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Un explosivo más aterrador que mortal

Una bomba radioactiva probablemente causaría más pánico que destrucción, pero el destrozo económico sería enorme, explicaron ayer los expertos en este tipo de artefactos. Las llamadas bombas sucias no causan grandes explosiones, sino que esparcen residuos radiactivos en un área considerablemente extensa, pero los científicos aseguran que estos residuos apenas afectan a las personas, aunque éstas se encuentren cerca del lugar de la explosión.

'El propósito del terrorismo es asustar a la gente, y el peligro de radiación aterroriza a las personas', explicaba el experto en radiaciones de la Universidad de Rochester, Andrew Karam. Este tipo de bombas sin embargo, 'implican un gran gasto de dinero, incluido el coste de limpiar todos los residuos' una vez explosionada la bomba, añadió Karam.

'Un ataque radiológico podría causar alguna muerte, pero no los cientos de muertes que causaría un arma nuclear', afirmó por su parte Henry Kelly, presidente de la Federación Americana de Científicos, el mes de marzo pasado en el Senado. 'Los ataques radiológicos sí contaminarían sin embargo extensas áreas', lo que produciría un nivel de radiación mayor que el permitido por las autoridades ambientales, añade Kelly.

'Ni siquiera haría falta una evacuación inmediata, pero la gente que viviera en cinco manzanas a la redonda aproximadamente, tendría un riesgo de uno entre 10.000 de contraer cáncer', asegura Kelly. Los afectados en un kilómetro y medio a la redonda vivirían en un ambiente que sobrepasaría los límites de radiación permitidos, y algunos de ellos también tendrían un cierto riesgo de contraer cáncer. Si el área no logra ser descontaminada, debería ser abandonada durante décadas.

Tanto Kelly como Karam aseguran sin embargo, que es poco probable que una explosión de este tipo se produjera debido a lo difícil que resulta conseguir materiales para construir una bomba sucia.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 11 de junio de 2002