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El FBI anuncia que abortó en mayo un ataque con una bomba radioactiva

El anuncio coincide con la investigación sobre los fallos de seguridad del 11 de septiembre

El Gobierno de EE UU anunció ayer que había desbaratado un plan de Al Qaeda para detonar una bomba sucia (un explosivo convencional rodeado de materiales radiactivos) en una gran ciudad, posiblemente Washington. Un estadounidense, Abdulá al-Mujahir, llamado José Padilla antes de convertirse al islam y definido por George W. Bush como 'una amenaza para el país', fue detenido como presunto implicado en la operación y entregado el domingo a la justicia militar. El subsecretario de Defensa, Paul Wolfowitz, indicó que el plan terrorista era sólo un esbozo.

La bomba sucia, según Wolfowitz, no ha llegado a existir. El aparente éxito policial se produjo en un momento en que tanto el FBI como la CIA eran objeto de severas críticas parlamentarias por sus errores previos al 11 de septiembre.

El fiscal general, John Ashcroft, interrumpió una visita oficial a Rusia para anunciar desde Moscú, por televisión y en directo, que el pasado 8 de mayo había sido detenida una persona sospechosa de preparar un gran atentado. El detenido, Abdulá al-Mujahir, nacido en 1970 en Brooklyn (Nueva York) y con nacionalidad estadounidense, fue interceptado por el FBI en el aeropuerto O'Hare de Chicago cuando regresaba de un viaje a Afganistán y Pakistán.

Ashcroft sugirió que Abu Zubaydá, ex jefe de operaciones de Al Qaeda detenido por la CIA e interrogado durante semanas, había delatado a al-Mujahir. El presidente Bush firmó el domingo una orden por la cual Abdulá al-Mujahir, hasta entonces custodiado por el FBI, fue trasladado a una prisión militar de alta seguridad en Charleston (Carolina del Sur), donde permanecía ayer como "combatiente enemigo".

Leyes de guerra

"Hemos actuado con la autoridad legal que nos confieren las leyes de guerra y la jurisprudencia del Tribunal Supremo, que establecen que el Ejército puede detener a un ciudadano de Estados Unidos que se ha unido al enemigo y penetra en nuestro país para cometer actos hostiles", explicó Ashcroft. El número dos del Departamento de Defensa, Paul Woilfowitz, admitió, sin embargo, que los presuntos planes de al-Mujahir habían sido abortados muy tempranamente y que el plan para el atentado no había empezado a desarrollarse.

Los materiales necesarios para una bomba sucia, como el cesio-137 o el cobalto-60, no estaban en poder del supuesto agente de Al Qaeda, quien tampoco había decidido dónde, llegado el caso, colocaría el hipotético artefacto. Ashcroft declaró que al-Mujahir mostraba "un cierto conocimiento del área de Washington DC" y que la policía había deducido que esa ciudad era su objetivo.

Fuentes gubernamentales indicaron que la detención se basaba en "conversaciones" mantenidas por al-Mujahir. Fuentes militares dijeron a la agencia Associated Press que aún no se habían presentado cargos contra el detenido, y que se ignoraba, por el momento, de qué se le podría acusar.

José Padilla, neoyorquino de nacimiento, se trasladó a Chicago a los cinco años de edad y en la adolescencia fue miembro de una pandilla. Durante los años noventa pasó por cárceles de Illinois y Florida, condenado por varios delitos comunes de poca importancia, como posesión ilegal de armas, y en uno de esos internamientos conectó con islamistas que, finalmente, le captaron para Al Qaeda. Entonces cambió su nombre por el de Abdulá al-Mujahir. El año pasado, según el fiscal general de EE UU, al-Mujahir viajó a Afganistán para entrevistarse con Abu Zubaydá. Posteriormente, en compañía de otra persona no identificada, se instaló unas semanas en Lahore (Pakistán) para adiestrarse en la construcción de bombas sucias.

Por el momento, al-Mujahir es el único detenido en relación con el supuesto intento de diseminar radiactividad en una ciudad de Estados Unidos. El ministro Ashcroft no quiso hacer comentarios sobre la posibilidad de que se prepararan detenciones adicionales.

Noticia oportuna

La noticia del aparente éxito policial resultó muy oportuna para el FBI y la CIA. Robert Mueller, el director del FBI, calificó la detención de al-Mujahir de "ejemplo de prevención de atentados" y, como el propio Ashcroft, subrayó la excelente cooperación mantenida por las dos grandes agencias federales de seguridad y espionaje. Mueller compareció el jueves pasado ante un comité del Senado que le acribilló a preguntas sobre la falta de coordinación entre el FBI y la CIA, y sobre el desperdicio de informaciones relativas a la presencia de terroristas en escuelas de vuelo, captadas en verano de 2001 por agentes federales, que podían haber ayudado a prevenir los atentados del 11 de septiembre.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 11 de junio de 2002