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LA GUERRA CONTRA EL TERRORISMO

Diez preguntas sobre las bombas radiactivas

¿Qué es una bomba sucia?

Una bomba sucia, también conocida como arma radiológica, es un explosivo convencional (dinamita, amosal, etc) enriquecido con material radiactivo, que se desprende cuando la bomba estalla.

Esta clase de bomba puede tener el tamaño de una miniatura o ser tan grande como un camión cisterna.

¿Es una bomba sucia un arma nuclear?

No. Las armas nucleares implican una compleja reacción nuclear de fusión y son mil veces más devastadoras.

¿Ha sido utilizada alguna vez?

No, que se tenga constancia. De acuerdo con los informes de la ONU, Iraq ensayó en 1987 la explosión de una bomba radiológica, pero abandonó sus proyectos de desarrollar más porque los niveles de radiación que generaban no eran lo suficientemente mortales.

Informes de la ONU señalan que Iraq ensayó en 1987 una 'bomba sucia' pero abandonó su desarrollo porque los niveles de radiación no eran lo suficientemente mortales

Una 'bomba sucia' no es un arma nuclear. Sus efectos son mucho menos devastadores

¿Cuánto daño causaría la explosión de una bomba sucia?

Los expertos dicen que los efectos de una hipotética detonación de una bomba sucia dependerían de la cantidad y del porcentaje de material radiactivo y convencional que la misma portase. Factores añadidos como el viento y la estructura de los edificios atacados variarían la intensidad del daño causado.

¿Cuántos muertos y heridos provocaría una bomba sucia?

Las personas más próximas al lugar del estallido morirían en el acto por el efecto devastador de la mera explosión, el mismo que produciría una bomba convencional. Si algunas de esas personas lograse sobrevivir, en las dos o tres semanas siguientes es probable que también falleciese por la radiación que la misma detonación libera y que se transmitiría a través del agua y del aire.

Aquellas personas más alejadas del lugar del atentado también sufrirían los efectos de la radiación en los días siguientes pero su recuperación podría ser posible con el adecuado tratamiento médico.

Con el transcurso del tiempo, el incremento de distintos tipos de cáncer entre la población afectada por la explosión se incrementaría, pero no de una manera alarmante según los expertos. Los investigadores Richard Garwin y Georges Charpak lo ilustran con un ejemplo: el estallido de una bomba sucia cargada con un kilo de plutonio en el centro de la ciudad alemana de Munich elevaría el número de casos de cáncer en tan sólo 120.

¿Volvería a ser habitable el área atacada?

Con probabilidad, pese a que una carga explosiva de relativa intensidad colocada en un edificio de varias plantas requeriría muchos meses de concienzudos trabajos de limpieza y desescombro. El coste aproximado sobrepasaría los 10 millones de dólares, un gasto similar al que supuso para EE UU la fumigación de las oficinas del edificio del Senado en Washington, afectado por el envío de cartas con esporas de antrax durante 2001. De todas maneras, los expertos apuntan a que algunas zonas, los llamados puntos calientes, podrían mantenerse en niveles de contaminación no recomendables para el desarrollo de cualquier actividad. Además sería complicado establecer con claridad científica cuando y dónde los niveles de radiación han vuelto a ser seguros para el hombre.

¿Han llegado las bombas sucias a manos de terroristas?

Es difícil de decir, pero algunos expertos se inclinan por pensar que sí. La Agencia Internacional de la Energía Atómica, una división de la ONU con sede en Viena, ha documentado cerca de 400 casos de tráfico de material nuclear y radiactivo desde 1993. Especialmente en las ex repúblicas soviéticas, así como en Pakistán e India, dos países con armas nucleares.

¿Qué se puede hacer para abortar planes terroristas que incluyan el uso de bombas sucias?

Algo clave, según los expertos, consistiría en instalar detectores de de radiación en los puntos fronterizos donde entran cargamentos sospechosos de portar sustancias nocivas. En Times Square, durante la Nochevieja de 2001, la Policía de Nueva York utilizó sofisticados detectores para localizar bombas sucias.

¿Está preparado el Gobierno de EE UU para responder a un ataque con bombas sucias?

Sí. Así lo contempla el llamado Plan Federal de Respuesta Radiológica. Entró en vigor en 1996 y su puesta en activo ha sido ensayada en numerosas ocasiones. El plan contempla diversos escenarios de posibles escapes radiactivos. La Agencia Federal de Emergencia coordinaría la repuesta a través de varias instituciones civiles y militares. Tras afrontar el impacto inicial, las prioridades serían el tratamiento de las enfermedades provocadas por la radiación así como la evacuación y la descontaminación de la zona afectada.

¿Qué debería hacer si es víctima de la explosión de una bomba sucia?

Los ciudadanos difícilmente diferenciarían la explosión de una bomba sucia de la de una convencional. En todo caso, los expertos dan unos consejos básicos que se traducen en permanecer en el interior de un edificio o bien encontrar refugio en algún lugar. A continuación se recomienda estar pendiente de los informativos de radio y televisión.