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Mohamed VI reclama que Piqué viaje a Rabat para dar por zanjada la crisis con España

El ministro de Asuntos Exteriores afirmó ayer que no tiene prevista ninguna visita a Marruecos

Un gesto. Mohamed VI reclama al Gobierno español un gesto que le dé pie para ordenar a su embajador en Madrid, Abdesalam Baraka, que se reincorpore a su puesto, vacante desde el 27 de octubre. El monarca quiere que el presidente José María Aznar o el ministro de Exteriores, Josep Piqué, viajen a Rabat para dar por cerrada la crisis diplomática hispano-marroquí. Así se lo explicó el soberano al secretario general del PSOE, José Luis Rodríguez Zapatero, cuando le recibió el martes en Rabat, según fuentes marroquíes y españolas vinculadas a la organización de la visita del líder socialista.

A medida que pasan los días desde su regreso de Rabat y sigue sin ser recibido por Aznar, Rodríguez Zapatero y la delegación que le acompañó van desvelando más detalles de su entrevista con el rey, con el que conversó a solas durante 40 minutos. El secretario general del PSOE ha negado que trajera un mensaje del monarca marroquí para el jefe del Gobierno español, si bien reconoció que tenía 'una valoración importante, que estaba en condiciones de trasladarle' a Aznar. Quería, prosiguió en una entrevista con la Cadena SER, explicarle 'qué cosas (...) puede hacer el Gobierno para mejorar la relación'.

Aznar encargó a Piqué que recibiese a Rodríguez Zapatero para escuchar esa valoración, a lo que se negó el líder socialista. 'Yo le digo al señor Piqué', explicó, 'que el tema tiene un alcance muy serio y yo creo que sólo puedo hablarlo con el presidente del Gobierno'.

Preguntado en qué consiste, el líder socialista respondió: 'Tengo cierta contención, no vaya a ser que el gesto baste que lo diga el líder de la oposición, el Gobierno lo interprete mal y no lo haga, o a lo mejor le sale por iniciativa propia'. 'Debe haber', agregó, 'un escenario que sirva como gesto para recuperar la plena relación diplomática, que es un escenario fácil, que seguramente a cualquier ministro de Exteriores se le habría ocurrido; se le puede ocurrir incluso al nuestro (...)'.

Audiencia y cumbre

El gesto que Rodríguez Zapatero no ha querido revelar en público y que le fue sugerido por Mohamed VI es una breve visita a Rabat de Aznar, considerada como poco probable, aunque también le bastaría recibir a Piqué, para discutir sobre los contenciosos bilaterales. Tras la audiencia sería anunciada la vuelta a Madrid del embajador marroquí y poco después se celebraría la cumbre pendiente entre los jefes de Gobierno de ambos países.

'Los marroquíes quieren un gesto físico de respeto, casi de cariño, que se concrete en un viaje, para dar por zanjada la crisis', explica una fuente socialista. 'Acaso resulte difícil de entender para una mentalidad europea pero no para los árabes', añadió.

'Ir allí así, por las buenas, sería como pedir perdón, y no creo que debamos hacerlo', comenta un diplomático español que ha seguido de cerca la crisis. 'Aunque no se pidiesen disculpas, la prensa marroquí ya se encargaría de presentar la visita como un reconocimiento por España de nuestros supuestos errores'. Josep Piqué declaró ayer a EL PAÍS que no tiene previsto 'ningún desplazamiento a Marruecos. 'El gesto al que alude Rodríguez Zapatero ya lo sabíamos desde hace tiempo, y para dar ese recado no era necesario que él fuera a Rabat', agregó una fuente diplomática.

Horas después de que se despidiese de Rodríguez Zapatero, el monarca marroquí se desplazó a Courchevelles, en los Alpes franceses, donde permanecerá de vacaciones hasta principios de enero. Pese a que España asumirá dentro de diez días la presidencia de la UE, es previsible que la crisis bilateral con Rabat perdure como mínimo mientras el soberano esté ausente de Marruecos.

El Gobierno, según señaló ayer su portavoz, Pío Cabanillas, no tiene ningún indicio sobre la fecha en que se producirá el regreso a Madrid del embajador marroquí.

La copa navideña que el PSOE sirvió en su sede central el jueves dio ocasión para conocer más detalles de la audiencia que Mohamed VI concedió a la delegación socialista y al embajador de en Rabat, Fernando Arias-Salgado, y que luego continuó a solas con Rodríguez Zapatero.

El soberano se quejó del trato poco positivo que la prensa española da a Marruecos, porque, según él, olvida los avances democráticos. El primer ministro, Abderraman Yussufi, también lamentó, en la rueda de prensa con Rodríguez Zapatero, que los corresponsales españoles en Rabat no presten suficiente atención a la evolución política.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 22 de diciembre de 2001