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XI CUMBRE IBEROAMERICANA

Los líderes de Iberoamérica se comprometen a impulsar la recuperación económica

La declaración de Lima expresa una voluntad sin fisuras de combatir al terrorismo

Los jefes de Estado y de Gobierno de 21 países iberoamericanos reunidos durante dos días en Lima se comprometen a impulsar las reformas estructurales para lograr la recuperación económica del subcontinente, pero subrayan que ello no será posible si no se revierte el declive de los flujos de capital hacia los mercados latinoamericanos y de la inversión extranjera directa. La declaración final de la XI Cumbre Iberoamericana que concluyó ayer expresa la voluntad de adoptar una posición unida y sin fisuras frente a la adversa situación económica mundial.

El objetivo de esa posición unida y sin fisuras es lograr un consenso político lo más amplio posible para movilizar recursos e intensificar acciones concertadas para reducir la pobreza. La Conferencia Internacional sobre Financiamiento para el Desarrollo, que se celebrará en México el próximo mes de marzo, será la primera etapa de esta nueva singladura.

La XI edición de la Cumbre Iberoamericana ha estrenado, a propuesta de la presidencia peruana, un nuevo formato de reuniones, en el que los mandatarios han debatido a puerta cerrada huyendo de la retahíla de discursos grandilocuentes. Las discusiones 'en mangas de camisa', como se ha dado en llamar el nuevo estilo instaurado en la cumbre de Lima, ha permitido un mayor acercamiento entre los mandatarios y ha favorecido el debate interno, según puso de manifiesto José María Aznar.

En una sesión sin precedentes en la historia de las cumbres, los líderes iberoamericanos escucharon como alumnos aplicados la exposición que de la realidad económica latinoamericana hicieron dos connotados expertos invitados para la ocasión por el presidente de Perú, Alejandro Toledo. El secretario ejecutivo de la CEPAL, José Antonio Ocampo, y el vicepresidente y economista jefe del Banco Mundial, Nicholas Stern, pasaron revista a las prioridades de América Latina en las negociaciones con la Organización Mundial de Comercio y a la necesidad de la reforma del sistema financiero internacional.

Las cifras y gráficos ofrecidas en las dos intervenciones hablaban por sí solas. Por ejemplo, Stern demostró que los países de la OCDE gastan 327.000 millones de dólares al año en subsidios agrícolas, lo que significa que el dispendio es de casi 1.000 millones de dólares al mes. Ésta es la verdadera muralla que enfrentan los países de América Latina para salir del subdesarrollo. 'Es una situación escandalosa', planteó el vicepresidente del Banco Mundial. 'Los países ricos están protegiendo intereses domésticos especiales a expensas de los pobres del mundo'. Y concluyó: 'El comercio es demasiado importante para dejárselo solamente a los ministros de Comercio. Es un asunto que merece el liderazgo de los jefes de Estado. Más aún, una posición conjunta de los países iberoamericanos sería particularmente poderosa'.

Los dos expertos plantearon la necesidad de una reforma del sistema financiero internacional como condición indispensable para el desarrollo de América Latina. 'Por tercer año consecutivo, la transferencia neta de recursos será nula', expuso Ocampo, lo que refleja que los mercados nunca se normalizaron después de la crisis asiática. La CEPAL reclama una mayor participación de los países en desarrollo en las instituciones financieras multilaterales, la autonomía de los países para elegir sus regímenes de manejo cambiario y de regulación de la cuenta de capitales y la transformación gradual del Fondo Monetario Internacional (FMI) en 'una red de fondos regionales de reservas'.

Las referencias al estancamiento económico y al incremento de la brecha entre países ricos y pobres abundan en los 52 puntos de la Declaración de Lima, aprobada por los jefes de Estado y de Gobierno, que contiene una declaración anexa sobre la situación económica mundial y el comercio internacional y otra contra el terrorismo. El presidente Aznar aludió a los años noventa como los años de las reformas en América Latina, abogó por el mantenimiento de la apertura económica, las privatizaciones y la disciplina fiscal y advirtió de los riesgos de volver a prácticas proteccionistas del pasado. España ha garantizado, junto a Portugal, el pleno apoyo a los esfuerzos de América Latina para recuperar la senda del crecimiento económico. En este sentido, Aznar recordó los 70.000 millones de dólares desembolsados por empresas españolas en la región en el periodo 1996-2000, lo que coloca a España como el segundo inversor en América Latina.

Los participantes en el foro se han comprometido, asimismo, a impulsar la asociación estratégica entre América Latina y la UE, que deberá recibir un fuerte impulso en la II Cumbre América Latina y Caribe-UE, a celebrarse en Madrid en mayo del 2002, bajo la presidencia española.

La cumbre, a la que ha faltado por primera vez el presidente cubano, Fidel Castro, se ha celebrado en un contexto de crisis generalizada en América Latina. Argentina está inmersa en graves dificultades financieras, a las que se refirió explícitamente Aznar -'España ha demostrado su solidaridad con Argentina', dijo-, Perú inicia una transición democrática después de diez años de régimen autoritario, Colombia se precipita hacia un conflicto bélico abierto, en Venezuela la inestabilidad va en aumento. Ciertamente, América Latina cuenta hoy con Gobiernos elegidos democráticamente, a excepción de Cuba, pero la condición de sus pueblos dista mucho de haber mejorado notablemente.

La alegría de Aznar

'Estoy contento de estar entre demócratas. Siempre. He expresado en varias ocasiones que mi deseo para Cuba es que tenga la misma democracia que los demás países. Por lo demás, la ausencia de Fidel Castro no me parece lo más relevante de esta cumbre'.

El presidente del Gobierno español, José María Aznar, respondió ayer así a la pregunta de si compartía la satisfacción del escritor peruano Mario Vargas Llosa, quien, al ser condecorado durante la cena que celebraron el viernes los 21 jefes de Estado y Gobierno asistentes a la XI Cumbre Iberoamericana, consideró 'un honor' sentarse a una mesa en la que 'por primera vez, sólo hay dirigentes elegidos democráticamente'.

La prensa peruana de ayer asociaba precisamente la ausencia del líder cubano, que canceló su viaje a Lima en el último minuto, con la asistencia a la cena de Vargas Llosa, que es muy crítico con el castrismo. El hecho de que estuviera invitado al evento el disidente cubano Carlos Alberto Muntaner, quien desistió de acudir a la cena cuando supo que Castro no estaría, puede explicar, sin embargo, mejor el incidente.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 25 de noviembre de 2001

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