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El Papa destituye a otro obispo de EE UU antes de la cumbre episcopal antipederastia

El prelado de Lexington sigue negando que abusara sexualmente de tres menores

El Vaticano aceptó ayer la renuncia del obispo Kendrick Williams, acusado de abuso sexual a menores. Es el tercer prelado de EE UU forzado a dimitir desde que las revelaciones de pederastia, iniciadas en enero, abrieron la mayor crisis de la historia de la Iglesia católica estadounidense. Williams, obispo de Lexington (Kentucky), presentó su renuncia para que su diócesis se libere "de la nube de dudas que pende sobre ella y sobre mí". El cese llega en vísperas de la reunión de la Conferencia Episcopal de EE UU que abordará desde mañana los escándalos.

"No quiero que mi renuncia sirva para dar credibilidad a las alegaciones en mi contra. Se la he presentado a Su Santidad porque creo que con mi salida la diócesis de Kentucky puede liberarse de la nube de dudas que pende sobre ella y sobre mí", dijo en un lacónico comunicado el obispo Williams, de 65 años. El Papa aceptó la renuncia.

Tres hombres han acusado al obispo de Lexington ante la justicia. James W. Bennett sostiene en una demanda que el obispo de Lexington abusó de él en 1981 cuando sólo tenía 12 años y Williams aún no era obispo (le nombraron en 1984). David Hall asegura que le tocó indebidamente cuando él tenía 18 años y Thomas Probus dice que no le puso la mano encima pero le hizo comentarios sexuales durante una sesión de consejos espirituales.

Cuando las denuncias llegaron a la diócesis, hace dos meses, Williams pidió una excedencia para no entorpecer la investigación. Ayer, sin mencionar si los resultados de la investigación confirmaban las acusaciones, declaró de nuevo su inocencia.

Williams es el segundo de los tres prelados acusados de abuso sexual con menores que insiste en su inocencia tras renunciar. El prelado de más alta jerarquía denunciado hasta el momento ha sido el arzobispo de Milwaukee, Rembert Weakland, de 75 años, quien hace dos semanas admitió haber pagado secretamente 450.000 dólares a su acusador para zanjar el caso fuera de los tribunales. Al tiempo, negó que las acusaciones fueran ciertas. El primer obispo que renunció fue el de Palm Beach, Anthony O'Connell, de 67 años, quien admitió "caricias sexuales inapropiadas con un estudiante hace 25 años".

Desde comienzos de 2002 han sido suspendidos o han dimitido de sus funciones un total de 219 sacerdotes en EE UU. Y en las últimas cuatro décadas han sido acusados de abuso sexual al menos 866. De ellos, 355 fueron separados de sus funciones antes de que el escándalo de pederastia saltara en enero a raíz del caso del ex sacerdote de Boston John Geoghan, que abusó de 130 menores. Los abogados de las víctimas sostienen que la cifra total de acusados desde los años sesenta se acerca a 1.500. En EE UU hay 46.000 sacerdotes.

El cese del tercer obispo de EE UU se produce en vísperas de la reunión de la Conferencia Episcopal que se inicia mañana en Dallas (Tejas). En ella, cerca de 300 obispos debatirán una política nacional para tratar los casos de pederastia, hasta ahora inexistente. Cada diócesis tomaba individualmente las decisiones y a menudo se abordaba la pederastia como un pecado, no como un delito, y se transfería a los presuntos culpables de parroquia en parroquia tras una breve rehabilitación. Todo bajo un estricto secreto.

Cientos de casos se han zanjado a través de los años con cuantiosas indemnizaciones que obligaban a las partes a mantener la cláusula de confidencialidad. Esa "mordaza", como la califica la Asociación Nacional de Supervivientes de Abuso del Clero, impidió que salieran a la superficie las conductas sexuales impropias de los sacerdotes.

Además de los casos de pederastia, la Iglesia católica en EEUU también ha tenido que hacer frente en los últimos meses a la polémica desatada por los numerosos casos de sacerdotes implicados en escándalos sexuales con mujeres. Ayer mismo, James McCarthy, un obispo de la archidiócesis de Nueva York, dimitió de su cargo tras haber admitido que incumplió los votos de castidad y mantuvo relaciones sexuales con varias mujeres.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 12 de junio de 2002