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Los detenidos en Guantánamo no tendrán trato de presos de guerra

EE UU ha dado el primer paso para juzgar en tribunales militares a los detenidos en Afganistán trasladados a la base de Guantánamo, en la isla de Cuba: no considerarlos prisioneros de guerra, sino 'combatientes ilegales'. Esta categoría elimina en principio los derechos reconocidos en la Convención de Ginebra y abre las puertas a un terreno legal nunca antes explorado y, por tanto, abonado para crear nuevas normas. Especialmente si los procesos se llevan a cabo en Guantánamo, donde, al no ser suelo norteamericano, los detenidos no estarán amparados por los derechos de la Constitución de EE UU.

Por el momento, el Pentágono sigue sin definir la situación legal de los detenidos y tampoco les ha imputado cargos. La prioridad, señala el secretario de defensa, Donald Rumsfeld, es interrogarles con el fin de obtener información sobre Osama Bin Laden y su organización terrorista.

La Convención de Ginebra califica como prisionero de guerra a aquel que 'viste un uniforme con una insignia reconocida, forma parte de una cadena militar de mando, porta abiertamente armas y se adhiere a las convenciones internacionales sobre las guerras'. El criterio excluye, según lo interpreta el Pentágono, a los talibanes y miembros de la organización Al Qaeda detenidos en Afganistán.

EE UU había juzgado históricamente bajo ese criterio a espías, prisioneros de guerra y saboteadores, nunca a terroristas. Además, a diferencia de otros conflictos, como el de Vietnam, ahora no ha habido una declaración formal de guerra.

En los interrogatorios, que ya han comenzado en Afganistán y en Guantánamo, los 'combatientes ilegales' no tienen derecho a que un abogado esté presente. Sí lo tendrán durante el juicio, aunque será designado por el propio Ministerio de Defensa y casi con toda seguridad tendrá un rango militar.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 13 de enero de 2002