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Álvaro Pombo gana con 'El cielo raso' el I Premio Fundación José Manuel Lara

El premio de novela Fundación José Manuel Lara Hernández, se puso de largo ayer en Madrid con una novela que mezcla religión y homosexualidad. Fue para El cielo raso, de Álvaro Pombo, la primera edición de este galardón otorgado por 11 editoriales a la mejor novela en español del año. Dotado con 150.000 euros, el dinero va a parar a la promoción de la obra ganadora, es decir, a la editorial Anagrama, dirigida por Jorge Herralde, en este caso. "¿Le hubiese gustado que ese dinero fuera a parar a su cuenta corriente en vez de a la editorial?", preguntó un periodista al ganador. "Esa es una pregunta difícil. Hombre, claro, sí, para que voy a intentar parecer la persona desinteresada que no soy", respondió Pombo.

Convocado por la Fundación José Manuel Lara, el premio ha sido considerado como la versión del Planeta para Madrid. Fue respaldado con la presencia de escritores, editores y personalidades del PP. De hecho, a parte de Ana Botella, esposa del presidente del Gobierno, la estatuilla con una "n" minúscula que daba imagen al galardón, se la entregaron al escritor Alberto Ruiz-Gallardón, presidente de la Comunidad de Madrid, y Mariano Rajoy, vicepresidente del Gobierno.

El jurado lo integraron destacados miembros de las editoriales que lo convocan junto a la fundación: Jorge Herralde (Anagrama), Joaquim Palau (Destino), Luis Suñén (Espasa), José Huerta (Lengua de Trapo), Claudio López Lamadrid (Mondadori), Carlos Pujol (Planeta), Ana María Moix (Plaza & Janés), Manuel Borrás (Pre-Textos), Pere Gimferrer (Seix Barral), Andrés Ibáñez (Siruela) y Beatriz de Moura (Tusquets).

Todos ellos tuvieron que elegir entre cinco novelas finalistas, que a parte de la ganadora eran: Soldados de Salamina (Tusquets), de Javier Cercas; Lo real (Anagrama), de Belén Gopegui; Romanticismo (Alfaguara), de Manuel Longares, y La aventura del tocador de señoras (Seix Barral), de Eduardo Mendoza. Este último fue el único de los finalistas que no estuvo presente ayer en la cena celebrada en el Círculo de Bellas Artes de Madrid.

Pombo, genial, dicharachero y feliz, ofreció una disparatada rueda de prensa en la que no rehuyó hablar de la parte autobiográfica de El cielo raso. "Sí, soy homosexual, pero qué más da. No soy partidario de esos híbridos que mezclan la biografía y la ficción, porque en cuanto insertas la ficción ésta lo devora todo". "Yo no he estado en ninguno de los sitios de la novela. Es todo mentira, nunca he estado en El Salvador, por ejemplo", aseguró refiriéndose a los pasajes que describen la relación de Gabriel con destacados miembros de la teología de la liberación, como Jon Sobrino o Ignacio Ellacuría.

Crisis personales

La novela cuenta la historia de dos personajes que son primos carnales. Uno, Gabriel, no entiende que la iglesia censure la homosexualidad, algo que le lleva a grandes crisis personales. El otro, Leopoldo, tolera mal la independencia ajena. La relación entre catolicismo y homosexualidad llevó a la palestra el caso del cura de Villaverde del Camino, recién salido del armario. "Este cura al hablar de su condición sexual se ha referido a la homosexualidad como un don. Eso me parece un buen eslogan".

El escritor, como uno de los protagonistas de la novela, también santanderino y educado en un colegio religioso, proclamó la necesidad de sacar la homosexualidad del gueto. "Lo del gueto ha sido necesario. Pasa como con los sindicatos, que han sido esenciales para reivindicaciones sociales, o con las sufragistas, esas mujeres tan bravas que odiaban a Churchill. Pero ahora no estoy de acuerdo con el Cernuda de La realidad y el deseo, ésa no es la solución, yo creo en la integración.

El de ayer pasa a formar parte de una larga lista de premios en la carrera del escritor. Desde 1977, año en que consiguió el Premio El Bardo por su obra Variaciones, Pombo ha sido galardonado con el Herralde, en 1983, por El héroe de las mansardas de Mansard; el de la Crítica, en 1991, por El metro de platino iridiado; el Nacional de Narrativa y el Ciudad de Barcelona, en 1997, por Donde las mujeres, y el Premio Fanstenrath el pasado año por La cuadratura del círculo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 15 de marzo de 2002