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Bruselas expedienta a España por vender como 'bio' productos que no proceden de la agricultura ecológica

En España se comercializan con la etiqueta de bio productos que no proceden de la agricultura ecológica porque, entre otras cosas, la legislación nacional lo permite. La Comisión Europea considera que tal cosa contraviene las normas comunitarias sobre etiquetado, presentación y publicidad de los productos alimentarios, razón por la cual decidió ayer pedir formalmente a España que modifique algunas normas y prácticas comerciales mediante un dictamen motivado, que constituye la segunda fase del procedimiento de infracción previsto en el Tratado de la UE. Si Bruselas no recibe una respuesta satisfactoria en el plazo de dos meses, puede elevar el caso al Tribunal de Justicia.

Según la Comisión Europea, claros ejemplos de productos bio no ecológicos que contravienen las normas comunitarias son Bio Danone, Bio Calcio-Nestlé, o Biosán. La Comisión recibió también el texto un decreto navarro de junio de 2000, que autoriza el vocablo bio en los productos lácteos que lo vengan utilizando de manera habitual y continua. Además, en mayo de 2001, se aprobó un real decreto de cuyo preámbulo se desprende claramente que permite el uso del vocablo bio para designar productos no procedentes de la agricultura ecológica. El 24 de julio del año pasado, Bruselas ya envió un escrito de requerimiento al Gobierno español sobre este asunto. Las autoridades españolas contestaron en octubre defendiendo que la legislación y las prácticas comerciales criticadas no contravienen la normativa de la UE.

La Comisión ha decidido ahora enviar a las autoridades españolas un dictamen motivado con arreglo al artículo 226 del Tratado CE en el que se insta a las autoridades españolas a adecuar la a la normativa de la UE.

Matanza en Alemania

Esta iniciativa coincide con el escándalo desatado en Alemania por la venta de al menos 550 toneladas de trigo contaminado con el pesticida cancerígeno nitrófeno, prohibido en la UE, a cerca de un centenar de granjas avícolas dedicadas a la agricultura ecológica, informa Ciro Krauthausen.

Ayer se puso en marcha el sacrificio de cientos de miles de pollos cuya carne y huevos han quedado contaminados por el pesticida. En el Estado de Mecklemburgo-Pomerania, por ejemplo, se prevé el exterminio de 98.000 animales.

Una empresa del Estado de Baja Sajonia vendió el pienso pese a que la contaminación se detectó en 31 ocasiones, durante pruebas internas realizadas entre noviembre y mayo.

Un fabricante de alimentos para bebés dio la voz de alarma. Las autoridades lograron, en parte, retirar la carne del mercado pero también se sabe que se intentó exportar carne de las granjas afectadas a Rusia. 'No sabemos dónde ha quedado la carne', tuvo que admitir esta semana la ministra verde de Protección de los Consumidores y Agricultura, Renate Künast que no descartó que también se haya utilizado pienso con nitrófeno en la agricultura tradicional.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 31 de mayo de 2002