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Querejeta y Rioyo señalan que los tabúes persisten en los documentales

El productor Elías Querejeta insiste machaconamente en que las cosas se digan por su nombre: 'No se dice documentales, sino películas documentales', explicó una y otra vez mientras daba caladas a algunos de los muchos cigarrillos que ayer se fumó. Compartía mesa con el cineasta Javier Rioyo y el crítico y guionista Carlos F. Heredero en el encuentro El auge del cine documental en España que se lleva a cabo durante esta semana en los Cursos de Verano de la Universidad Complutense. El debate con los alumnos fue tenso y polémico.

Los tres coincidieron en algo: los tabúes persisten a la hora de abordar los temas en los documentales. No todo se cuenta. 'Hay temas que sólo se tratan periféricamente, que están a la orden del día y que sacuden a la sociedad española continuamente', dijo Heredero. Querejeta se remontó a los años franquistas en los que tenía que lidiar con los censores. Y dijo: 'Durante aquella época me veía legitimado para mentir en los guiones para pasar la censura porque una vez terminada la película era más difícil que te la retiraran. Ya entonces me preguntaba: ¿cómo un documental de tan sólo 13 minutos puede levantar tales reacciones? Ahora sigo pensando que existen ciertas formas de censura'. Y Rioyo añadió: 'Esto señala la capacidad revulsiva y provocadora que tiene el cine que habla de la realidad'.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 31 de julio de 2002