una evacuación de ésas con helicópteros', precisó su director, Jaime Eizaguirre. 'Es un fenómeno de la naturaleza, no es como un acto terrorista que te da más miedo. Pero, por muy preparado que estés, es muy fuerte', aseguró ese bilbaíno de 46 años.

Tráfico cortado, casas sepultadas bajo el agua, bancos cerrados, cortes de luz... La situación era bastante tensa en la tarde de ayer. 'Estoy empezando a sentir pánico', confesó Rachel Moonew, una inglesa de 33 años que no se despegó del televisor durante la conversación telefónica, mirando con ansia las noticias. A pesar de vivir en un cuarto piso, abandonó ayer su casa con sus dos hijos porque 'los cimientos podían estar inundados y no había electricidad'.

Otros, como Eva Jaraushová, una checa de 23 años, lo viven más con curiosidad que miedo. Ayer se fue a mirar el río: 'Había mucha gente viendo las mesas, las sillas que arrastraba. Era extraño. Todos se hablaban, era como una gran celebración, como un primero de mayo'. '¡Dicen que en cien años nunca había llovido tanto!', exclamaba San Juan, asombrado.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 14 de agosto de 2002