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EE UU quiere derrocar a Sadam aunque acepte inspectores de la ONU

El vicepresidente iraquí asegura que la invitación a verificar el desarme es sincera

Bagdad / Manila

Washington insiste en la necesidad de derrocar al presidente iraquí, Sadam Husein, a pesar de la invitación por parte de Bagdad, el viernes pasado, al jefe de inspectores de desarme de la ONU, Hans Blix, para mantener conversaciones 'de carácter técnico' sobre su misión. Así lo manifestó ayer el secretario de Estado de EE UU, Colin Powell, quien rechazó desde Manila la propuesta de Bagdad, por considerar que Irak ha tratado 'constantemente de evitar sus compromisos con respecto a las inspecciones'. 'Saben lo que se espera de ellos y no se necesitan nuevas discusiones de carácter general', dijo, y añadió que Washington 'sigue creyendo que un cambio de régimen será la mejor solución para el pueblo iraquí'.

En el mismo sentido se pronunció ayer el subsecretario de Estado de EE UU, John Bolton. 'Nosotros también insistimos en la vuelta de los inspectores de desarme, pero al mismo tiempo, nuestra política insiste en el cambio de régimen de Bagdad', declaró Bolton a la cadena británica BBC. 'Esta política no cambiará vuelvan los inspectores o no', añadió Bolton, quien argumentó que la caída del régimen de Sadam es 'la única forma de eliminar la amenaza que representa para nuestros intereses y nuestros amigos y aliados en la región, así como para la paz y la seguridad en general'. 'Dadas las actividades en las que está involucrado en relación con armas nucleares, químicas, biológicas y misiles balísticos, este hombre supone una amenaza mientras siga en el poder', concluyó Bolton. Washington asegura que Irak tiene un amplio arsenal de armas de destrucción masiva, lo que es negado por Bagdad, que desde 1998 se ha opuesto al regreso de los inspectores si antes no se levanta el embargo internacional que pesa sobre el país desde 1990.

Alemania, en contra

El vicepresidente iraquí, Yasin Ramadan, aseguró ayer que la invitación de Bagdad a la ONU es sincera y acusó al presidente de EE UU, George W. Bush, de buscar derrocar a Sadam Husein, en una entrevista en el canal de televisión por satélite árabe MBC. 'La invitación iraquí es sincera y trata de abrir el diálogo para ver que es lo que él quiere', aseguró. 'Pero si rechazan un diálogo, incluso a nivel técnico, ¿cómo vamos a llegar a un acuerdo?', se preguntó. 'La posición no es nueva. El mismo líder del mal dijo que el tema no depende del regreso o no de los inspectores sino que está relacionado con el cambio del régimen iraquí', declaró Ramadan.

Por su parte, el canciller alemán, Gerhard Schröder, se mostró ayer contrario a una intervención militar contra Irak y recordó que el compromiso de su Gobierno con la solidaridad hacia sus aliados no implica lanzarse a 'aventuras'. 'No puedo dejar de advertir de los peligros que implica hablar de guerra en Irak, sin reflexionar acerca de sus consecuencias políticas y sin un concepto político claro para todo Oriente Medio', dijo el canciller, quien advirtió, además, de que Alemania no contribuirá tampoco a los costes que pueda generar una eventual operación de la OTAN en Irak.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 4 de agosto de 2002