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Suspendidos 177 sacerdotes en Estados Unidos por pedofilia

Sin grandes revuelos ni anuncios, la Iglesia católica de Estados Unidos ha suspendido o 'aceptado la dimisión' de 177 sacerdotes, sospechosos de pedofilia, desde el pasado enero, cuando empezó la ola de escándalo sobre abusos sexuales, según una encuesta llevada a cabo por la agencia de noticias Associated Press.

Los casos conciernen a 28 de los 50 Estados. California (con 30 curas posiblemente implicados), Pensilvania (23), New Hampshire (17) y Massachusetts (17) son las archidiócesis más afectadas. En otros 18 Estados, la Iglesia habría tomado medidas contra los presuntos pedófilos, como informar a las autoridades de las denuncias o comprobar antecedentes. En estos últimos cuatro meses, los obispos han admitido la existencia de al menos 260 casos de pedofilia. Sólo Arkansas, Tennessee, Utah y Wyoming parecen haberse salvado del escándalo.

Ante las crecientes denuncias (tan sólo en California y Massachussetts 550 personas han denunciado abusos cometidos en los últimos 40 años), la Iglesia ha llevado a cabo su propia investigación. Curas de Maine, California y Michigan, han recibido instrucciones para que confiesen sus delitos en público frente a sus parroquianos.

En algunos casos, como Nueva York y Filadelfia y dependiendo del margen de acción que otorgue la legislación de cada Estado, las autoridades han pedido a sus fiscalías que investiguen las acusaciones. La encuesta parece demostrar lo que aseguraron los cardenales de EE UU tras la reunión que mantuvieron la semana pasada con el Papa en el Vaticano. Propusieron entonces la expulsión inmediata del sacerdocio de todo el que hubiera cometido ese 'crimen' de manera 'notoria y repetida'. Los purpurados también afirmaron que suspenderían de sus cometidos pastorales a los sacerdotes que pudieran ser una amenaza para la integridad de los jóvenes.

Conferencia episcopal

Pero el clero estadounidense debate ahora las modalidades de estas nuevas medidas. La mayoría piensa que un solo delito es suficiente para justificar una expulsión, otros prefieren una política del caso por caso. Tendrán ocasión de discutirlo durante la conferencia episcopal que se celebrará en Dallas, el próximo mes de junio.

Una encuesta publicada en la revista Newsweek asegura que cuatro de cada cinco estadounidenses (de todas las confesiones) estiman que la Iglesia no ha sido lo bastante dura a la hora de castigar a los curas pederastas y que debería dejar claro su disposición a expulsarlos. Pero ayer mismo el cardenal Bernard Law de Boston ofició la misa del domingo, tras su vuelta de Roma como si nada hubiera pasado y haciendo caso omiso de las peticiones de muchos de sus feligreses para que renuncie por haber tapado casos de pedofilia entre sus sacerdotes.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 29 de abril de 2002