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ESTALLIDO SOCIAL EN ARGENTINA

Las empresas españolas se protegen ante una posible devaluación

Repsol YPF, Telefónica, Endesa, SCH y BBVA creen que tras el estallido habrá una recuperación

Los grandes grupos españoles con mayor presencia en Argentina, la petrolera Repsol YPF, Telefónica, la eléctrica Endesa y los dos grandes bancos, SCH y BBVA, afrontan la amenaza de la devaluación y una mayor desaceleración económica. Desde hace meses han tomado precauciones para reducir el impacto del fin de la convertibilidad argentina reforzando sus posiciones. Extraoficialmente, los grupos creen que tras el estallido social se abrirá el camino a la recuperación del país.

La depreciación del peso le costaría a los grandes bancos unos 1.300 millones de dólares

Los cinco grandes grupos españoles han invertido en Argentina más de cinco billones de pesetas, nada menos que el 5% del PIB español y en torno al 10% del argentino. A principios de año, poco después de que Cavallo asumiera como ministro de Economía, estas empresas aseguraron que sus planes de inversión y sus expectativas de crecimiento en el país suramericano se mantenían intactas a pesar de la crisis. Pero a medida que la situación fue empeorando, el entusiasmo comenzó a dar paso a la cautela.

Ayer, fuentes de cuatro de esos grupos confesaban que el giro brutal que entre el miércoles y ayer había dado la situación argentina suponía, al menos, el principio del fin de la incertidumbre y los sobresaltos que habían vivido a lo largo de este año e incluso desde antes. La situación era insostenible y Argentina no puede seguir mucho tiempo más así. Ninguna de esas fuentes se atrevía a decir lo que pasará ahora en el país, pero creían que el estallido era al menos el principio de un cambio de rumbo hacia alguna dirección.

Preparativos

Los distintos grupos, cada uno según sus expectativas, se prepararon para lo peor: la devaluación del peso frente al dólar, el fin de 10 años de paridad 1 a 1 entre el peso y el dólar. En el caso de que esto suceda, el SCH y el BBVA serían las empresas más perjudicadas. Según diversos analistas, en caso de renegociación de la deuda seguida de una devaluación, los bancos españoles tendrían que pasar a fallidos un 25% de los títulos de deuda de las administraciones públicas y los créditos morosos pasarían de un 4% a un 20%. Al BBVA, la crisis le costaría unos 1.300 millones de dólares y al SCH, en torno a 1.400 millones, según los analistas. Ambos bancos han tomado medidas para amortiguar el impacto de una devaluación.

El BBVA, por ejemplo, puso en marcha a finales del primer trimestre un plan anticrisis y una de las medidas que tomó fue la de reducir en un 19% los créditos argentinos. El SCH, por su parte, reforzó su filial argentina, el Banco Río, con 2.000 millones de dólares y redujo en un 18% los bonos y préstamos del Gobierno argentino. A pesar de esto, la operación de megacanje de deuda del ex ministro Cavallo le ha costado al SCH unos 200 millones de dólares. Mediante la operación diseñada por Cavallo, la entidad adquirió bonos de deuda pública más rentables pero con vencimientos a más largo plazo a cambio de otros con una caducidad a corto plazo.

Telefónica ha estado utilizando recientemente los productos derivados, como opciones y futuros, para protegerse frente a posibles variaciones en la divisa argentina. El mercado de futuros es arriesgado, pero permite anticipar una cotización determinada a un plazo específico. Si en ese momento la cotización en el mercado es mayor la empresa gana menos, pero si es inferior no le afecta porque ya ha pactado la retribución. En todo caso, Telefónica ha calculado que el peor año de evolución de sus negocios en América Latina equivale a perder un año de crecimiento.

Repsol YPF, el mayor inversor en el país suramericano, tiene una enorme parte de sus activos en dólares por lo que una devaluación no tendría un gran impacto en su cuenta de resultados. Sin embargo, la caída de la renta argentina a raíz de una devaluación sí tendría un impacto negativo en la venta de carburantes. Añadido a esto, la empresa ha extremado la cautela en sus planes de inversión en el país. A pesar de que Repsol YPF es la menos expuesta a una devaluación en Argentina, la deuda que la compañía petrolera adquirió para comprar YPF, en 1999, por 15.000 millones de dólares, no ha dejado de darle dolores de cabeza. Recientemente, las agencias de calificación de solvencia financiera Moody's y Fitch pusieron en revisión a la baja la solvencia de la compañía y justificaron su decisión en el hecho de que la compañía estaba muy expuesta a la crisis argentina. El mercado bursátil tampoco ha sido indulgente con Repsol YPF. En lo que va de año la acción de la petrolera en la Bolsa de Madrid acumula un retroceso del 8,34%.

Endesa se ha asegurado el cobro de las tarifas eléctricas en dólares y en su mayor parte debe la factura directamente de la cuenta bancaria de los usuarios, así que mientras el cliente tenga dinero en el banco, tendrá luz. Endesa también redujo sus activos en Argentina al vender su parte en Edenor a la compañía francesa Electricité de France. Endesa conserva el control de Edesur, la otra eléctrica argentina.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 21 de diciembre de 2001