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Perú recibe hoy a Bush bajo la conmoción de la bomba contra EE UU

George W. Bush realiza hoy su primera incursión a América del Sur como presidente de Estados Unidos con un fugaz viaje a Perú, cuyos ciudadanos tratan de reponerse de la conmoción por el atentado del jueves frente a la Embajada estadounidense (9 muertos y más de 30 heridos). El atentado es el primer zarpazo terrorista desde la derrota militar de las organizaciones Sendero Luminoso y el Movimiento Revolucionario Túpac Amaru (MRTA). Las autoridades peruanas buscan desesperadamente a los responsables de la carnicería y han convertido Lima en una ciudad tomada por las fuerzas de seguridad, que vigilarán palmo a palmo el recorrido de Bush.

El presidente anfitrión, Alejandro Toledo, que interrumpió su participación en la Conferencia de Monterrey, declaró a su regreso a Perú una jornada de duelo nacional. Toledo asistió a la sesión plenaria del Congreso, ante el que presentó un proyecto de ley que contempla, entre otras medidas, la delegación de facultades para legislar contra el terrorismo y la intervención de las comunicaciones telefónicas.

La policía peruana y miembros del servicio secreto de Estados Unidos han interrogado en las últimas horas a seis ciudadanos de origen árabe que fueron detenidos en el aeropuerto de Quito procedentes de Perú y que aparentemente viajaban con documentación falsa. Las autoridades ecuatorianas devolvieron a los sospechosos a Lima. El Gobierno de Toledo baraja varias hipótesis sobre la autoría del atentado del jueves, que van desde eventuales células residuales de Sendero Luminoso y el MRTA -las dos organizaciones que sembraron el terror en la década de los ochenta y principios de los noventa-, a elementos del desaparecido Servicio de Inteligencia Nacional (SIN) vinculados al ex asesor, hoy en prisión, Vladimiro Montesinos. Medios estadounidenses se inclinan por la primera opción a pesar de que portavoces de ambos grupos han negado desde la cárcel cualquier vinculación con el atentado.

El presidente de la Conferencia Episcopal, monseñor Luis Bambarén, descartó cualquier implicación de dichas organizaciones tras entrevistarse con sus máximos dirigentes en la prisión de máxima seguridad de la base naval del Callao. El obispo conversó por primera vez con Abimael Guzmán, líder supremo de Sendero Luminoso, Víctor Polay, máximo dirigente del MRTA, y otros cuatro cabecillas. El obispo asegura que todos ellos reconocieron los errores del pasado por empuñar las armas y expresaron su deseo de dialogar con la Comisión de la Verdad. Desde 1993, un año tras su captura, Guzmán, líder de Sendero dice apostar por un solución pacífica.

Dirigentes políticos, del Gobierno y de la oposición, apuntan a sectores vinculados con el otrora todopoderoso Montesinos para desestabilizar al Gobierno de Toledo, cuya popularidad ha disminuido ostensiblemente en las encuestas.

El rebrote terrorista se produce en un contexto en el que Perú no cuenta con un servicio de inteligencia eficiente, después de la disolución del poderoso aparato que puso en pie el ex asesor del régimen de Alberto Fujimori. Pero sí campan por sus respetos más de 1.000 elementos del Grupo Júpiter, la extinta guardia pretoriana de Montesinos y de grupos paramilitares que operaron en el SIN y que mantienen una nada despreciable capacidad de fuego.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 23 de marzo de 2002