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El presidente italiano pide cuentas a Berlusconi sobre su política europea

Bossi ha calificado a la UE de estalinista, fascista y poco liberal

El presidente italiano, Carlo Azeglio Ciampi, ha convocado mañana al primer ministro, Silvio Berlusconi, para intentar aclarar su política europea. El reclamo de Ciampi, al que portavoces del Gabinete han calificado de rutinario, coincide con una nueva polémica europea en Italia, desatada por las declaraciones del ministro de las Reformas, Umberto Bossi, que en el congreso de la Liga Norte clamaba contra el 'superestado europeo', tachándolo de estalinista, fascista y poco liberal.

La convocatoria del Quirinal (sede de la presidencia de la República), ante las palabras de Bossi, que han disgustado en Bruselas y han dividido al Ejecutivo, ha sido presentada como una ocasión de diálogo, al hilo del inicio de los trabajos de la Convención Europea, pero a nadie se le escapa que llega en medio de otra crisis europea del Gobierno de centro-derecha, dos meses después de la virulenta polémica sobre Europa que provocó la dimisión del entonces ministro italiano de Exteriores, Renato Ruggiero. Pese a que el propio Berlusconi restó importancia ayer a los ataques de Bossi -'ya se sabe que tiene un lenguaje muy colorista', dijo-, los socios centristas de la coalición empiezan a dar muestras de impaciencia con el líder de la Liga. Diversas personalidades de la coalición de centro-derecha y del Gobierno se han visto obligadas a salir al paso de los ataques de Bossi. El presidente de la Cámara baja, Pierferdinando Casini (ex democristiano), aprovechó ayer su asistencia a la presentación de una revista para reiterar la importancia que Europa reviste para Italia. 'Sin Europa, Italia se quedaría atrás, sería menos rica, menos fuerte, menos segura'. 'Nuestros compatriotas', añadió Casini, 'europeos convencidos, piden a las instituciones que estén a la altura del desafío europeo, que sean capaces de conducir a Italia, con su especificidad, al amplio territorio de la nueva Europa'.

No dar marcha atrás

En el mismo sentido se pronunció el ministro de las Políticas Comunitarias, Rocco Buttiglione, también ex democristiano. 'Para nosotros, Europa es tan importante como la devolution [autonomía] para los liguistas', dijo en una entrevista. Buttiglione reconoció que el encuentro con el presidente Ciampi 'servirá para aclarar una línea definitiva en nuestra política exterior'. 'No parece prudente dar marcha atrás en el camino que hemos recorrido en los últimos decenios', añadió el ministro.

Berlusconi, que desde enero, cuando asumió la titularidad de Exteriores, guía directamente la diplomacia italiana, se vio obligado a precisar que la línea europea del Gobierno no ha cambiado. 'Queremos una Europa fuerte, que tenga además de una moneda, una política y un Ejército'. En cuanto al escándalo Bossi, insistió en que todo se reduce a 'su estilo de hablar', aunque por fortuna, 'hasta en el extranjero han aprendido a entenderlo'.

No es el caso de Romano Prodi, ex primer ministro italiano y presidente hoy de la Comisión Europea, que el domingo calificó de 'ridícula' la Europa que dibuja Bossi en sus discursos.

Pero más allá del 'terrorismo verbal' del líder lombardo, existe en el Ejecutivo de centro-derecha una línea que mira a Europa con desconfianza. La hostilidad manifestada por el ministro del Tesoro, Giulio Tremonti, a algunas de las iniciativas comunitarias en materia judicial y de rigor fiscal, está lejos de ser anecdótica.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 5 de marzo de 2002